cultura | Publicado el 7 de septiembre de 2018

Olivier Bourdeaut, el rey del fracaso

Esperando a Mister Bonjangles es la primera novela del escritor Olivier Bourdeaut que se publica en español. Foto Javier Cervera, cortesía Editorial Salam

María Antonia Giraldo Rojas

Leer Esperando a Mister Bojangles, libro del escritor francés Olivier Bourdeaut, es como ver una película de Juan José Campanella o Jean-Pierre Jeunet, una experiencia breve de mucha belleza que llena de satisfacción, aunque la historia que esté narrando no sea precisamente feliz. La novela se trata del amor inmenso de un hombre hacia una mujer que no vive la vida dentro de los límites de la cordura, lo que hizo que sus días se llenaran de aventura, pero también de inestabilidad, algo que evidencia el narrador de la historia, su pequeño hijo.

La canción que le da título a la obra, en la versión de Nina Simone, suena durante toda la lectura, pues siempre culmina las veladas de amigos donde los invitados se sumergen en aventuras piratas o terminan siendo objetivos de bragas voladoras. Mamá, de quien no conocemos su nombre porque papá se lo cambia cada dos días, baila la melancolía en la voz de Simone para salir eufóricamente airosa en ocasiones, destruida en otras.

El libro es la ópera prima de Olivier Bourdeaut, cuyo primer intento literario había sido una novela negra de extrema violencia que nunca llegó a ser publicada. El autor se encontraba en un lugar oscuro, surcando la depresión cuando decidió visitar a sus padres que pasaban sus días de retiro en la costa mediterránea de España. Allí, en Altea, Alicante, para ser más precisos, tuvo el cambio de aire que le exigía la vida y lo impulsó a escribir una novela muy diferente a todo lo que había hecho y, en general a lo que todos estaban haciendo, que se ha convertido en un fenómeno editorial en Francia con casi 300.000 ejemplares vendidos.

La nostalgia y ese sentimiento agridulce que produce tener un bello y frágil amor, es lo que ha capturado la atención de los lectores y los realizadores cinematográficos que ya adquirieron los derechos de la obra y planean una gran producción internacional, cuyos detalles se mantienen en secreto. Ahora Bourdeaut se prepara para la segunda ronda, con un nuevo libro presto a salir al mercado, marcado con el signo del segundo álbum, eso que viven los músicos cuando luego de haber sacado la obra de su vida, la primera, deben tratar de igualar la calidad y la emoción en pocos meses. Bourdeaut habló telefónicamente con Generación de todo este proceso.

¿Por qué escogió la voz del hijo en vez de la del padre para narrar esta historia?

“Es una excelente pregunta, en realidad yo nunca he premeditado nada de esta novela, me senté en mi escritorio y empecé a escribir la historia de un hombre que se parecía demasiado a lo que había escrito antes y de repente este hombre dice ‘esta es mi historia verdadera con mentiras al derecho y al revés porque la vida es a menudo así’. Me pareció que esa frase era interesante, entonces borré todo lo demás y guardé esta frase con la que inicia la novela, se la atribuí a un niño de manera muy natural y me pregunté entonces ‘¿qué es lo que ve este niño?’. Ve entonces un gran apartamento, muy elegante, y ve a sus padres bailar todo el tiempo y amarse locamente. No fue una decisión, se presentó así espontáneamente”.

¿Cómo investigó la enfermedad mental?

“No hice ninguna investigación, siempre fui mal alumno, lo sigo siendo, y por ende he reunido las imágenes, las expresiones y los sentimientos que he adquirido con mis lecturas de artículos sobre la locura, pero como no había decidido escribir sobre la locura, no tuve tiempo de hacer investigaciones”.

¿Cree que hay un gusto en Francia por las historias de amor agridulces?

“La verdad no sabría responder, es la primera vez que me presentan las cosas así. No sé si a los franceses nos gustan las historias de amor agridulces, pero como no leo ningún autor contemporáneo, o tal vez muy poco, quise hacer algo muy diferente, creo que más bien fue eso lo que les gustó a los franceses. Como esta novela finalmente no tiene mucho estilo contemporáneo en mi forma de escribir, disfrutaron la experiencia”.

¿Cómo se ha sentido con el éxito?

“Lo había soñado, lo había fantaseado y por lo tanto lo vivo muy bien, aunque mis sueños eran delirantes, la realidad termina siendo más delirante todavía”.

¿Qué ha aprendido de sus fracasos anteriores?

“Yo era el rey del fracaso y creo que 35 años de fracaso fue lo que me trajo hasta este éxito, estoy muy contento de haber podido esperar tanto tiempo antes de lograr hacer algo en la vida”.

En otras entrevistas, usted ha dicho que el proceso de escritura de este libro fue muy trepidante, casi catártico, ¿piensa que el proceso para su próxima obra será similar?

“En realidad creo que es una mezcla decisiva de euforia y de trabajo intenso porque escribía solamente tres páginas al día, es mucho pero en realidad es accesible. Sentí una especie de euforia al escribir porque antes de trabajar estaba el día anterior en París, todo era gris, los edificios, la cara de la gente, los andenes y vivía un momento de profunda tristeza, de depresión, y cuando llegué a España, solo con dos horas de avión para llegar a casa de mis padres, tuve un choque climático, afectivo, visual, olfativo y me levanté por la mañana y estaba en un estado increíble. Tengo un excelente recuerdo de esas siete semanas de escritura y puedo decir, como ya he terminado mi próxima novela, que no he encontrado esta euforia todos los días, tal vez unas horas al día de vez en cuando, pero no es tan dulce como lo fue antes, esta vez fue más trabajoso, más tedioso en ocasiones”.

¿De qué se trata la nueva novela?

“Es una novela que sucede en un lugar en el que trabajé que me parece mágico, las salinas de Bretaña. Trabajé allí durante cuatro meses y decidí situar en ese escenario el encuentro entre dos hombres que vienen de dos mundos diferentes, que tienen objetivos de vida muy distintos, y que deben estar juntos durante diez días. Se aprecian, se admiran y se odian, se desprecian y no se pueden entender. Esa es su historia. Espero haber conseguido transmitir con mis palabras la belleza y la poesía de las salinas y espero también que sea una novela graciosa, pero es un humor un poco más rugoso”.

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