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The New York Times


WELLS FARGO pasó la prueba, GOLDMAN Y MORGAN NO TANTO

Por Peter Eavis
redaccion@elcolombiano.com.co

Las pruebas producen ganadores y perdedores. La que el gobierno impuso la semana pasada a los bancos más grandes de la nación no fue la excepción.

El 28 de junio, la Reserva Federal divulgó los resultados de la segunda ronda de sus pruebas anuales de tensión, las cuales evalúan si los bancos grandes tienen suficiente capital como para sobrevivir una crisis económica, y si tienen los sistemas y los planes listos para enfrentar la turbulencia relacionada. Cuando los bancos reprueban tales pruebas, la Reserva Federal tiene la capacidad de limitar la cantidad de dinero que pueden pagar a sus accionistas o, en el caso de las operaciones estadounidenses de bancos extranjeros, cuánto pueden pagar a sus empresas matrices.

A inicios de junio, en la primera ronda, la Reserva Federal comentó que la totalidad de los 35 bancos a los que se les realizó la prueba tenían suficiente capital para absorber las pérdidas que pudieran ocurrir en la crisis hipotética. Debido a que en este momento los bancos generan ganancias importantes, la primera ronda de las pruebas de tensión aumentó la esperanza de que los bancos pudieran pagar la mayoría de esas ganancias a los accionistas cuando la prueba examinara sus capacidades operativas el 28 de junio.

La Reserva Federal tan solo se opuso al pago de capital de una entidad estadounidense que pertenece a la institución alemana Deutsche Bank, la cual incluye sus enormes operaciones en Wall Street. El 28 de junio, Goldman Sachs y Morgan Stanley no reprobaron, pero aprobaron con restricciones.

A continuación, DealBook examina de cerca cómo se desarrollaron las pruebas.

¿Quiénes fueron los claros ganadores?

La gente. La razón de fondo por la cual la Reserva Federal está poniendo a prueba a los bancos es para garantizar que mantengan sus préstamos a lo largo de una crisis financiera y no se requieran rescates. Las pruebas de tensión no siempre han existido. Se introdujeron después de la crisis financiera de 2008, y la mayoría de los expertos coincide en que han hecho de los grandes bancos instituciones más seguras. La forma más común de medir la fortaleza de un banco es considerar sus niveles de capital. Como lo hizo notar la Reserva Federal el 28 de junio, a finales de 2017, los 35 bancos en la prueba de tensión tenían más de 1,2 billones de dólares en capital, un incremento cercano a los 800.000 millones de dólares desde 2009.

Wells Fargo es un ganador sorpresivo. El banco ha estado involucrado en varios escándalos que perjudicaron a sus clientes. Eso no pareció afectarle en las pruebas de tensión. Tampoco lo hizo la estricta acción regulatoria que impuso la Reserva Federal al banco a inicios de este año, la cual incluyó un límite a su crecimiento.

¿Qué tan mal le fue a Morgan Stanley y Goldman Sachs?

El límite de los pagos acarrea un estigma, pero podría haber sido peor. Morgan Stanley planeó una distribución de 6800 millones de dólares para los accionistas, ya que el resultado de la prueba de tensión de este año se pareció a lo que había planeado después de la prueba del año pasado. El pago que tenía proyectado Goldman Sachs para este año, de 6300 millones de dólares, es menor que la solicitud del año pasado cercana a 9900 millones de dólares. Sin embargo, es importante destacar que Goldman Sachs ha pagado tan solo unos 5700 millones de dólares de la suma del año pasado.

Una razón por la que la Reserva Federal no objetó los planes de capital de las dos firmas es que, a pesar de que sus pagos habrían provocado que su capital alcanzara una cifra menor a la requerida en las pruebas de tensión, hubo circunstancias atenuantes. El reciente proyecto de ley tributaria que promulgó el Congreso afectó de manera negativa los resultados de los dos bancos. Adaptarse a la nueva ley, la cual incluía hacer cosas como repatriar dinero del extranjero, provocó pérdidas en Morgan Stanley y Goldman Sachs que mermaron el capital que iba a medirse en las pruebas de tensión. Debido a la naturaleza de las pérdidas (sucedieron una sola vez) y del hecho de que los recortes fiscales apuntalarán las ganancias con el tiempo, la Reserva Federal no objetó los planes de los dos bancos.

Aun así, parece que Morgan Stanley tuvo que reducir su plan por más o menos 1900 millones de dólares y Goldman Sachs, por 1200 millones de dólares, de acuerdo con cálculos de The New York Times.


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