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Murió el Bayardo San Román real de “Crónica de una muerte anunciada”


Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, fue publicada por primera vez en 1981.
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Miguel Reyes Palencia, en quien se inspiró el Nobel de literatura Gabriel García Márquez para crear el personaje Bayardo San Román, de la novela “Crónica de una muerte anunciada”, falleció este jueves en Barranquilla, a los 95 años, confirmaron sus familiares.

Reyes Palencia, quien padecía problemas cardiacos y había compartido vivencias con García Márquez, era el único personaje de las historias del escritor que aún vivía.

En la novela, que en su momento representó un acercamiento entre lo periodístico y lo narrativo, Bayardo San Román devolvió a sus suegros en la noche de bodas a su esposa, Ángela Vicario, al descubrir que no era virgen.

En Crónica de una muerte anunciada García Márquez tomó la acción central, los protagonistas, el escenario y las circunstancias de un hecho ocurrido en la población de Sucre, donde vivió en su niñez y adolescencia, para plasmar una historia cargada de realismo mágico.

En 1994 Reyes Palencia demandó al Nobel y a su hermano Eligio porque al hacerle protagonista en las novelas que escribieron, Crónica de una muerte anunciada y La tercera muerte de Santiago Nassar, respectivamente, dañaron su “honra y su dignidad”.

El Tribunal Superior de Barranquilla, en el norte de Colombia, falló en 2011 a favor del escritor al desestimar la demanda interpuesta en segunda instancia por Reyes.

El propio García Márquez reconoció que el hecho inspirador, ocurrido en 1951, pronto se incorporó en la memoria popular, que la enriqueció con detalles y variaciones hasta que en 1981 escribió la novela.

En 2007 Reyes Palencia publicó el libro La verdad: 50 años más tarde, en el que narró la auténtica historia del asesinato de Cayetano Gentile, identificado como “Santiago Nasar” en la novela y quien es acusado de “deshonrar” a “Ángela Vicario”.

Jaime le recordaba detalles a Gabo

En conversaciones con Jaime García Márquez, cuando su hermano, el Premio Nobel, estaba escribiendo la historia, habían pasado más de veinte años. Y como necesitaba detalles que dieran más realismo a la obra, que no era de ficción, lo llamaba constantemente desde el lugar donde estuviera para preguntarle: “¿Te acuerdas si el día que mataron a Cayetano estaba lloviendo o hacía Sol?”. Y asuntos por el estilo, mecanismo que utilizaba en otras creaciones literarias. Dotados de gran memoria, los García Márquez fueron reconstruyendo los acontecimientos que fueron de dominio público en esa región del país, donde vivió la familia del Nobel por varios años. Eran tiempos en los cuales Gabo era un estudiante en Bogotá y luego periodista en Barranquilla y aprovechaba las vacaciones para visitar a su numerosa familia y enterarse de las cosas del pueblo.


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