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A la espera de los datos de crecimiento económico del trimestre


ilustración Fabián Rivas

Corrido el primer trimestre del año, las miradas del sector productivo se centran en precisar cuál fue la dinámica que tuvo la economía colombiana, tras un 2017 que cerró con una variación de 1,8 %, la cifra más baja en ocho años.

Y es que para avanzar en el ejercicio, inevitablemente, es necesario poner el “espejo retrovisor” en el desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) o crecimiento económico de los primeros trimestres de años anteriores, y ahí llama la atención el 8 % registrado entre enero y marzo de 2007, cuando la construcción, el transporte y el comercio crecieron a tasas de 19,9 %, 11,1 % y 9,9 %, respectivamente.

Para los mismos meses del año pasado la variación de construcción y transporte fue negativa, mientras comercio apenas creció 0,4 %. De hecho, al final del año esos sectores productivos mantuvieron esas tendencias.

Por su parte, la industria en el primer trimestre de 2007 observó una variación positiva de 9,2 %, la mayor en cualquier trimestre desde 2001, jalonada por la dinámica que para ese momento tuvieron actividades como la fabricación de equipos de transporte (30,5 %), maquinaria (24,3 %), textiles (22,0 %) o curtido de cuero y calzado (17,3 %).

En contraste, para todo el año pasado la contracción de la actividad manufacturera fue de -1,0 %, y aquellos sectores que fueron los “motores” en 2007 marcaron registros negativos en los cuatro trimestres de 2017.

Indicadores claves

Para los analistas económicos del Grupo Bancolombia, los indicadores líderes sugieren que la economía se aceleró ligeramente en el primer trimestre.

“La industria y el comercio iniciaron el año en terreno positivo”, señalan en un reporte divulgado el viernes, en el que insisten en que la reactivación de la actividad económica estará atada a varios elementos: “la recuperación en la confianza de consumidores y empresarios, al abaratamiento del crédito, la moderación en la inflación, el mayor dinamismo de la demanda externa y el impulso que le daría a la demanda interna la celebración de la copa mundial de fútbol a mitad de año”.

En las estimaciones de Bancolombia figura que el desempeño del comercio se acelerará desde 1,2 % que tuvo durante todo 2017 hasta 2,3 % este año, en tanto que la industria pasaría de contraerse un 1 % en 2017 a crecer 1,4 % en 2018 (ver Dicen de...).

A su turno, analistas del Banco Itaú hacen notar el aumento del desempleo (10,8 % en febrero contra 10,5 % en febrero de 2017) y advierten que continuaría incrementándose este año.

Citando el primer informe del Banco de la República al Congreso, Itaú sostiene que el mercado laboral continuará débil: “Dado que los efectos de un mayor crecimiento son rezagados, el desempleo continuaría aumentando a lo largo del año, aunque con una menor aceleración que la de 2017”.

Ajustando cifras

Desde el Centro de Investigación Económica y Social (Fedesarrollo) se proyecta un crecimiento del PIB de 2,4 % este año, aunque se destaca la actualización hecha a algunos indicadores.

En producción petrolera, por ejemplo se aumentó la estimación de producción de crudo de 840 mil a 860 mil barriles diarios y al precio del petróleo referencia Brent de 57 a 60 dólares por barril para el promedio del año.

También se cambió la estimación de producción de carbón, que Fedesarrollo calcula será de 92 millones de toneladas, frente a los 90 millones de toneladas proyectadas en estudios anteriores, al igual que prevé un incremento en el precio de 64 a 70 dólares por tonelada.

No obstante, el Centro disminuyó sus proyecciones sobre la producción de café de 14,4 millones de sacos a 14,0 millones. En esa línea la Federación Nacional de Cafeteros reportó el miércoles, que en los últimos doce meses (abril de 2017-marzo de 2018), la producción del grano fue de 13,98 millones de sacos, con una reducción de 4 % frente a los 14,64 millones de sacos con granos cosechados en el mismo periodo anterior.

Otro ajuste, esta vez al crecimiento de la economía colombiana, llegó de parte de la calificadora de riesgo Standard & Poor’s (S&P) que, el martes, pronosticó que la variación será de 2,5 %, mientras que en 2019 lo haría en 2,6 % (las anteriores proyecciones apuntaban a crecimientos de 2,4 % y 2,5 % respectivamente).

Hay que hacer claridad en el sentido de que los cambios hacen parte de una revisión generalizada a las proyecciones de los países claves de Latinoamérica, debido a la mejoría vista en las condiciones externas que observó la evaluadora internacional.

A pesar de la revisión al alza, S&P recordó los riesgos existentes para la recuperación. En efecto, el mayor de ellos para la región continúa siendo la incertidumbre sobre los resultados de elecciones en países como Brasil, México y Colombia, en donde candidatos tradicionales estarían perdiendo popularidad especialmente debido a escándalos de corrupción.

Así, la incertidumbre política incomodaría a los inversionistas, que estarían retrasando proyectos a la espera de los resultados de las elecciones (ver módulos).

3,9 %

crecimiento de la industria antioqueña en enero, según datos de la Andi.

Contexto de la Noticia

El Índice PMI está basado en los resultados de las respuestas a los cuestionarios mensuales que se envían a 350 empresas de manufactura.

En sus más recientes resultados se anotó que la producción está aumentando a un ritmo más acelerado desde septiembre de 2016.

Además, el indicador mostró que la cartera de pedidos aumentó por primera vez en 14 meses y el empleo se recuperó de manera consecutiva.

El gerente de la Andi en Antioquia, Juan Camilo Quintero, señala que este año se apreciará un despegue “lento” en la actividad manufacturera y prueba de ello es que la demanda está aumentando, principalmente en el exterior. Uno de los sectores que está sintiendo ese incremento externo es el confeccionista. No obstante, la época electoral está frenando los proyectos de inversión y según el dirigente es necesario que el sector público dinamice las iniciativas, en particular de infraestructura, que están a su cargo. Desde Acopi Antioquia, su directora María Elena Ospina, comenta que hay incertidumbre entre el empresariado, que está a la espera de quién resulta elegido como presidente para saber qué decisiones adoptar respecto a las inversiones. “Estamos en espera, porque hay temor de avanzar”.

El presidente de Fenalco, Guillermo Botero Nieto, reconoce que hay síntomas de recuperación en algunos sectores. “Con la entrada de la reforma tributaria en 2017, el primer trimestre fue atípico. Este año, enero fue un buen mes, febrero tuvo un comportamiento regular y de marzo aún no tenemos datos consolidados, pero hay que recordar que ese mes tuvo la Semana Santa incluida. Anticiparía que el trimestre fue flojo”.

Frente al desempeño para los meses que siguen, el dirigente prevé un mejoramiento. “La gente ya asimiló el incremento del IVA que pasó de 16 % a 19 %, abril será un desastre en aquellas ciudades como Bogotá, en las que el impuesto predial está causando problemas y eso va a impactar el consumo. Esperamos que la llegada del nuevo presidente anime las ventas”, dice.

Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), menciona que la gran preocupación de los productores del campo tiene que ver con las temporadas de lluvias (las que trajo el fenómeno de La Niña y su empalme con el invierno de abril y mayo). “Si es un régimen intenso, habría saturación de los suelos, proliferación de enfermedades y posibles deslizamientos, en un momento en que los recursos son escasos para el seguro agropecuario”, afirma.

También hay un deterioro de la cartera, en pequeños productores, por falta de ingresos y por los temas climáticos que afectan negativamente la comercialización.

Adicionalmente, los altibajos en materia cambiaria inquietan a los productores agrícolas exportadores, entre ellos los caficultores, bananeros, floricultores y palmicultores.

Al igual que el comercio, el gremio generador de las mercancías (Defencarga) tuvo un buen enero, un febrero regular y un marzo muy irregular. La directora de esa entidad, Clarita María García, señala que por la percepción de los afiliados pudo observarse una merma en el volumen de toneladas movilizadas en comparación con el primer trimestre del año pasado, en parte por la Semana Santa en los últimos días de marzo.

La dirigente advirtió que las tarifas siguen sin reaccionar, es decir están estáticas mientras los costos (combustibles y salarios) han aumentado.

“Estamos expectantes frente a lo que pase luego de las elecciones presidenciales, en mayo o junio, porque lo que vemos es que todo el mundo está esperando los resultados para definir qué hacer con sus proyectos de inversión”, concluye García.

Fedesarrollo revisó a la baja la proyección de crecimiento del sector construcción para este año hasta 1,9 %, desde 3,4 % en estudios anteriores. “Lo anterior se explica principalmente por la modificación en el crecimiento del subsector de edificaciones a -2,0 %. El comportamiento del subsector en el cuarto trimestre de 2017 no registró una recuperación como lo preveían

la mayor parte de analistas”, se añade en la estimación. Adicionalmente, los datos de

Camacol a enero de 2018 evidencian una contracción anual del 46,3 % en el total de lanzamientos y una caída del 27,1 % en las ventas.

En cuanto a obras civiles, Fedesarrollo espera un crecimiento de un 4,5 % para este año, impulsado por los precios favorables de las materias primas y la aceleración de obras en el tercer año de los mandatarios locales.


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