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En Antioquia, la donación de órganos es prioridad

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Es fundamental que la persona en vida manifieste a su familia su voluntad anticipada de ser donante. Ilustración: Elena Ospina.
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Todo comienza con una llamada. La búsqueda por recuperar el funcionamiento de un órgano y la espera de los pacientes por recibir un trasplante inicia con la alerta de potenciales donantes y, en ese sentido, Antioquia es referente nacional.

Según el reporte de la Coordinación Regional de Donación y Trasplantes, entre 2016 y octubre de 2018, desde el departamento se han ofertado al país 228 órganos, de los cuales 47 fueron aceptados y enviados a ciudades como Bogotá, Cali y Bucaramanga para dar respuesta a la lista de espera nacional.

En los registros del Instituto Nacional de Salud, además, Antioquia lidera las cifras de órganos rescatados para trasplante en 2018, con un total de 105 distribuidos entre corazón, hígado, páncreas, pulmón y riñones. Lo sigue el Valle del Cauca, con 64 órganos rescatados y Bogotá con 66.

Angela Rojas Meneses, auditora de la coordinación regional de donación y trasplantes de la Secretaría Seccional de Salud de Antioquia, indica que en los últimos años los registros evidencian una de las tasas de donación más alta del país: un 76 por ciento frente a un 24 de negativa.

A diferencia de otros departamentos en los que no existe una adecuada notificación de las alertas, en Antioquia se ha desarrollado un proceso coordinado entre las instituciones hospitalarias.

Sin embargo, a pesar de que un donante puede salvar 55 vidas (entre órganos sólidos y tejidos), la auditora puntualiza en que el tema aún está permeado por numerosas leyendas urbanas que extienden el temor frente a la donación entre los ciudadanos. Entre estos, el conocido mito de la bañera con hielo o el traficante de órganos.

“Queremos dar un parte de tranquilidad porque estos mitos son falsos. La donación de órganos es un proceso transparente y riguroso, los órganos no se trafican, no se venden, no se compran”, indica.

¿La lista eterna?

Que hay que escalar hasta el primer lugar de la lista para conseguir un órgano, como si se tratara de una competencia, es uno de los mitos más difundidos entre los pacientes a la espera de un trasplante.

Cristian Mauricio Álvarez, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y director del Laboratorio de Inmunología de Trasplantes, explica que la asignación de un órgano a un posible receptor se realiza con criterios netamente científicos, según la compatibilidad. Todos los pacientes que figuran en lista de espera, indica, están en igualdad de condiciones.

Álvarez agregó, además, que la Universidad de Antioquia es pionera en la línea de investigación en inmunología de trasplantes, cuyo laboratorio es fundamental para garantizar el éxito de estos procedimientos. Allí convergen los pacientes en lista de espera de las diferentes entidades hospitalarias, con el fin de hacer seguimiento a los trasplantados y elegir a las mejores parejas donante- receptor para minimizar la pérdida de los órganos y asegurar la compatibilidad.

No obstante, para Claudia Patricia Franco, coordinadora de trasplantes del San Vicente Fundación, el índice de donantes de órganos en el hospital ha venido en descenso desde 2010. En la institución, en donde se realizan trasplantes de riñón, hígado, páncreas, corazón e intestino (o combinados), han pasado de recibir 15 alertas de potenciales donantes al mes, en 2012, a solo 2 en 2018. Las listas de espera se alargan y también la dificultad para conseguir órganos sanos.

José Alejandro Cossio, médico coordinador del comité de trasplantes de tejidos del Hospital General, enfatizó en que el proceso de donación de órganos allí comenzó en 2015 y se ha logrado atender 82 pacientes con trasplantes de 118 tipos de tejidos. En su mayoría, se trata de casos de Ortopedia y Neurocirugía, reparaciones de traumas de rodilla (generalmente ligamentos cruzados).

Cossio indicó que, en Antioquia, constantemente se está capacitando al personal y sensibilizando a la comunidad: “El Servicio Seccional hace todos los días un barrido por las instituciones, en busca de potenciales donantes. Todas las noches, si hay fallecimientos, estamos preparados para entregar un cadáver para donación”.

Rojas Meneses explicó que el tiempo de espera en lista varía según el órgano: en el caso del riñón suele ser de seis meses a un año, en hígado el tiempo promedio de espera es de 3 a 6 meses. Para corazón es de 1 a 3 meses, mientras que para el pulmón alcanza los 9 meses a el año .

A pesar de los mitos que aún persisten en torno a la donación, desde Antioquia se han enviado 47 órganos a otras ciudades del país para cubrir la lista de espera de pacientes.
Antioquia lidera esfuerzos en donación de órganos

Contexto de la Noticia

El procedimiento de donación se realiza en el momento en que una persona fallece en situación de muerte encefálica o por paro cardiorrespiratorio, luego de verificar que la persona, en vida, no se opuso a la donación y tras solicitar consentimiento a su familia para la donación. Solo son extraídos los órganos y tejidos que la familia haya aceptado donar y aquellos que sean aptos para trasplante tras verificar su función con los diferentes exámenes que se realizan. Por eso es fundamental que la persona en vida manifieste a su familia su voluntad anticipada de ser donante.


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