opinión | Publicado el

Juan Gómez Martínez


Empresa grande

Si hay alguna empresa grande en Colombia, apreciada por la gente, respetada y respetable hay que hablar de las Empresas Públicas de Medellín. Nacida con el apoyo de la ciudadanía desde la década del cincuenta del siglo pasado, cuando se unieron las dispersas y pequeñas empresas de energía eléctrica, acueducto y teléfonos para formar lo que hoy es esta gran empresa prestadora de servicios públicos.

Gracias al apoyo de la comunidad al pagar cumplidamente las cuentas de servicios, gracias a unas tarifas justas para la gente, estas empresas han podido subsistir y crecer para beneficio de los habitantes de la región y del país entero en cuanto a energía eléctrica se refiere. No es que la nación se haya hecho presente para apoyar el desarrollo de la empresa con ayudas de alguna naturaleza. Por el contrario, ha tratado de limitar su crecimiento al imponerle una barrera del 25 % en la generación eléctrica. Es como si a Ecopetrol se le impusiera un límite en la producción de hidrocarburos. Por esas barreras impuestas, la ha impulsado a invertir en el exterior para buscar réditos de su capital ya que no lo puede hacer en Colombia. Por el contrario, el gobierno actual le ha aplicado unos impuestos que fueron creados con nombre propio.

Hoy está sufriendo las consecuencias de fenómenos de la naturaleza no predecibles. Todo marchaba bien, de acuerdo con el cronograma, hasta cuando se presentó el derrumbe y taponamiento de uno de los túneles de desviación de las aguas del Cauca. En ese momento se mostró la grandeza y sentido de responsabilidad de la gente de EPM. Primero la vida humana antes que los daños que pudieran presentarse. Ante la imposibilidad de abrir los otros túneles taponados para que el torrente pasara por ellos, se prefirió inundar la casa de máquinas con las posibles y costosas consecuencias que esta decisión pueda tener. Pero es más importante la vida de la comunidad cercana a la ribera del río. Así se hizo y se salvaron muchas vidas que se hubieran podido perder si no se hubieran tomado las medidas de prevención que en buena hora se tomaron. Cuantiosas pérdidas materiales se presentaron y continuarán, pero son solucionables y más si está de por medio una empresa tan responsable para asumir las consecuencias de sus decisiones como lo ha demostrado.

No es hora de críticas ni de señalamientos, es hora de rodear a la comunidad que sufre y a las Empresas Públicas de Medellín que han asumido esta tragedia con responsabilidad humanitaria. Así se ha manifestado el pueblo antioqueño rodeando a nuestras empresas y así lo han hecho quienes han pasado por EPM como funcionarios, que pueden dar fe de lo que significan para la comunidad.

Pido a Dios que siga iluminando a quienes están al frente de la dirección de la empresa y a quienes están trabajando intensamente para buscar las soluciones correctas y así evitar mayores y graves consecuencias para los habitantes de la región afectada. No se debe aprovechar esta tragedia para buscar y señalar responsables de lo que pasa, eso vendrá después si es que hay alguna responsabilidad. Aquí sí que cabe el dicho “no pescar en río revuelto”.


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