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Nuestra Tierra en problemas


Una nuevo informe acerca de la sobreexplotación de la Tierra por parte de los humanos es la última advertencia de que algo no funciona bien en nuestra relación con el planeta que nos permite disfrutar la vida.

El 2 de agosto la humanidad agotó los recursos que la Tierra puede regenerar durante el año y ahora estamos en sobregiro lo que resta de 2017. Los 7.500 millones de humanos estamos consumiendo 1,7 Tierras al año y el indicador sube cada temporada. Una huella ambiental alta.

El medidor, hecho por la Red Global de la Huella Ecológica, comenzó en 1971. Ese año los recursos se agotaron el 24 de diciembre. Año tras año se anticipa la fecha, indicando que se consume más.

Colombia agotará su capacidad de regeneración natural el 26 de noviembre, lo que el territorio puede brindarnos en un año y viviremos en déficit 35 días. No somos los mayores depredadores, así tengamos cifras preocupantes como la deforestación, que aumentó más de 40 % según el reciente reporte del Ideam. Otros países como Alemania agotan sus recursos en abril y Estados Unidos en marzo.

Corea del Sur necesitaría 8,8 países para completar sus demandas a la naturaleza.

Todas las actividades generan una huella de carbono, más de lo que bosques y océanos alcanzan a absorber. Esa huella representa el 60 % de la demanda sobre la naturaleza. La comida contribuye con 26 % del rastro ecológico del ser humano, explica el Fondo Mundial para la Naturaleza.

Por ejemplo, si todos los países redujeran a la mitad sus desechos alimenticios y adaptaran su dieta a una adecuada en calorías y fuentes de proteína, esa cifra podía disminuir a 16 % y el sobregiro ecológico se postergaría 42 días.

La deforestación es otro factor serio de impacto para vivir en sobregiro.

El informe de la Red Global llegó pocos días antes de que científicos de la Universidad de Washington presentaran una investigación en la cual se concluyó que existe solo 5% de chances de que a finales de siglo la temperatura del planeta no haya subido más de 2° Celsius con respecto a la era preindustrial, un estudio que ha tenido gran impacto en organismos internacionales.

El Acuerdo de París, vale citar, busca estabilizar el aumento de la temperatura en 2 grados máximo a mediados de siglo.

Es por todo esto que cada vez se hace más urgente tomar medidas y actuar con miras a reducir la huella ambiental individual y colectiva. Todos los indicadores y estudios son un recordatorio de la necesidad de cuidar nuestros recursos y consumir solo lo requerido, porque mientras el planeta es finito, la población humana no deja de crecer y demandar recursos, como sostiene Mathis Wackermagel, director de la Red Global.

No se trata de ser catastróficos, pero las evidencias sobre los efectos del calentamiento global, el cambio climático y el agotamiento de los recursos del planeta son crecientes. El plazo para revertir la tendencia y mantener la temperatura en un nivel adecuado para todos los procesos biológicos se agota mientras siguen sin ser resueltas cuestiones claves.

A veces pareciera que no hemos tomado conciencia plena de lo que el deterioro planetario significa para gran parte de la humanidad actual y las generaciones por venir. No debemos dilatar más las acciones globales, colectivas e individuales para nuestro bienestar y el de nuestros hijos.

Esa es la realidad.


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