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Oriente se une para planificar su futuro


Fotos Donaldo Zuluaga

Cuando no es planificado, el desarrollo amenaza. Igual que Rionegro, municipios como La Ceja, El Retiro, Guarne y Marinilla soportan una fuerte presión por la expansión urbana de los últimos años, sobre todo cuando Medellín dejó de ser el territorio soñado para vivir y muchos optaron por buscar refugio en esta zona del Oriente.

“Marinilla se volvió municipio dormitorio: la gente vive acá y se va a trabajar a Medellín y Rionegro”, dice Liliana López, secretaria de Planeación. De tener vocación agrícola ahora es multiusos: industria, servicios, turismo, cultura y residencia campestre se combinan y compiten. No es fácil hallar la armonía.

La autopista Medellín-Bogotá ha marcado su destino: “por la cercanía con Medellín y la zona franca, con Guarne y Rionegro, consolida dinámicas industriales, pero hay un arraigo campesino que se mantiene”, añade Liliana.

En La Ceja hay lamentos por el caos que en la movilidad genera el auge de parcelaciones y la llegada de migrantes que se asentaron para cultivar flores.

“En los últimos años ha crecido la vivienda campestre con parcelaciones, unidades cerradas y vivienda abierta por encima de los $200 millones”, dice Alexánder Santa, secretario de Obras Públicas.

Se volvió refugio de jubilados, que ya no quieren vivir en el agitado Medellín sino en el solaz de un territorio tranquilo. Merma la agricultura de subsistencia: los cultivadores de mora, que eran 300, ya son 50. Los reemplazaron 400 cultivadores de hortensias. Los cejeños toman gaseosa en vez de hacer jugo con frutas de sus parcelas.

El blindaje
Javier Parra, subdirector de Recursos Naturales de Cornare, explica que esa expansión se esperaba por la saturación de Medellín y la mejoría vial. También llegó la inseguridad con microtráfico, extorsión y combos que huyen del asedio policial en Medellín.

Desde su corporación hay blindaje con zonas de protección para que no se agoten los recursos. “Hay que fortalecer la oferta de servicios públicos. Los POT deben plasmar mecanismos de equilibrio”, opina.

Pero los municipios, por sí solos, son incapaces de afrontar los fenómenos y se requiere una estructura supramunicipal -¿un área metropolitana?- que garantice cohesión.

En esto coincide Rodrigo Zuluaga, director de la Cámara de Comercio del Oriente, impulsor de la creación del área metropolitana para la región.

“El Oriente vive un cambio drástico de lo rural a lo urbano sin la infraestructura que lo urbano requiere”, conceptúa.

Hay graves problemas de abastecimiento en servicios públicos. No hay infraestructura para las aguas negras, no hay un plan maestro de acueducto y alcantarillado en ejecución que supla las deficiencias en el servicio.

“La inversión privada y la pública van a la inversa. La pública se estanca porque a los municipios no les da para reposición y mantenimiento de acueductos y alcantarillados ni para reponer la malla vial”.

Por cada casa campestre llegan 3 vehículos. Y hace 25 años no se hacen vías nuevas.

Camilo Botero, alcalde de El Retiro, no ve que un área metropolitana frene la expansión. “Esta es una gran extensión rica en agua y paisajes y es muy atractiva”, sostiene.

Cree que un área ayuda a regular y planificar el desarrollo. La mirada regional es necesaria, añade. El gobernador, Luis Pérez, anuncia dobles calzadas para Oriente. ¿Llegarán?

Mientras se resuelve el dilema, sueñan con su área metropolitana, un instrumento que les permitirá definir vocaciones y encarar el desarrollo de forma más planificada.

La llegada de migrantes a habitar parcelaciones y unidades residenciales desbordó la capacidad de atención en servicios públicos en Oriente. Unidos, buscan blindarse para el futuro.
Oriente busca fórmulas para afrontar la expansión urbana

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