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¿Cómo incentivar a los niños negativos?


Algunos niños expresan su rabia contra el mundo a través de la palabra no. Dos letras que se pueden convertir en un mundo de conflicto y a las que se les debe prestar atención. Foto: ShutterStock

Cuando los hijos pequeños le dicen no a todo, los padres se desesperan, incluso, sienten que los obligan a hacer hasta las cosas más deliciosas: comer un helado, ir al parque, tener una tarde de piscina... ¿Qué significa? ¿Cuál es la mejor estrategia para motivarlos?

La psicóloga Ana Eugenia Sierra afirma que se observa en algunos niños un negativismo desafiante, una manera de enfrentar la autoridad. Ella está convencida de que la relación con los otros fundamenta el psiquismo de una persona. Algunos niños expresan su rabia contra el mundo a través de la palabra no. Dos letras que se pueden convertir en un mundo de conflicto en las relaciones padres-hijos y a las que se les debe prestar atención. Pueden evidenciar la actitud ante padres castigadores, agresivos, demasiado estrictos y severos o que los ignoran.

La psiquiatra María Adelaida Restrepo, especializada en salud mental de niños y adolescentes, asegura que esa actitud puede ser el resultado de carencias afectivas. Los niños que se sienten solos llaman la atención de esta manera. Ese no es una estrategia a la que tienen que recurrir para que los vean. Para las dos especialistas, por tanto, es clave, que los padres se pregunten por lo que están haciendo y cómo están educando a sus hijos. Deben mirarse a sí mismos, deben evaluarse y preguntarse por la manera como se están comunicando con ellos. No se trata de que no ejerzan la autoridad, porque no es un juego de poderes. Cuando uno presencia esta actitud que puede entenderse como de apatía, desprecio o desafío, se evidencia la manera como los adultos se están comportando ante los niños.

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A veces, lo más cómodo es entregarles un aparato electrónico y mandarlos a jugar con él. El niño siente que se le aísla y su mundo puede ser muy solo. Hay una contradicción: se quiere que los hijos participen, por ejemplo, de las reuniones familiares, pero no estamos dando un ejemplo para que ellos se integren con convencimiento, pues a veces las relaciones con ellos son de silencio y soledad.

Es clave que los padres tengan una relación cálida con los niños, que no los ignoren, que tengan con ellos juegos de experimentación y deducción. De los cinco años en adelante, la pregunta por el qué sienten y qué piensan es, incluso, más importante que sobre qué tienen o qué quieren.

Este comportamiento puede ser tratado en casa, sin embargo, hay que estar atentos a ciertas reacciones, por ejemplo, cuando ese negativismo comienza a afectar sus actividades cotidianas y desempeño, más allá del no que se les dice a los padres. En ese caso, deben buscar al especialista para que los asesore y, juntos, busquen estrategias que cambien ese negativismo a partir del respeto y los valores de la familia y los compromisos de unos y otros.


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