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Colciencias: gestión frustrante

ElColombiano

Un solo vistazo a la más reciente reglamentación legal de las competencias del Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias), de junio de 2016, arroja la magnitud de la tarea que se le ha encomendado a esa entidad, el peso de sus responsabilidades como rector del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI).

Colciencias debe “diseñar, formular, orientar, articular, dirigir, coordinar, ejecutar e implementar la política del Estado” en CTeI. Es, por lo tanto, una de las instituciones del Estado donde deben hacerse compatibles la mayor formación técnica y especializada de sus funcionarios, a la vez que la visión de una política integral de Estado a mediano y largo plazo. De allí salen los lineamientos que luego se consignan en los Planes Nacionales de Desarrollo, materia, además, de las más generosas promesas electorales de los candidatos a la Presidencia de la República en épocas de campaña, cuando anuncian el impulso de Colombia para ser “pionera” de Latinoamérica en campos de investigación, ciencia, tecnología e innovación en los que hay tanto rezago.

Casi siete años y medio lleva el presidente Juan Manuel Santos, el último gobernante que tuvo doble cuatrienio, y el manejo de Colciencias fue errático. Si algún sector de la política gubernamental ha concitado críticas unánimes, ha sido este.

Esta misma semana se produjo el relevo de otro director General. Van ocho en este Gobierno. El presidente Santos decretó la insubsistencia de César Augusto Ocampo. Se le había solicitado la renuncia a finales de diciembre, y al parecer no la presentó. Las versiones de los motivos de su salida son contrapuestas. La ministra de Educación, Yaneth Giha -ella misma ex directora de Colciencias en este Gobierno- sugirió mala gestión del director saliente (ver Contraposición), y acudió a las denuncias del entonces subdirector y ahora designado director, Alejandro Olaya, que había señalado decisiones cuestionadas.

Pero el director saliente, por su parte, había manifestado en carta del mes pasado (revelada por W Radio) que fue él quien detectó irregularidades y que tenía la decisión de tomar correctivos. En defensa de Ocampo salieron ayer varias instituciones de profesores y científicos. El comunicado de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia es especialmente duro. Se dirigen al presidente Santos y le hacen un listado de sus promesas incumplidas.

Lo cierto es que el atraso del aparato científico es porque el Gobierno no ha podido identificar unas políticas y líneas de investigación y desarrollo tecnológico a las cuales apuntarle como país, y así los recursos se pierden en un agregado de sectores que no siempre redundan en beneficio de la población. Y por ello los recursos para el sector han sido escasos -alrededor del 0,3% del PIB- frente a casi el 5 % de los surcoreanos y 2,4 % de los países de la OCDE.

Colciencias no ha tenido el cuerpo suficiente para liderar el desarrollo científico nacional. Se ha ido desdibujando para terminar como un organismo de menor escala, supeditado a las apuestas de las demás instituciones y entidades gubernamentales sin poder concretar un norte claro e incluso, acabando como partícipe de segunda en la distribución de los recursos de regalías para Ciencia, Tecnología e Innovación.


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