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Cartas a la Directora


Una consulta no acabará la inmoralidad

Por Jorge Enrique Giraldo A.

Estoy seguro que muchos estamos identificados y, en consecuencia, de acuerdo en que una consulta popular no es el camino para eliminar la inmoralidad que se presenta en el país ni en ningún Estado del mundo. La inmoralidad no se acabará con decretos o leyes y mucho menos consultando al pueblo mediante votación. Para que en el país se acabe la corrupción, en primer lugar habrá que coadyuvar a mejorar la educación para las venideras generaciones.

Estudiosos en el tema de la corrupción han coincidido como causas principales de esta práctica la carencia de una conciencia social, falta de educación o de una cultura del compromiso, paradigmas distorsionados y negativos, personalidades antisociales y megalomanía, percepción sesgada del grado de corrupción presente e infravaloración de la posibilidad de ser descubierto. La corrupción se podría eliminar con castigo más severo para quien incurra en este delito y con penas drásticas y la obligatoriedad, para quien la practique, de devolver todo lo recibido ilegalmente. Es que, tal y como lo aseveró el connotado escritor francés Montesquieu, “La ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie”.


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