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Hidroituango sigue su curso


Con prudencia y máximo rigor profesional deben analizarse los avances en la rehabilitación del megaproyecto Hidroituango, que esta semana puso en funcionamiento las cuatro compuertas del vertedero de la presa, cumpliendo así con su cronograma de recuperación.

La apertura de las compuertas, una el domingo y las tres restantes el pasado martes, garantiza el cumplimiento del caudal ecológico del Cauca, la seguridad de las comunidades aguas abajo y es paso trascendental para proceder al cierre de la casa de máquinas, que debió inundarse, el pasado mes de mayo, para evitar un posible colapso de la presa.

La evaluación del estado de la misma permitirá conocer la gravedad o no de los daños, definir hasta qué punto son recuperables (caverna y equipos) y el futuro del montaje definitivo de la central.

Con la maniobra de las compuertas, según datos de Epm, el vertedero evacua hoy un promedio de 600 metros cúbicos por segundo (m3/S), que sumados a los 700 m3/S, que fluyen por casa de máquinas, se están devolviendo al Cauca 1.350 m3/S, corriente que se encuentra en los indicadores históricos para esta época del año, inferior a la que llega al embalse.

El monitoreo técnico, que garantiza la vigilancia en tiempo real del megaproyecto y sus obras clave, prueban que la estructura está dentro de lo previsto. Sin embargo, las alarmas se mantienen en alto, sobre todo para evitar eventualidades como las que fueron denunciadas ayer por inundaciones en algunas zonas ribereñas del Cauca.

El trabajo de reparación de la megaobra, por fortuna, ha avanzado en la dirección correcta. La primera meta fue la protección de todos los trabajadores y moradores de las riberas del Cauca. Aunque las incomodidades y el sacrificio de los afectados, que tuvieron que dejar sus hogares y actividades productivas, han sido múltiples, hasta hoy no se ha presentado ninguna víctima fatal por la emergencia.

Vale resaltar que de los evacuados, 17.100 personas, en el pico máximo de la crisis, ninguna queda en albergues y menos del 10 % está en autoalbergues a la espera de una solución definitiva, que entre otros hechos, debe incluir planes de reubicación en lugares más dignos y seguros que en los que habitualmente han ocupado.

Hay que reconocer en todo este proceso, además del empeño de los trabajadores, que convirtieron tal meta en un compromiso personal, hitos como alcanzar la cota de seguridad y el control de la presa, en tiempo récord. En diciembre se cumplirían otros hitos como la impermeabilización y el pretapón del túnel derecho, el mismo que se abrió, de manera accidental, generando la creciente del doce de mayo, con serias consecuencias en Puerto Valdivia y otras comunidades ribereñas. Tal amenaza solo desaparecerá cuando EPM certifique el sellamiento total del mismo.

Sobre la casa de máquinas, en la que están puestas todas las expectativas, vale resaltar, pensando en positivo, con base en exploraciones hechas por EPM, que la estructura es técnicamente recuperable y realizable. De ser así, el megaproyecto comenzaría a generar en tres años aproximadamente, como está presupuestado. Pero si los daños superan el 50 por ciento en la caverna y sus equipos, que también es posible, el problema se extendería, mínimo, cuatro años más.

Frente a la crisis nada aportan la crítica infundada, reclamos, señalamientos y lavadas de manos. Ya habrá tiempo para juicios. Hay que mantener el acompañamiento a EPM. Se trata de poner en marcha Hidroituango, la mayor obra de infraestructura de Antioquia y megaobra, de lejos, en la historia hidroeléctrica del país. Esta sin duda marcará nuevos rumbos de prosperidad para Medellín, Antioquia y la nación, como está previsto.


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