opinión | Publicado el

Gral. (R) Henry Medina Uribe


AGENDA 2030: EL CAMINO CORRECTO

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en septiembre de 2015, aprobó el documento conocido como “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, el cual establece 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas, con el propósito de avanzar en la sostenibilidad económica, social y ambiental del planeta. Fue suscrito por 193 Estados, entre ellos Colombia.

El cumplimiento de tales objetivos supone un compromiso que debe traducirse en una política de Estado, apoyada por la sociedad en su conjunto. Deberán ser guía y parte sustancial de la agenda nacional y, por lo tanto, eje del plan de desarrollo en preparación, el cual deberá poner a la persona en el centro de la acción estatal e incluir aspectos concretos sobre educación, reducción de la inequidad y la pobreza, el imperio de la seguridad y la justicia para todos, el mejoramiento de las condiciones de trabajo rural y urbano y la atención seria al cambio climático, entre otros.

Desde el año 2015, siete meses antes de la adopción de la agenda 2030, el gobierno colombiano creó la Comisión de alto nivel para el alistamiento e implementación de los 17 ODS (Decreto 280/2015), como condición sine qua non para lograr una paz estable y duradera. Posteriormente, en marzo del presente año, el Documento de Política Económica y Social, CONPES 3918, definió la hoja de ruta para avanzar en su cumplimiento y estableció 16 metas específicas para lograrlo (www.ods.gov.co).

La Agenda 2030 se construyó sobre la base de la experiencia previa de los Objetivos del Milenio (ODM) firmados en el año 2000. En los 15 años de su vigencia nuestro país avanzó significativamente en el logro de tales objetivos, pero no al ritmo deseable. En dicho periodo, 5,1 millones de personas superaron la pobreza multidimensional, (actualmente es cercana al 17 % y se espera reducirla al 8.4 % para el 2030), la pobreza extrema se redujo del 12 al 8 % (3.5 millones menos). La cobertura en educación media llegó al 78 %, se redujo la brecha en el mercado laboral y se logró un aumento en la participación política de las mujeres. También han sido significativos los avances en obras de infraestructura.

Es necesario subrayar que para lograr los avances deseables y posibles no solo es indispensable el compromiso del gobierno, mediante la acertada formulación y ejecución de sus políticas, sino también del sector privado, la sociedad civil y la ciudadanía en general. Es importante ayudar a la difusión de los 17 ODS, controlar su cumplimiento, hacer seguimiento a las políticas públicas, interactuar con actores estratégicos y llevar el diálogo intersectorial y constructivo sobre ellos a los territorios de la nación.

En tal contexto, la Corporación La Paz Querida se propone crear espacios de debate sobre las implicaciones de los ODS en municipios que históricamente han sido azotados por la violencia y que hoy tienen una mirada de esperanza. Su acción se centrará especialmente en el objetivo 16, que habla de la construcción de la paz sostenible, la justicia para todos y la arquitectura de instituciones responsables y eficaces. Dentro de las metas de este objetivo están la reducción significativa de todas las formas de violencia, proteger las libertades fundamentales, reducir la corrupción, poner fin al maltrato y explotación de la niñez, reducir significativamente todas las formas de delincuencia organizada.

Recordando a Johan Galtung, apoyamos la forma efectiva de satisfacer necesidades para controlar la violencia estructural y modificar actitudes y comportamientos que llevan a la violencia directa que, tristemente, nos sigue afectando.


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