editorial | Publicado el

Luis Fernando Álvarez


RUMBO POLÍTICO. EL ANTISISTEMA (II)

En nuestra anterior entrega destacamos los factores que han permitido el ascenso de la derecha en recientes elecciones realizadas en Estados Unidos, Francia, Alemania y Austria, fundamentalmente motivado por el creciente deseo de recuperar una autoridad fuerte, capaz de actuar con mayor efectividad contra las distintas manifestaciones del terrorismo, los crecientes desplazamientos de inmigrantes ilegales y el favorecimiento de las estructuras de mercado. Hay que destacar que estas formas de gobierno se han visto favorecidas por sistemas electorales no siempre justos con el deseo de las mayorías. No puede olvidarse que en las últimas elecciones en los Estados Unidos, aunque la candidata demócrata Hilary Clinton obtuvo más votos que el candidato republicano, el complejo modelo de colegios electorales finalmente favoreció la elección del Presidente Donald Trump. Algo similar ocurrió en Austria, donde las condiciones políticas obligaron al primer ministro a formar una coalición de extrema derecha para poder gobernar. En igual sentido, en Francia el Señor Emmanuel Macron tuvo que pactar condiciones con la derecha del Frente Nacional de Le Pen, para hacer posible su gobierno. Lo mismo parece que puede suceder en Alemania.

Pero el espectro político también se mueve estimulado por el fenómeno conocido como “la dejación de los partidos”, es decir, un creciente movimiento cívico que desconfía de los partidos políticos tradicionales, convertidos en maquinarias burocráticas para hacer política, en lugar de centros de representación para gobernar la ciudadanía. Las nuevas manifestaciones políticas en España, expresadas a través de organizaciones de ciudadanos y medios virtuales; la pérdida de representatividad parlamentaria de los partidos tradicionales, Socialista y Republicano en Francia y el Partido Unión Democrática Cristiana en Alemania, son una muestra de lo que puede estar por suceder.

Además, la consolidación de movimientos cívicos alternativos, promovidos como reacción contra el desprestigio y alto grado de corrupción por parte de los partidos políticos históricos y la llamada clase política tradicional, ha permitido que surja un fenómeno que se identifica por la presencia de outsiders (sujetos externos al sistema político tradicional de derecha o de izquierda) que se presentan como los candidatos antisistema, personajes políticos cuyo punto central de campaña consiste en mostrarse como contradictores al sistema y a las formas históricas de hacer política.

Este tipo de movimientos parecen vislumbrarse para las próximas elecciones en América Latina. Por ejemplo, las de octubre en Brasil, como respuesta a la crisis de Dilma Rousseff, el juzgamiento de Lula y el desprestigio de la izquierda. En México, con López Obrador como candidato eje para romper la hegemonía de los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional. En Argentina, ente la caída del Kirchnerismo y el posible fracaso de la derecha de Mauricio Macri. En Perú, como reacción ante la necesidad que tuvo el oficialismo de Pablo Kuczynski de favorecer un pacto de impunidad con Alberto Fujimori, para mantenerse en el poder.

Estos aspectos de la nueva política, pueden ser decisivos para marcar el rumbo político de Colombia a partir de las elecciones de 2018.


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