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Se deben generar alternativas y acciones de adaptación


El cambio climático es una realidad que afecta no sólo al sector ambiental sino también a los diferentes sectores de la economía, el desarrollo y el bienestar del país. Es así como los retos que nos imponen las nuevas condiciones climáticas, al parecer cada vez más extremas y variables, han empezado a desafiar la planificación, la política y las expectativas sectoriales y territoriales, en un mundo que no deja de avanzar hacia la competitividad global.

Aunque solo hasta hace unas décadas somos realmente conscientes, como población mundial, del problema al que nos enfrentamos, es en las particularidades locales que debemos buscar y gestionar la generación de alternativas y acciones de adaptación que nos permitan responder, de manera diferenciada, a las nuevas características del entorno. El Ideam, en su Inventario de Gases de Efecto Invernadero (GEI) muestra que Colombia contribuye con 0,44% de las emisiones mundiales. Debido a nuestras características biofísicas propias y los históricos patrones de asentamiento, producción, extracción y consumo, hemos venido contribuyendo a construir vulnerabilidades en el territorio, las cuales se convierten en potenciales riesgos al enfrentar la acción de amenazas como el cambio climático.


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