editorial | Publicado el

The New York Times


LOS DEMÓCRATAS PUEDEN GANAR EN INMIGRACIÓN

Por MATT A. BARRETO
redaccion@elcolombiano.com.co

Para sorpresa de nadie, el presidente Donald Trump, quien ha estado intensificando su retórica antiinmigrante, usó su discurso del Estado de la Unión para hacer paralelos entre la pandilla centroamericana MS-13 y los inmigrantes que respetan las leyes de los Estados Unidos.

La semana siguiente reiteró que los “asesinos del MS-13 se están derramando hacia nuestro país”. Este tipo de lenguaje, durante mucho tiempo una marca registrada de Trump, se utilizó como estrategia política hace unos meses en Virginia durante la fallida campaña del candidato republicano a la gobernación, Ed Gillespie.

En su misión de retomarse la Cámara o el Senado (o ambos), los demócratas no deberían alejarse de incorporar y dar la bienvenida a su propia retórica. Cuando los republicanos se embarcan en ataques mezquinos contra inmigrantes, los demócratas deberían tomar nota de la victoria de reelección de Harry Reid en Nevada en 2010 y la victoria de Ralph Northam para la gobernación de Virginia en 2017. Tanto Reid como Northam rechazaron las campañas antiinmigrantes cargadas racialmente, defendiendo a los Soñadores, y durante el proceso se ganaron a los votantes latinos junto con una coalición de blancos progresistas y moderados con educación universitaria.

En el 2010, Reid defendió fuertemente al Acta de Soñadores a la vez que compitió contra un republicano, Sharron Angle, quien lideró una campaña nativista igualando a inmigrantes con pandilleros. Reid desafió las encuestas y ganó la reelección gracias a la fuerza del voto latino, y no hay señales de una reacción violenta de la clase trabajadora.

En el 2016, Nevada demostró ser uno de los puntos brillantes para los demócratas. La estrategia de Reid fue acogida por su sucesora, Catherine Cortez Masto, que se convirtió en la primera latina en ser elegida al Senado.

En el tiempo después de la victoria de Trump, ha habido un enfoque renovado hacia el voto de la clase blanca trabajadora, un segmento demográfico que se ha estado reduciendo en tamaño cada año más y se viene alejando de los demócratas hace mucho tiempo. Aunque es cierto que comparado con Barack Obama, Hillary Clinton perdió terreno con esa porción de los electores, las claves para una nueva mayoría democrática podrían encontrarse en la coalición que eligió a Northam como gobernador de Virginia, o tal vez más acertadamente, votó en contra de Gillespie y su ataque a los inmigrantes.

En Virginia, los datos de encuestas han dejado claro que la retórica de Gillespie sobre el MS-13 fracasó entre votantes de la minoría así como, crucialmente, entre muchos blancos. Northam ganó una mayoría de votantes blancos con educación superior, quienes componían una parte más grande del electorado en 2017 que en el 2016. Gillespie igualó a Trump con blancos no universitarios, pero su participación fue baja.

Según una encuesta de vísperas electorales realizada por Latino Decisions, los votantes latinos dijeron que los anuncios de MS-13 de Gillespie los hicieron menos entusiastas con respecto a él, por un margen de 45 puntos. Pero no fueron solo los votantes latinos. Por un margen de 23 puntos (52 a 29), los blancos en Virginia también dijeron que los anuncios de MS-13 los alejaron de Gillespie, al igual que los votantes afroamericanos y asiático-americanos por mayores márgenes.

Los datos dicen más que los expertos, y nuestro análisis regresivo de datos pinta una imagen clara. La exposición a los avisos de MS-13 de Gillespie en realidad ayudaron a alejar a los votantes blancos con educación superior de los republicanos.

Este fenómeno es particularmente cierto para votantes que decidirán elecciones cruciales para la Cámara y el Senado en el 2018. Pero ahora la máscara ha sido arrebatada. Los votantes entienden. Los demócratas tienen una oportunidad para hablar en contra de la discriminación. Y al hacerlo, tienen un camino a la victoria en el 2018 y más allá


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