opinión | Publicado el

Ramiro Velásquez Gómez


La educación no es una prioridad

El déficit de la universidad pública se acumula desde el momento en que se aprobó la Ley 30 de 1992.

Transcurrieron 26 años y la desfinanciación es de $15 billones. ¿Alguien ha escuchado al Congreso, los políticos o los empresarios advertir por esa preocupante situación?

Nunca. Hubo casos coyunturales en los que los estamentos universitarios protestaron, pero todo se olvidó pronto. En Colombia solo interesan las obras de infraestructura, la explotación de nuestros recursos naturales y la generación de dinero en los diferentes sectores económicos.

Todos saben que la formación de personas capacitadas en diferentes disciplinas son básicas para generar conocimiento y por ende desarrollo, pero eso no se ve, no se come con nada y mientras el negocio sea rentable lo demás poco importa.

La Universidad de Antioquia, para dar un ejemplo, tendrá este año un déficit de 69 000 millones de pesos, el acumulado va por los 113 000. Y tal parece que se seguirán acumulando hasta que la olla reviente por algún lado.

Sin educación queda coja la tan cacareada innovación, y la economía naranja que pretende impulsar el gobierno será una frustración más.

Y sin dinero no se podrá aumentar la cobertura, del 51,2 % a 2016. Es decir, de los casi 500.000 bachilleres que están egresando cada año, la mitad queda por fuera del sistema educativo superior. Y de los que pasan, apenas la mitad terminará programa.

A 2016, había en el sistema 2,3 millones de estudiantes, repartidos por igual entre instituciones públicas y privadas. Difícil aumentar cobertura con un déficit tan enorme cuyo saneamiento requerirá demasiada imaginación y compromiso político, algo de lo que en general carece el aparato legislativo. Además, como no será el que pueda gastarse ese dinero, menos.

Seguimos en un aparente círculo vicioso (porque da la sensación de que la idea es mantenerlo) en el que se añora progreso, desarrollo, crecimiento económico, pero se ignora la financiación de los pilares del andamiaje: la educación y la ciencia.

No hay una apuesta por la educación. Estudiantes y profesores comenzaron a protestar y por eso tal vez se otorguen unos recursos, pero no se esperaría un plan serio que asegure cobertura y recursos crecientes cada año para brindar educación con calidad.

Es increíble esto.

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