editorial | Publicado el

Diego Aristizábal


Chile la lleva

El cinco de octubre se conmemoraron 30 años del NO en Chile, ese hito que significó el retorno de la democracia. En este país del Cono Sur, ese instante está ahí, al igual que las marcas terribles de una dictadura que duró 17 años y que aún hoy muchos se preguntan por qué no se ha narrado, como debe ser, la gravísima violación de los derechos humanos. Pero entendamos algo, una dictadura no se cura de la noche a la mañana.

El cinco de octubre que acaba de pasar, como un guiño a esa alegría que llegó hace 30 años, las calles de Santiago se llenaron de unos afiches negros y blancos que dicen: “La Furia ya viene”. El gesto es perfecto, no hay nada más qué decir, todos en Chile saben qué significa eso de “la alegría ya viene”, ¿y qué viene?, ¿qué son esos afiches? Pues son una campaña de expectativa que habla de libros, de una feria que este año se realizará del 13 al 16 de diciembre en el Centro Cultural Gabriela Mistral, GAM.

Puede que muchos chilenos no sepan qué es la Furia del Libro, que llega a su edición 12, después de todo, el 52,8 % de los chilenos se declara no lector, la tasa de compra anual de libros per cápita es de 1,8 al año y casi todos los ciudadanos dicen que en Chile los libros son muy caros. Y tienen razón, a diferencia de Colombia, Uruguay, Argentina, Perú y Brasil, que no pagan impuestos, en Chile, desde 1976, tres años después de la dictadura, el libro tiene uno del 19 %.

Pero estos datos tan desalentadores lo que han hecho es que en Santiago existan ferias bellísimas, como la que justamente se realizaba cuando los de la Furia del Libro estaban pegando los afiches de expectativa. Del 4 al 7 de octubre fue la 7ª Primavera del Libro, una feria organizada por la Asociación de Editores de Chile que reunió a 124 editoriales chilenas independientes en el Parque Bustamante, un montón, en Colombia creo que no llegamos ni siquiera a 60.

Mejor dicho, Chile está pasando por un buen momento editorial, eso lo pude comprobar cuando caminé muchas veces por esta Primavera bellísima que me hizo sentir la necesidad de que mi dinero fuera infinito para comprar todas las novedades de Laurel, Overol, Montecerdos, Los Libros de la Mujer Rota, Lecturas Ediciones, Amanuta, Hueders, UDP, Sa Cabana, Bifurcaciones y las demás editoriales que saben muy bien que si los chilenos supuestamente no leen, pues hay que hacer cada vez mejores libros para enamorar a los duros de corazón. “Si los chilenos no leen, todo un país se acostumbra a olvidar”, me dijo alguien; será por eso que la lectura siempre será un acto necesario para salvarnos de la desidia.


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