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Inflación, cambio de dirección


En la coyuntura que actualmente enfrenta la economía colombiana y que se caracteriza por un bajo crecimiento del producto, un proceso de recuperación económica en ciernes, un mercado laboral débil pero que se mantiene en expansión y un proceso inflacionario que tiende hacia el rango meta establecido por el Banco de la República, lo que acontezca con el nivel de precios constituye un factor importante para la toma de decisiones de los hacedores de la política pública y los agentes privados.

En particular, una menor presión inflacionaria facilita que la Junta Directiva del Emisor enfatice su política de apoyo al crecimiento por encima del control de la inflación.

En este tipo de escenario, los hogares sienten un alivio en el costo de la canasta de consumo, lo que no solo favorece el ingreso real sino que permite la expansión del gasto de diversos bienes, ayudando así a la recuperación del aparato productivo nacional.

Esto, a su vez, motiva al Gobierno a impulsar el gasto público y a emprender programas especiales (como el recientemente adoptado para el sector de la construcción) para acelerar la expansión económica.

En este orden de ideas, los resultados del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el mes de agosto de 2017, aunque son cercanos (y van en la dirección esperada) a las predicciones de los agentes del mercado, generan ciertas inquietudes sobre lo que en materia de inflación sigue para lo que resta del presente año.

Según el Dane, en el mes pasado la variación del IPC total fue de 0,14 por ciento. Ello representa un aumento con respecto a la variación registrada en igual mes de 2016 (-0,32 por ciento). El incremento en el índice mensual se debió, fundamentalmente, al comportamiento del grupo de vivienda.

Los alimentos, que durante los últimos meses han sido determinantes en la reducción de la inflación, aunque en agosto presentaron, entre los diferentes grupos de bienes, la menor variación mensual (-0,08 por ciento), registran un aumento con respecto a la del mismo mes de 2016 que fue de -1,54 por ciento.

Por su parte, para lo corrido del año (enero-agosto 2017) y para los doce meses (septiembre 2016-agosto 2017) se presentó, con respecto a iguales períodos de un año atrás, una disminución en las variaciones del IPC total al pasar estas, respectivamente, de 5,31por ciento en 2016 a 3,44 en agosto pasado y de 8,10 por ciento a 3,87 por ciento.

Aunque la inflación anual de 3,87 por ciento se mantiene dentro del rango meta del Emisor, este resultado representa un aumento con respecto al obtenido en julio pasado (3,40 por ciento).

De esta forma, y como lo esperaban los expertos, agosto de 2017 constituye el punto de inflexión de la senda descendente que, desde comienzos del segundo semestre de 2016, presentó la inflación.

Con este resultado, y de mantenerse la presión al alza en los precios, para finales del año, como lo pronostica la mayoría de los expertos, la inflación anual deberá ubicarse ligeramente por encima del 4,0 por ciento.

De ser así, no sería de extrañar que, en la reunión de finales de este mes, los codirectores del Banco de la República mantengan inalterada la tasa de interés de referencia. De todas formas, le queda al Gobierno la tarea de asegurar que el grupo de regulados mantenga su tendencia a la baja.


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