Antioquia | Publicado el 24 de July de 2018

Muerte de grafiteros en vías férreas, caso recurrente en otros metros del mundo

El domingo en la tarde algunos grafiteros hicieron un homenaje a los fallecidos en la calle San Juan. FOTO Edwin bustamante

Vanesa Restrepo

Hace apenas un mes los titulares de medios españoles e ingleses contaban la historia de Kbag, Trip y Lover, tres grafiteros que murieron atropellados, durante la madrugada, por un tren del metro de Londres mientras intentaban pintar un grafiti en uno de los vagones.

Cuatro meses antes, el 11 de febrero, el Metro de Madrid denunció a otro grupo de artistas que accionó el freno de emergencia del sistema para bajarse y pintar los vagones en la línea 5.

El 23 de enero de 2013 la escena se había repetido en Portugal. El Metro de Oporto atropelló a tres grafiteros que trataban de pintar un tren detenido. Según un reporte de Televisión Española Internacional de la época, los muchachos estaban acompañados de una tercera persona que salió ilesa.

En julio de 2014 el artista Jason Wulf, de 42 años, murió electrocutado al invadir las vías del tren del metro de Nueva York para pintar con aerosol un muro cercano a la estación Sunset Park.

Y en diciembre de 2013, en Sidney, Australia, Tre Toman de 18 años fue atropellado por un tren cuando saltó a las vías para pintar un vagón.

No son casos aislados

La tragedia llegó el pasado domingo a las vías del tren del metro de Medellín. Igual que en Londres o en Oporto, fueron tres muchachos los que ingresaron sin permiso a las vías para pintar vagones.

Un reporte del diario “El Español” da cuenta de que se trata de una tendencia mundial que empezó a principios de este siglo, y en la que los “crew” (grupos) de grafiteros organizan “misiones” (ingresos sin permiso para pintar trenes) con el solo interés de trasgredir normas y ganar prestigio. “El que pinta chapa (tren) es más rey que el que solamente pinta muros”, le dijo a ese diario un grafitero de Barcelona identificado como Xavi.

En Medellín nadie confirma si el interés de los tres jóvenes bogotanos muertos era participar en esa tendencia, pero sí reconocen que su arte tiene una división legal y otra más “clandestina”.

Pero las circunstancias que rodearon el ingreso de Carlos Andrés López Pérez (Shuk), de 27 años; Juan David Guávita Leguizamón (Skills), de 25; y Javier Nicolás Rojas Medina (Suber), de 26, al sistema, llevan a las autoridades a pensar que este caso no es muy distinto de los mencionados.

Tomás Elejalde, gerente del Metro de Medellín, explicó que los jóvenes hicieron una “intrusión bastante temeraria porque se meten por las canalizaciones, debajo de los puentes y acceden a la vía por el lado del río (...) Ellos planifican estos eventos pasando por encima de todas las autoridades y para hacerla en cuestión de dos minutos”, relató.

Según los registros del Metro, dos minutos se tomaron los jóvenes para ingresar a la vía, hacer una cobertura de pintura plateada en el vagón y luego el dibujo de las letras con aerosol negro. “Ellos se entrenan para hacer todo en esas velocidades (...) es parte de la adrenalina de su actividad. Casi en el 100% de los casos nosotros nos damos cuenta de la intrusión y ellos cuentan con eso, por eso planifican su acción de acuerdo al tiempo de reacción de las autoridades”, sentenció.

“El Metro es seguro”

Elejalde aseguró que el Metro cuenta con sistemas de seguridad, vigilancia especial y “cámaras de inteligencia de intrusión” que fueron las que, precisamente, detectaron el acceso de los grafiteros por el costado del río. Y descartó la hipótesis de que entraron por la estación Poblado, donde se están haciendo obras de ampliación. “Esa es una de las zonas más custodiadas, tanto por vigilantes como por personas que durante la noche caminan por las vías”, dijo.

Precisamente gracias a esa vigilancia, el domingo la seguridad del Metro tuvo noticia de la presencia de los tres muchachos. “Cuando la seguridad se desplaza al sitio, ellos ya estaban actuando (pintando) y emprenden la huida y sucede este lamentable hecho que vemos con mucha tristeza”, declaró Elejalde.

Los elementos probatorios mencionados por el Gerente del Metro están en manos de la Policía y la Fiscalía, como parte del proceso judicial que se adelanta.

Pero si la vigilancia detectó la presencia de los jóvenes, ¿por qué no se paró el tren que estaba en circulación?

La respuesta de Elejalde es que ya se había reportado la novedad a los operadores, pero por los tiempos de frenado, no fue posible parar el tren antes. “Por eso el acceso a una vía férrea está prohibido en cualquier parte del mundo. Hay limitaciones de tecnología en la capacidad de reacción por las velocidades, la inercia y el peso mismo del tren que impiden el frenado rápido o en seco”, aclaró.

Trenes y grafiteros

En el comunicado donde informa del incidente, el Metro envió condolencias a las familias de los jóvenes “ a quienes hubiéramos querido ver trabajando con nosotros de forma concertada como lo hacen muchos artistas”.

Según María Yolanda Echeverri, profesional de gestión social del Metro, más de 200 artistas urbanos han participado en actividades con la empresa: “Desde 2011 tenemos registro de 126 columnas viaducto intervenidas, 50 murales, 32 de ellos en el Tranvía que hoy son referente turístico; y 9 pilonas de las líneas N y H (Metrocable de La Sierra Miraflores) intervenidas con artistas locales y nacionales”.

Sobre la posibilidad de pintar los vagones, Elejalde dijo que aún no es viable. “Hay un tema técnico que debemos cuidar y es la durabilidad de los vehículos, que tienen pintura que los protege contra la corrosión y vidrios que no se pueden rayar por razones de seguridad”.

Esta semana varios artistas harán “pintadas” concertadas en los cerramientos de las obras del cable de Picacho .

Los artistas urbanos esperan autorización para hacer más homenajes a tres grafiteros que murieron en las vías del tren. Las autoridades pidieron a los jóvenes que no arriesguen la vida.

Contexto de la Noticia

Felipe Jaramillo, gestor cultural y líder del evento Pictopía, reconoció que este hecho marcó a su gremio. “Estamos pasando barreras pesadas y siendo radicales por una cosa de adrenalina (...) Pero sí hay que decir que más allá de lo que hicieron nadie merece una muerte tan atroz. Hay que transformar la esencia del grafiti porque no podemos perder la vida”, dijo. Lina Botero y Alejandro de Bedout, secretarios de Cultura y Juventud, hicieron un llamado a concertar y no arriesgar la vida. “En la ciudad tenemos la MesaGraf para apoyar su trabajo”, dijeron. Jaramillo pidió celeridad en la autorización de intervenciones, pues hay artistas que llevan meses esperando.

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