antioquia | Publicado el 22 de June de 2018

El microsatélite en una lata de gaseosa con el que triunfó Antioquia

El contenedor donde viajó el satélite de Kratos, que tiene forma de orquídea. FOTO CORTESÍA KRATOS EAFIT

Diego Zambrano Benavides

Cinco kilos de peso y aspecto de orquídea. Esa es la forma del microsatélite con el que el grupo de investigación Kratos de la Universidad Eafit, en Medellín, se ganó dos de tres categorías en los premios Global Space Ballon Challenge, organizados por la Universidad de Stanford, la Universidad de Michigan y el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

En un brazo que se desprende de este aparato hay una lata de gaseosa acompañada por paneles solares que lo hacen autosostenible para enviar señales a la Tierra.

El pasado 27 de abril, desde una base de la Fuerza Aérea en Puerto Boyacá, el microsatélite salió a la estratosfera elevado por un globo de helio y, desde lo alto, envió una fotografía con la cual ganaron una de las categorías del premio (imagen 3).

La postal espacial ganadora fue escogida por el público a través de una página web; la de los investigadores paisas gustó por mostrar parte de la estructura del aparato con un fondo donde se observa la curvatura de nuestro planeta.

Otra categoría en la cual obtuvieron el primer lugar, por delante de universidades de Indonesia y Brasil, fue la de mejor diseño. Daniela Restrepo Hoyos, una de las líderes del equipo conformado por 40 personas, explicó que la inspiración fue la cattleya, un género de la orquídea, flor nacional.

“Fue nuestra manera de decir: representamos al país en este desafío. No solo dejamos el nombre de nuestra universidad o de Medellín en alto, sino que este microsatélite es una forma de llevar un pedazo de Colombia hasta el espacio”, expresó.

El equipo antioqueño resultó ganador entre más de 500 grupos de investigación que representaban diversas universidades de 64 países.

Función del Kratos

La construcción y el lanzamiento del cansat, que es como se define a este tipo pequeño de aparatos que se elevan hacia la estratosfera, fue posible por la alianza entre la empresa de bebidas Postobón, la academia y la Fuerza Aérea.

En el proyecto se invirtieron cerca de 100 millones de pesos, con la misión de experimentar con microorganismos a bajas temperaturas para que luego sirvan de insumo de análisis científicos. Además, también posibilitó medir variables atmosféricas.

Sin embargo, el coordinador del grupo Kratos, Alejandro Arias, subrayó que lo más importante fue “contribuir en el desarrollo de un nuevo campo de investigación, porque en Colombia no es tan grande el avance de la academia en tecnología aeroespacial”.

Lanzar un satélite convencional, según su potencia, puede costar más de 50 millones de dólares. Por eso, este tipo de microdiseños permiten que el deseo de llegar a la estratosfera, a un costo que sea accesible para las universidades, no sea imposible.

En dos horas, luego de salir de la pista del aeropuerto Calderón, el microsatélite estuvo sesenta minutos a 52.500 pies de altura. Posteriormente, un paracaídas le permitió el retorno sin que se afectara su integridad física y los investigadores lo rescataron en seis horas con toda la información que trajo desde el espacio.

“No hemos hablado de hacer un segundo lanzamiento, pero con el primero nos dimos cuenta que los componentes se comportaron bien y todo quedó en condiciones para volver a intentarlo”, anotó Restrepo.

Más de un mes después, el 7 de junio, el equipo Kratos recibió la notificación anunciándoles que fueron los ganadores en las dos categorías del premio. Un espaldarazo a la curiosidad que sale de las aulas universitarias antioqueñas.

Trabajo multidisciplinar

La clave del éxito del proyecto, anotó el docente Arias, fue involucrar en el equipo de trabajo a diferentes áreas. En el desarrollo del microsatélite participaron estudiantes y profesores de Ingeniería, Administración, Negocios Internacionales, Contaduría, Biología, Comunicación Social, Sicología, entre otros.

El modelo de investigación planteado por Kratos es el aprendizaje a través de retos. Mariana Mejía, quien ejerció la capitanía del grupo, expresó que aunque fue difícil conectar los diferentes lenguajes que existen entre las carreras universitarias, es vital contar con tantos campos del conocimiento para obtener resultados.

Los 40 integrantes de Kratos están felices por el prestigio obtenido con los dos premios y otros en los que participaron (ver Informe), y sin pausa están en curso otros dos retos que desarrollan más de 60 estudiantes.

El próximo proyecto será una carrera de vehículos electrosolares que se llevará a cabo dentro de tres meses en Heusden-Zolder, Bélgica, y para el cual están poniendo a punto su propio diseño.

Al cierre del año, en diciembre, participarán en un evento de supercomputación en Dallas, Estados Unidos, donde los estudiantes medirán sus conocimientos para ejecutar procesos que, en ordenadores convencionales, pueden tardar décadas y los deberán resolver en un solo día.

Es decir, aparte del microsatélite, este grupo de investigadores puede seguir dando alegrías no solo para Eafit, sino para Antioquia y Colombia.

100

millones de pesos, aproximadamente, costó el proyecto del microsatélite.

El microsatélite viajó al espacio en un contenedor con forma de orquídea, costó alrededor de 100 millones de pesos y le otorgó reconocimiento mundial a un grupo de 40 investigadores de Eafit.

Contexto de la Noticia

· El grupo de investigación nació en septiembre de 2017 y, aunque el microsatélite no fue el primero en Colombia, porque en enero pasado la Fuerza Aérea puso en órbita el Facsat1, el de Eafit es el primero en recibir dos premios.

· A la fecha, Kratos ha obtenido otros premios: el primer lugar en el Sabana Blue Hack 2017, evento de tecnología en Bogotá; también el primer y segundo puesto en el Case Competition McKinsey & Company 2018, un concurso de habilidades empresariales.

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