tendencias | Publicado el 31 de agosto de 2018

¿Por qué huyen los hijos del hogar?

Los jóvenes pueden sentir rechazo y la falta de comprensión de sus padres y el deseo de revelarse en contra de la familia. Foto: Shutterstock

Ronal Castañeda

El caso de Stefanía Cárdenas Salgado, menor de 15 años reportada como desaparecida desde el 22 de agosto y hallada por miembros del CTI de la Fiscalía este jueves 30 de agosto, dejó algunas preguntas.

¿Fue por miedo, rumba, aventura, cansancio? ¿Cuáles son las razones que llevan a los adolescentes a huir de casa? ¿Son los padres corresponsables en lo que sucede son los hijos?

Ver: Encontraron a la joven de 15 años desaparecida en Medellín

Según cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal, entre enero y abril del 2018 se presentaron 1.999 casos de los cuales 1.222 aún estaban desaparecidas. Muchos de estos eran niños y jóvenes que huyeron de sus familias.

Suelen ser muchas las causas. Es un fenómeno que los psicólogos ven como multidimensional y con múltiples razones –y es más común de lo que se cree–. Para Lina María Saldarriaga, directora de contenidos e investigación de Red Papaz, “los niños, transformados en adolescentes, tienden a generar identidad y evitar controles. Y ahí es donde están los choques”.

Le preguntamos al profesor del programa de Psicología de la Universidad de Medellín y consultor clínico en temas de adolescentes, César Núñez, cuáles eran las razones esenciales por las que este tipo de situaciones se presentan.

Las razones

La usual es la falta de control parental, una autoridad en sentido sano: formación, afectividad, acompañamiento y elementos básicos relacionados con la convivencia. “Esto suele sobredimensionarse por los padres y suele ser percibido como exagerado por los adolescentes, lo que provoca un corto circuito, un problema de comunicación entre padres e hijos”, explica.

El segundo asunto va más allá del contexto familiar, como los elementos disfuncionales en la conducta de los adolescentes. Significa que hay cierto compromiso en la salud mental o, como lo denominan los psicólogos, “aspectos psicopatológicos” (anormales) relacionados con el comportamiento de los adolescentes. “Ya no siguen reglas o les es difícil mantener un margen de autocontrol. Suelen tener en este nivel experiencias con vínculos sociales negativos, a veces reconocidos como válidos y de los cuales se generan apego”.

El tercer elemento es un asunto cultural. El profesor Núñez, especialista en trabajo clínico con adolescentes, destaca que cada vez la cultura tiene más flexibilidad o niveles de laxitud entre pautas que se exigen de padres a hijos para tener una normalidad social. Se da por hecho que a los jóvenes no hay que molestarlos o controlarlos, que necesitan un mundo más abierto para construir su identidad, gusto o tendencias, y así se termina legitimando ciertos comportamientos.

Destaca el psicólogo un último elemento: lo socioeconómico. Los padres a veces no tienen tiempo para estar acompañando a los adolescentes, principalmente por sus obligaciones laborales. Así es como los jóvenes van configurando su línea de desarrollo personal o ciclo vital, solos. “Las experiencias intensas o los placeres que se les atraviesan en el camino en esta etapa, pueden hacerlos desbordar”, finaliza.

Cómo manejarlo

Frente a esto el profesor indica que el problema es complejo pero se debe ser realista. Cuando los límites en el control familiar se pierden en casa, es difícil recuperarlos.

Lo importante es que si un niño o adolescente se marcha de casa, sea por violencia, o porque se va a rumbear o porque consume drogas –o cualquier razón existente–, no se debe culpar a los niños.

El profesor Núñez recomienda que si los padres sienten que sus hijos se están saliendo de casillas, deben negociar con estos una sana autoridad y establecer los límites de lo que se puede hacer y lo que no. Si se pierde el control de la situación, los padres pueden buscar ayuda con expertos, como psicólogos.

“Una cosa está clara, a mayor nivel de experiencia vivida (en términos de condiciones intensas, placenteras o desbordadas) menor será la probabilidad de ejercer una recuperación en la vida de los jóvenes”, aclara el docente.

Lina María Saldarriaga aconseja que la mejor manera de manejar estos casos son los canales de comunicación abiertas. “Los adultos necesitan estar alrededor de los niños y protegerlos; esto no es opcional. Están obligados a velar por su atención primaria (alimentación, vivienda), sino también evitar cualquier peligro”.

El ciclo vital de los padres con sus hijos incluye aspectos y competencias fundamentales (cognitivo, afectivo, social, vínculos comunicativos de pertenencia a grupos). Es la razón por la que ambos expertos anotan que no se les debe olvidar el papel de padres a los padres y función en la crianza de los hijos.

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