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The New York Times


ROBERT GATES: PONER FIN A DACA HARÁ DAÑO A LAS TROPAS INMIGRANTES

Por Robert M. Gates
redaccion@elcolombiano.com.co

Durante los casi cinco años que fui secretario de defensa, 2.621 inmigrantes que prestaban servicio en las Fuerzas Militares de Estados Unidos se convirtieron en ciudadanos naturalizados mientras servían en Irak o Afganistán. Más de 100 tropas inmigrantes han hecho el máximo sacrificio en combate durante esas guerras. Entre el 2006 y el 2011, un total de 45.700 inmigrantes que portaron el uniforme de las fuerzas militares estadounidenses por todo el mundo se convirtieron en ciudadanos americanos.

Yo tuve el honor de servir al lado de todos, y fui humillado por su sentido del deber, por su disposición a arriesgar la vida y la integridad de un país que anhelaban llamar suyo.

Asistí a un número de ceremonias de naturalización para estos soldados, de la Marina, aviadores y marineros. En una ceremonia, en octubre de 2008 en Fort Bragg, Carolina del Norte, 41 miembros de las fuerzas inmigrantes, hombres y mujeres de 26 países, se hicieron ciudadanos. Les dije que era una de las verdaderas glorias de nuestro país que cuando se trata de ser americanos, no tiene que ser descendiente de los fundadores ni colonizadores que llegaron en el Mayflower. Lo que vale es si usted cree en los ideales de Estados Unidos, sigue sus leyes y contribuye al bien común.

Citando a Abraham Lincoln, dije que los inmigrantes pueden leer la frase “todos los hombres son creados iguales” en la Declaración de Independencia y sentir que “tienen derecho a reclamarlo como si fueran sangre de la sangre y carne de la carne de los hombres que escribieron esa Declaración “.

Estados Unidos enfrenta desafíos extraordinarios de seguridad que ejercen una presión creciente sobre nuestras fuerzas armadas. Esas fuerzas son más fuertes cuando encarnan la diversidad de la nación, a partir de un gran grupo de jóvenes dispuestos a adaptarse a las amenazas cambiantes. Es por eso que necesitamos una legislación que ofrezca un camino hacia la ciudadanía para aquellos inmigrantes que, entre otros atributos, están sirviendo o han prestado servicios en el ejército, ya sea que estén en Estados Unidos legalmente o que hayan sido traídos aquí ilegalmente cuando eran niños. Ese tipo de política ayudará al ejército a reclutar nuevos miembros del servicio y mejorar la preparación.

En 2010, escribí al Congreso en defensa de un proyecto de ley conocido como el Dream Act que habría proporcionado a los jóvenes indocumentados un camino hacia la residencia permanente. El proyecto nunca fue aprobado. Pero la importancia de reclutar inmigrantes en nuestras fuerzas armadas solo ha aumentado en los últimos años debido a que cada vez menos estadounidenses jóvenes son elegibles para servir. De hecho, aproximadamente 7 de cada 10 de los más de 30 millones de estadounidenses entre 17 y 24 años de edad no calificarían para el servicio militar debido a problemas físicos, de comportamiento o educativos.

Más de 800 llamados Soñadores quienes recibieron autorización temporal para permanecer y trabajar en Estados Unidos bajo la Acción Diferida para Llegadas en la Niñez (Daca por sus siglas en inglés) recientemente revocada por el Presidente Donald Trump ahora están prestando servicio en las fuerzas armadas. Pueden servir por un programa que yo autoricé en el 2008 dirigido a reclutar inmigrantes con habilidades médicas, de idiomas extranjeros u otras habilidades especializadas. El programa se amplió cuando descubrimos que estos reclutas tenían tasas de deserción más bajas que otros reclutas y, en particular, contribuían con habilidades lingüísticas invaluables para las unidades de operaciones especiales.

Ser americano es más que simplemente pasar un examen sobre la historia de Estados Unidos y la Constitución. Es más que el conocimiento y las creencias. Ser americano también se trata de la disponibilidad para ponerse en el camino del peligro para defender al país. Se trata de honor y deber. A medida que celebramos el Día de los Veteranos, recordamos con reverencia la extraordinaria deuda que tenemos con quienes han prestado servicio en uniforme y sacrificado, incluso hasta la muerte. Esto incluye a más de 109.000 inmigrantes que desde el 11 de septiembre de 2001 se han convertido en ciudadanos portando el uniforme de las fuerzas militares de Estados Unidos.

Todos aquellos inmigrantes indocumentados, por medio de su disponibilidad para derramar sangres para protegernos a los demás, se han ganado el derecho a llamarse “ciudadano americano.” Rindamos honor a ellos este Día de Veteranos. Pero también démosles un camino a la ciudadanía. Nuestras fuerzas militares serán mejores por ellos.


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