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Hay que salvar Savia Salud


Hace casi cinco años, en abril de 2013, se presentó a los antioqueños el que se esperaba fuera el nuevo modelo de Empresa Prestadora de Salud que sirviera de ejemplo para el resto del país, constituida como una entidad de participación mixta integrada por la Gobernación del departamento, la Alcaldía de Medellín y la Caja de Compensación Familiar de Antioquia, Comfama.

La Gobernación y la Alcaldía tienen desde ese momento una participación, cada una, del 36,65 por ciento, y Comfama del 26,7 por ciento restante. Esta EPS Savia Salud comenzó su operación en mayo de 2013, con servicios en 116 municipios del Departamento. Tiene 1.600.000 afiliados y beneficiarios, el 95 por ciento de ellos en el régimen subsidiado, dato relevante que explica, de cierta forma aunque no del todo, las condiciones financieras en las que hoy está esta EPS.

La realidad es que, según los datos reportados por la Gobernación a la Asamblea de Antioquia, Savia Salud tiene hoy unas pérdidas acumuladas de 765.723 millones de pesos. Es decir, está próxima a llegar al billón de pesos en pérdidas. ¿Cómo se ha llegado a esto?

Hay que ser cuidadoso en determinar las causas. Por excelentes que sean los gerentes y administradores, hay factores estructurales del sistema de salud que hacen que las pérdidas se acumulen para casi todas las entidades que administran la gestión del servicio. En el caso de las EPS, reciben una Unidad de Pago por Capitación (UPC) única por usuario, independientemente de las consideraciones particulares de los mayores factores de riesgo que pueda tener cada paciente. Los de Savia Salud, por ejemplo, al ser de régimen subsidiado, están condicionados por factores de riesgo mayores que los del régimen contributivo, y además en zonas donde las enfermedades requieren mayores servicios y suministro de medicamentos. Según el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, en Antioquia el suministro de medicamentos de lo que antes se llamaba No POS es superior al del resto del país.

¿Qué hacer, entonces? Ese es el debate de hoy, que ciertamente debe resolverse rápido. Lo deseable sería un consenso entre los socios y el aval del Gobierno Nacional. Por lo pronto, está sobre la mesa la propuesta del gobernador, Luis Pérez, que debe ser aprobada por la Asamblea de Antioquia: enajenar las acciones del Departamento, abrir el espacio a la entrada de nuevos inversionistas privados y proceder a capitalizarla. La otra opción propuesta por Pérez Gutiérrez es liquidarla.

Esta última es la menos conveniente. Es verdad que hay que atajar ese nivel de pérdidas. Pero al ser una EPS de régimen subsidiado (95 %), no está concebida para generar ganancias, aunque tampoco para generar una bancarrota pública. Liquidar Savia generaría una crisis social de graves proporciones, y al sistema mismo (IPS, hospitales públicos, profesionales de la salud). Y no es tan fácil, como afirmó el gobernador ante la Asamblea, hacer realidad aquello de que “en menos de 24 horas los pobres estén afiliados a otra EPS”.

El ministro de Salud dijo a EL COLOMBIANO que Savia no debe liquidarse ni intervenirse. Para ello el Gobierno debe prestar no solo asesoría sino aportes económicos, pues esta no solo es una EPS sino un modelo de política pública en salud. Lo lógico sería capitalizarla y que entren nuevos socios, con fortalecimiento del buen gobierno corporativo. Hay que optimizar la gestión en materia de contratación, gestión del riesgo, sistemas de información, conocimiento del perfil epidemiológico de la población. Y comenzar por recuperar la confianza de los hospitales y clínicas -para lo cual hay que pagarles sus acreencias- y no apostarle a la política de hechos cumplidos para presionar a los demás socios con medidas de muerte súbita..


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