editorial | Publicado el

Juan Gómez Martínez


La otra mitad de la dupla

El domingo próximo vamos a elegir presidente y vicepresidente, es una dupla la que va a regir los destinos de Colombia y que debe rectificar el camino por el que nos ha conducido el actual gobierno que nos lleva hacia el abismo. Es un compromiso de patria y no de prebendas y de corrupción. Por eso hay que pensar bien y votar por el futuro de los colombianos.

Marta Lucía Ramírez, fórmula de Iván Duque, es la persona que necesita el país para cargar con el 50 % de la responsabilidad del próximo mandato. No será una figura decorativa, es una ejecutiva, conocedora de los problemas de la comunidad y que ha dado muestras de eficiencia y compromiso con la patria. Ha ocupado cargos con éxito como el Ministerio de Defensa y de Comercio Exterior.

Ya ha manifestado que la dupla llegará a la presidencia sin compromisos con nadie, con ningún partido y sólo con Colombia y con su pueblo. La gente piensa que las adhesiones inmediatamente generan compromisos personales y de partido, con mermelada y contratos. Eso pasará a la mala historia de la patria. Gobernarán con los mejores de todos los partidos y grupos para el bien de los colombianos. El programa de gobierno se respetará sin descartar la posibilidad de adoptar puntos de otros programas que sean positivos.

En entrevista a este diario ha puntualizado los compromisos fundamentales para cumplir al llegar al gobierno: “fortalecer las instituciones, mejorar el acceso a la justicia, una economía de mercado basada en la propiedad privada, generar riqueza para los colombianos y empleos de calidad, cerrar la brecha social garantizando el acceso a una educación de calidad, políticas claras para la vejez, mejorar el sistema de salud y, la más importante, es que las regiones avancen. Hay lugares que viven como en el siglo XIX y otras que ya llegaron al XXI”.

Sin ninguna duda, es un comprimido de un gran programa de gobierno que cobija la vida nacional y sus necesidades.

Para los antioqueños, que hemos sufrido tanto el centralismo y el desprecio, tiene palabras de reconocimiento por lo que hacemos. Veamos lo que afirma sobre el problema presentado en Hidroituango, muy distinto a lo que afirmó Juanpa (como le gusta que le digamos): “Lo más importante es que Antioquia le ha aportado muchísimo a Colombia, un proyecto de esa magnitud no es sólo para el bienestar de los paisas, sino para generar energía para todos los colombianos”.

Este programa no es con amenazas, es un deseo de acertar en bien del país entero y de su gente. La educación con calidad para la juventud, la salud para todos los colombianos, el respeto por los derechos adquiridos con la pensión para los ancianos, el respeto por la propiedad privada conseguida con el trabajo honesto, empleo con calidad y no considerar empleado a quien tiene que salir a las calles a hacer malabares o piruetas para conseguir unos pesos.

En definitiva, la demagogia derrotada, la mermelada desaparecida, la corrupción sancionada y, sobre todo, una justicia de verdad, pronta y oportuna.


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