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Tras el paro de 51 días, ¿todo queda arreglado?


FOTO Donaldo Zuluaga Velilla

Como una huelga que todavía no obtiene su tiquete de regreso, puede describirse el cese de actividades que por siete semanas llevaron a cabo los pilotos de Avianca, afiliados a la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (Acdac).

Ellos se embarcaron en una protesta para que se cumplieran exigencias planteadas en un ambicioso pliego de peticiones y, aunque el movimiento tomó vuelo, finalmente fue levantado sin que pudieran lograr nada a cambio y dejando pendientes procesos legales, laborales y disciplinarios, cuyas definiciones y consecuencias están por verse. Entonces, ¿para qué sostener una huelga de casi dos meses?

En un comunicado, Avianca resaltó el regreso de los pilotos de Acdac, y anunció que a cada uno se le realizará un proceso para garantizar que su reintegro se haga bajo los estándares de rigor operacional y que deberán acudir al Tribunal de Arbitramento convocado por el Ministerio del Trabajo.

Pero, la lista de impactos es larga e inicia, según Avianca, con la cancelación de 13.924 vuelos y los perjuicios a 420.194 viajeros, lo que se reflejará en los resultados de la empresa a final de año.

La aerolínea siempre dijo que por cada día de parálisis se perdían 2,5 millones de dólares. En ese contexto, las pérdidas deben superar los 127,5 millones de dólares. Aunque el próximo martes Avianca revelará sus resultados financieros con corte a septiembre, la firma comisionista Casa de Bolsa señaló que no se verán afectados en gran medida, porque apenas se relacionarán once días de la huelga.

En el mercado bursátil, la acción de la aerolínea observó una reducción en su precio de 9,6 %, pues el 20 de septiembre cuando arrancó el paro de pilotos se cotizaba a 2.900 pesos y el jueves estuvo a 2.620 pesos. En lo corrido del año la desvalorización del título es de 27,2 % (ver gráfico).

Adicionalmente, el cese de actividades también se evidenció en el desempeño de otros sectores productivos como el comercio, la hotelería, el turismo y el transporte aéreo y terrestre de pasajeros (ver módulos).

También puede agregarse el desgaste sufrido por personas e instituciones que intentaron intervenir y mediar en el conflicto laboral como la ministra del Trabajo, Griselda Restrepo; algunos congresistas, la Iglesia, la Defensoría del Pueblo y hasta la justicia que recibió múltiples demandas, recursos de apelación y tutelas que aún no se resuelven.

Tras el paro de 51 días, ¿todo queda arreglado?

Contexto de la Noticia

Las agencias de viaje agrupadas en Anato y los hoteles agremiados en Cotelco señalan que por la restricción en las operaciones de Avianca, estos sectores dejaron de percibir más de $157 mil millones. En un comunicado, la presidenta de Anato, Paula Cortés, señaló que cerca del 50 % de las ventas de sus afiliados no se efectuaron, dejando de percibir US$50 millones (unos $145 mil millones). Por su parte, el presidente de Cotelco, Gustavo Toro, cifró que las pérdidas de sus asociados en $12.900 millones. La caída en la ocupación hotelera observó niveles hasta del 15 %. En Medellín, pasó de 73 % a 65 %.

La menor llegada de aviones de Avianca al aeropuerto José María Córdova y la merma en la afluencia de viajeros generó pérdidas para el concesionario del terminal, Airplan. Fredy Jaramillo, gerente del aeropuerto, dijo que, en promedio, llegan a Rionegro 57 aeronaves de esa empresa, pero con la huelga se redujeron a 22 (una caída del 61,4 % en la operación), en ese escenario se redujeron los ingresos por concepto de tasa aeroportuaria, derechos de aeródromo y parqueos, aunque no se suministraron montos. En octubre, el flujo de pasajeros se redujo en 120 mil personas, frente a las 630.000 que volaron en octubre de 2016.

Camilo García Moreno, director del Consejo Superior del Transporte, explicó que el paro de pilotos favoreció el transporte terrestre de viajeros. En septiembre, el incremento de pasajes vendidos por las flotas fue del 14,5 % con respecto al mismo mes del año anterior. En octubre el incremento fue de 17,7 %. Destacó que esos aumentos se observaron en rutas largas como las que conectan a Bogotá con Bucaramanga, Valledupar, Medellín, Montería, Santa Marta, Barranquilla, Pereira y Armenia. La ocupación de los buses se incrementó en 26 % los fines de semana y puentes festivos y 12 % entre semana.

Las aerolíneas que compiten en el país con Avianca, agrupadas en la Asociación del Transporte Aéreo en Colombia (Atac) respaldaron, una semana después de iniciada la huelga, la convocatoria del tribunal de arbitramento para dirimir el conflicto y en algunos aeropuertos cedieron cupos para que Avianca transportara a sus pasajeros. Por otra parte, aprovecharon la coyuntura para lanzar ofertas y promociones para suplir la demanda desatendida por Avianca. No obstante, la menor oferta de sillas para volar disparó las tarifas y por momentos un pasaje entre Medellín y Bogotá llegó a costar más de un millón de pesos.

Mientras en los tribunales se define la legalidad o no de la huelga, se normaliza la operación de Avianca y la empresa define la situación de cada uno de los pilotos que estuvo en paro, quedó clara la posición dominante de esta compañía en el mercado aéreo colombiano. Que 420 mil personas, quienes demandaban este servicio, no pudieran volar y que otras cinco aerolíneas no alcanzaran con su oferta a cubrirlos, comprueba que el sector tiene una alta dependencia de un solo jugador. Su repercusión negativa en el turismo, la hotelería y los concesionarios aeroportuarios son otra mala señal.

Griselda Restrepo
Ministra del Trabajo
“El pronunciamiento que realice la Corte Suprema de Justicia sobre la legalidad o no de la huelga se espera conocer la próxima semana. Ese fallo tendrá una gran trascendencia, pues se espera que de esa manifestación salgan unas líneas de acción, para que el Ministerio del Trabajo entregue rutas en uno u otro sentido para lo que sigue en este proceso, que también tiene pendientes otras decisiones judiciales”.

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