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Michel Temer se salva otra vez de ser destituido por corrupción


Manifestantes criticaron la decisión de la Cámara Baja de no avanzar el proceso de juicio al presidente Michel Temer. Foto: Efe

Cuando el presidente de Brasil, Michel Temer, estaba a un paso de que el Tribunal Supremo Federal de ese país lo juzgara por corrupción, los sectores oficialistas de la Cámara Baja lograron los votos suficientes para frenar esa opción en el Parlamento.

Eran necesarios 342 votos (dos tercios de los 513 escaños) para dar rienda al proceso, pero sin concluir las discusiones, 174 diputados se manifestaron a favor del bloqueo de la causa, y apenas 147 a favor, con lo que el triunfo de la oposición (la mayoría de izquierda) se descartó.

En cambio, con la hazaña de sus aliados de derecha en el Legislativo, el mandatario dilató otra vez la posibilidad de ser destituido, aún cuando hace dos meses fue formalmente acusado por la Fiscalía General de haber recibido un soborno de 500.000 reales (150.000 dólares) por parte de la multinacional de productos cárnicos JBS, que buscaba con su accionar beneficios para la empresa.

De haber sido acogida esa opción en la Cámara Baja, el Supremo Tribunal Federal hubiera evaluado si conducía el caso a un juicio, durante el cual Temer sería suspendido de su cargo por hasta 180 días y sucedido mientras tanto por Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados, que ya está siendo investigado por el Supremo Tribunal Federal por corrupción y lavado de activos.

No obstante, Temer salió bien librado y la noticia, al menos en la Bolsa brasileña, fue bien acogida: con solo las señales de que la votación favorecería al presidente, el principal índice de acciones de ese país aumentó casi un 1 %.

Temer se libra de su fin por segunda vez

Ya el 9 de junio pasado, el Tribunal Superior Electoral de Brasil, luego de una extenuante discusión de cuatro días, decidió que sí fueron válidas las elecciones de 2014 en Brasil, en las que resultaron vencedores la destituida presidenta Dilma Rousseff y su fórmula vicepresidencial, el cuestionado Michel Temer.

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Si bien el relator del caso, Herman Benjamin, recomendó la anulación de los comicios, lo que obligaría a Temer a salir del poder, no logró convencer a los otros seis magistrados, que terminaron votando 4-3 a favor de la permanencia de Temer.

Las decisiones de la Cámara y del Tribunal Superior Electoral desentonan con el clamor ciudadano: el 90,6 % de los brasileños, según una encuesta del Instituto de Investigación de Paraná, quieren la salida del presidente, cuya popularidad ha sido más baja que la de la misma Dilma Rousseff en sus momentos más críticos.

El argumento principal de Temer para sostenerse en el poder ha sido que un revolcón político agravaría aún más la crisis de su país: 14 millones de personas quedaron sin empleo el año pasado por la más grave inflación que ha experimentado ese país.

Lo cierto es que, de acuerdo con el Centro de Investigación Pew, el 95 % de los brasileños creen que los líderes políticos corruptos son un grave problema para su país.


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