editorial | Publicado el

Juan Gómez Martínez


Carta a Fico

Apreciado señor alcalde: me dirijo a usted, no por falta de tema sobre el indigno fugitivo Juanpa -como le gusta que le digamos- que habrá por mucho tiempo, por la situación caótica en que dejó el país, por la violación a la Constitución colombiana al no pedir permiso al Senado para salir de Colombia, por haberle entregado la Patria a la subversión bajo unas condiciones que no han cumplido y que era sabido que así lo harían y por tantas cosas que ahora sus defensores, muchos embadurnados de mermelada, reconocen que Colombia no está bien.

Ahora quiero tratar unos puntos de ciudad que me preocupan y felicitarlo por otro que me entusiasma.

Me sigue preocupando la movilidad en Medellín, tanto que he pensado en que se debería suprimir la oficina del secretario de Movilidad y que este permanezca en un vehículo dando vueltas por la ciudad para que palpe y se dé cuenta personalmente de lo que los ciudadanos vemos diariamente. Que vea como en calles estrechas, de doble vía, estacionan a lado y lado evitando que dos vehículos se puedan cruzar, las calles no tienen el ancho suficiente para cuatro carros a la vez. Que el secretario, siguiendo las rutas de los buses urbanos, se dé cuenta de lo que estorban cuando esperan al llamado arriero para recoger más pasajeros, sin pensar en que el que espera un pasajero en un sitio, pierde el otro que adelante lo espera el otro bus. Lo que pasa con este vicio es que producen una congestión grandísima y grave para la movilidad. Sé que los empresarios del transporte público y los conductores son difíciles, pero deben entender que, como ejemplo, si hacia un barrio van 20.000 pasajeros por día, esos 20.000 pasajeros irán a ese barrio, en los mismos buses con o sin esperar al llamado arriero. Los ingresos no se afectan.

Que el secretario se dé una pasadita por el lado suroriental del puente de la 12 sur, Aguacatala, para que vea entre cinco y siete buses estacionados y estorbando el tráfico normal. Que se dé cuenta de los numerosos centros de acopio creados por los taxistas sin que el tránsito los haya autorizado. Que se dé cuenta, en las calles de mayor congestión y semaforizadas, cómo muchos vehículos paran en medio de la vía, impidiendo el paso de los vehículos que deben cruzar. Los buses transitando por la izquierda y luego cruzando hacia la derecha para recoger pasajeros. Y recoger pasajeros no sólo en los paraderos normales, sino en cualquier sitio donde les pongan la mano, paran donde quieren aunque interrumpan el tráfico normal.

También, respetado alcalde, sería muy bueno que los guardas de tránsito se vieran en las calles organizando y sancionando con comparendos la frecuente y reiterada indisciplina de los conductores.

Por otro lado, apreciado doctor Federico, se ven afiches de negocios de toda naturaleza en los postes y muros de la ciudad. Hay que mandar funcionarios para que tomen nota de cada uno de los afiches para mandar la factura de cobro por publicidad en el espacio público.

Y, por favor, no más grafitis feos, sólo los artísticos.

Me perdona amigo doctor Federico, pero me duele la ciudad.

Sobre la campaña contra la inseguridad, lo felicito señor alcalde.


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