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Las lluvias medirán si aprendimos la lección


Foto: Juan Antonio Sánchez Ocampo

La segunda temporada de lluvias, que se extenderá hasta la primera semana de diciembre, plantea un reto institucional, ya que permitirá ver si Colombia sí aprendió de las tragedias del pasado.

Esto, luego de que en 2010 y 2011 las lluvias provocadas por el fenómeno de La Niña mostraran lo vulnerable que era el país y la falta de obras de mitigación de riesgos.

El panorama no fue alentador, alrededor de 2.350 colombianos resultaron damnificados y gran parte del país sufrió inundaciones, según el Dane.

Pese a que las lluvias de este año no están vinculadas con un fenómeno climatológico, en la mente de los colombianos se mantienen las palabras del presidente Juan Manuel Santos, el 5 de diciembre de 2011, cuando se refirió a “esa maldita Niña” por los estragos que provocó.

Otro fenómeno que plantea un reto para Colombia es que se ubica como el más lluvioso del mundo, según el Banco Mundial, tras revelar que se registran 3.240 milímetros al año.

Para el director de Ingeniería Ambiental de la UPB, Johan Suárez, y el director de la Asociación de Corporaciones Autónomas, Asocar, Ramón Leal, esto se convierte en un desafío que se está enfrentando, a través de la Tercera Comunicación del Cambio Climático, presentada en septiembre, y que da directrices que le permitirán a Colombia asumirlos.

Riesgo de inundación

Las zonas más vulnerables de Colombia están en las cuencas de los ríos Magdalena y Cauca, que representa el 24 % de la superficie del país. Por esto la preocupación se mantiene, aunque los pronósticos del Ideam dicen que las lluvias serán de magnitudes similares a las registradas a la primera temporada, que no dejaron efectos negativos de magnitudes como las de hace seis años.

Sin embargo, en Nechí, Antioquia, sufrieron inundaciones, producto del rompimiento de un dique en La Mojana. El secretario de gobierno de ese municipio, Eneider Hoyos, relató que las afectaciones fueron entre mayo y junio pasado y que la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, UNGR, adelanta las reparaciones al dique roto, para evitar que se repita este mal a final de año. “Confiamos en que las obras cumplirán el objetivo, porque son tareas de choque, mientras se adelantan los estudios y diseños para reparar el dique”, explicó.

El Ideam, pese a que destaca que las precipitaciones no serán como en 2010, explica que el riesgo más evidente es en la región de La Mojana, que comprende 13 municipios de Antioquia, Sucre, Córdoba y Bolívar, al estar rodeados por los ríos Magdalena y San Jorge, este último en alerta roja por posibles creciente súbitas. La preocupación también es para 21 municipios que van desde la Costa Atlántica hasta Pereira.

Frente a lo que pasa en La Mojana, el Fondo Adaptación indicó que se invierten 641.000 millones de pesos, distribuidos en dos fases. La primera, que ya se terminó, contó con una inversión de 47.000 millones de pesos para estudios y diseños, y la segunda, con una inversión de 594.000 millones de pesos. “Se construye la interconexión vial de 12 kilómetros que conectará la Troncal del Occidente y la Ruta del Sol y, con las gobernaciones, para que a través del Ocad Caribe se puedan tener recursos adicionales cercanos a los 110.000 millones de pesos”, aseguró el Fondo Adaptación.

Otra alerta llega desde la Superintendencia de Servicios Públicos, al reportar que 585 municipios del país están en riesgo de sufrir problemas en sus acueductos o alcantarillados, producto del incremento de las lluvias, por no contar con un plan de emergencia y contingencia para estos fenómenos.

El superintendente, José Miguel Mendoza, resaltó que recorrerán el país para enseñarles a los pequeños acueductos veredales, municipales y de las capitales, a formular estos planes. “Esto permitirá que no se afecte la calidad y continuidad en el suministro de agua”.

Agregó que la labor va más allá de imponer sanciones económicas a las empresas que no cumplan, porque en muchos casos las pequeñas compañías desconocen que están obligadas a cumplir con estos planes. “Por ejemplo, en la vereda Vanguardia de Villaviencio, el año pasado un deslizamiento de tierra destruyó la tubería del acueducto veredal y se quedaron sin agua. Ahí hubo sanción, pero también acompañamiento para que implementen los planes. El tema pasa más por la educación”, indicó.

¿Qué viene con las lluvias?

Luis Alfonso López, subdirector de meteorología del Ideam, asegura que esta temporada se da en la región Andina, que tiene un comportamiento de lluvias entre marzo, abril y mayo, y entre septiembre, octubre y noviembre, pero que este año se extendería hasta la primera semana de diciembre.

Por otra parte, el director ejecutivo de la Asociación de Corporaciones Autónomas, Asocar, expresa que se han diseñado planes de contingencia en las 33 corporaciones del país, con el objetivo de mitigar impactos por las lluvias y definir cómo reaccionar.

“Se trabaja en el ordenamiento de cuencas, las corporaciones están terminando los planes de manejo”, agregó Leal.

No obstante, el director de Ingeniería Ambiental de la Universidad Pontificia Bolivariana sostuvo que el actual panorama no es alentador, porque los recursos están limitados a la atención del desastre y a las declaraciones de urgencias manifiestas para actuar. “Como sucedió en la emergencia de Mocoa, que los recursos se aprobaron para reaccionar”.

¿Colombia aprendió?

El Fondo Adaptación, creado para encargarse de la mitigación de los riesgos, sostuvo que se ha hecho un trabajo de la mano de alcaldes y gobernadores para desarrollar proyectos que permitan mitigar el impacto de las temporadas de lluvias, producto del cambio climático.

“El Fondo entregó a los mandatarios locales y regionales de las zonas de influencia de los macroproyectos (Canal del Dique, Mojana, Gramalote y Jarillón de Cali), los escenarios de riesgo que se realizaron, con el fin de que tomen medidas necesarias y enfrentar la temporada”, le respondió a EL COLOMBIANO.

Resaltó que con esa información se establece dónde se podrían presentar más afectados y de esa manera, priorizar acciones y recursos para mitigar los impactos y prueba de ello son los 6,3 billones de pesos invertidos hasta ahora (Ver infografía).

“La entidad avanza en trabajos de protección en los centros poblados del Canal del Dique, que se veían afectados por el crecimiento del río Magdalena”, agregó el Fondo.

La misma visión tiene el director de Asocar, quien explicó que el Gobierno ha construido obras de mitigación, sin embargo, hizo énfasis en que Colombia es un país vulnerable, porque estos fenómenos son más recurrentes e intensos.

Pese a que el país sí actuó en ese sentido, la filosofía de enfrentar las tragedias y no prevenirlas permanece en la cultura de los colombianos. Esta visión la tienen el director de Asocar, el director de Ingeniería Ambiental de la UPB y el director de la Unidad de Gestión del Riesgo de Manizales, Jairo Alfredo López, tras recordar las tragedias que enlutaron a la capital de Caldas el 19 de abril pasado, y a Mocoa, entre el 31 de marzo y el 1 de abril.

¿Por qué pasa esto? Los tres coinciden en que no es un problema solo de Colombia, sino de políticas de gestión del riesgo en el mundo, que se enfocaron en prepararse para actuar.

“Es un tema cultural y social, para que esto cambie se requiere voluntad para poner en marcha la política de cambio climático y que se hagan los planes de mitigación identificados”, indicó Suárez.

López, además, explicó que el Estado se ha convertido en el sistema de “apagar incendios”, y lo plantea en caso de atención de avalanchas, crecientes o inundaciones. “Ese es el trabajo que debemos impulsar, porque muchas veces las comunidades no aprenden o solo aplican estrategias de protección hasta que viven en carne propia estas situaciones”.

Por su parte, el director de Asocar señaló que la prevención debe ser asumida por todos los actores. Por ejemplo, si se va a construir una vía, debe hacerse con la suficiente capacidad para que no interrumpa las corrientes de los ríos o sus drenajes y tenga capacidad de soportar las lluvias. “Si se hacen los estudios de suelo suficientes, pues se harán las obras necesarias para prevenir estos efectos y cada vez seremos menos vulnerables”, resaltó León.

A finales de septiembre, el país puso en marcha el plan nacional de contingencia para la segunda temporada de lluvias. En este, la UNGR y el Ideam dejaron claro que el pico de lluvias se registrará durante octubre, mientras que en noviembre se mantendrán, pero no de la misma intensidad.

El llamado es a seguir ocn la adaptación al cambio climático, porque, como dice el director de Gestión del Riesgo de Manizales, “no nos ha cogido preparados, porque aún no dimensionamos su poder”.

333

personas murieron tras las avalanchas registradas en Mocoa, Putumayo.

Aunque las lluvias no serán de las dimensiones registradas en 2010 y 2011, el país debe continuar implementando estrategias con el objetivo de adaptarase al cambio climático.
Las lluvias medirán si aprendimos la lección

Contexto de la Noticia

· Alrededor de 405 mil habitantes de los municipios de La Mojana se beneficiarán con obras de mitigación del cambio climático, a través de una donación de 38,5 millones de dólares que realizó el Fondo Verde del Clima, de las Naciones Unidas.

· Se trata del primer programa que presentó el Departamento Nacional de Planeación, DNP, desde que fue elegido como Autoridad Nacional ante el Fondo.

· Las obras, proyectadas a ocho años, valen 117,2 millones de dólares, de los cuales el Fondo Verde del Clima donó 38,5 millones y el resto se financiarán así: 61,7 millones provendrán del Fondo de Adaptación y 17 millones de entidades locales.


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