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Chiribiquete, orgullo nacional


La ampliación del área del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete y su declaratoria por la Unesco como Patrimonio Mixto de la Humanidad son dos buenas noticias para el medio ambiente y la conservación de nuestro territorio, pero a la vez son grandes compromisos que adquiere el país.

El Gobierno Nacional aumentó en 1.486.676 hectáreas el área del parque, que ahora tiene 4.268.095, el más grande de selva húmeda en la región suramericana.

El anuncio se hizo tras la decisión de la Unesco, que reconoce el valor ambiental de esta zona selvática y su importancia cultural por las antiquísimas pinturas rupestres que se encuentran en los tepuyes, esas fascinantes y llamativas formaciones geológicas que dominan el área.

Chiribiquete importa porque es centro de la conectividad ecológica de la naturaleza viva de los Andes, la Amazonia y la Orinoquia.

En una de las exploraciones científicas, contaba el profesor Gonzalo Duque, de la Universidad Nacional, que encontró una mezcla de mariposas entre las que volaban en la zona andina y las conocidas de la Amazonia, para citar un solo ejemplo de ese florecimiento biológico en el parque.

Además alberga alrededor de 454 millones de toneladas de carbono solo en la masa aérea de los árboles, y provee el 31 % del agua superficial de la Amazonia nacional.

Con la ampliación del área se protegerán 708 especies representativas de plantas, únicas o amenazadas en algún grado, una muestra de la biodiversidad, que aún no se conoce a plenitud.

En lo cultural, contiene 50 paneles con una altura de unos 7 metros y cerca de 70.000 pinturas rupestres dejadas por distintos pueblos indígenas desde hace 20.000 años, según análisis que se han revelado, una antigüedad que podría reescribir la historia del poblamiento del continente. No en vano a este copioso legado se le llama ahora La Capilla Sixtina de la Amazonia.

Mas toda esta riqueza exige protección y ahí es donde el trabajo será arduo. Conservar un área tan grande no es tarea sencilla y demanda recursos financieros y humanos, que no abundan en la Dirección de los Parques Nacionales Naturales.

Chiribiquete está amenazado por la deforestación. Los dos departamentos en los cuales se asienta, Caquetá y Guaviare, aportaron casi el 45 % del total deforestado en el país en 2017. La tala está que toca el parque. “El panorama es alarmante”, de acuerdo con Julio César Betancur, otro investigador de la Nacional que ha estudiado la zona.

Colombia, que está perdiendo la lucha contra la pérdida de selva amazónica, pese al compromiso de protegerla que adquirió con la comunidad internacional, no puede permitir que Chiribiquete sea horadado por el avance de quienes desarrollan esta actividad ilegal.

Declarar un área no asegura protección. Cerca del 5 % de la deforestación se concentra en seis Parques Nacionales. Hay que acelerar planes y programas que involucren comunidades indígenas que habitan los alrededores para blindar la Serranía, y asegurar los dineros que permitan no solo protegerla sino estudiar y aprovechar la biodiversidad que contienen esos 4,2 millones de hectáreas.

Tras la declaratoria de la Unesco, debe ser prioridad nacional y esperamos que así sea. Tener a Chiribiquete es un orgullo, conservarlo también debe serlo.


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