internacional | Publicado el 7 de febrero de 2018

Merkel ya tiene gobierno, pero no logra estabilidad

En los últimos días se ha visto una versión contrariada de la otrora impasible canciller alemana. “¡Es casi un sacrificio personal! ¿Qué queda realmente de ella?”, pregunta el diario Bild. FOTO reuters

Daniel Armirola Ricaurte

La canciller alemana, Angela Merkel, por fin tiene una garantía de continuidad en la nación más poderosa de la Unión Europea, tras haber logrado ayer un acuerdo con el Partido Socialdemócrata (SPD) de Martin Schulz, para revivir la “gran coalición” de gobierno que llevaba en el poder 12 años.

La posibilidad de una “coalición Jamaica” entre cristianodemócratas, verdes y liberales, o de la misma renuncia de la mandataria para convocar a otras elecciones, fueron fantasmas que se prolongaron por cuatro meses. Merkel logró, ayer, despejar en algo la incertidumbre que se había apoderado de buena parte de la democracia alemana.

“Estoy convencida de que este contrato de coalición es el pilar del gobierno estable que necesita nuestro país y que mucha gente en el mundo espera de nosotros”, insistió la dirigente conservadora, de la CDU, al final de la última ronda de negociaciones en Berlín.

Continuidad con obstáculos

Tras el frustrado diálogo entre Merkel, líder de la CDU, con Christian Lindner (Partido Democrático Libre) y Cem Ozdemir (Verdes), la canciller se vio obligada a pedir a los socialdemócratas —hartos de gobernar con ella al considerar que no les dio concesiones ni logros, y alarmados tras sus peores resultados desde 1949—, que rectificaran en su propósito de pasar a la oposición, y le permitieran a ella mantenerse en el gobierno gracias a una renovada “gran coalición”.

Estuvo claro, por tanto, que ante las reticencias del SPD para aliarse de nuevo con los conservadores, Merkel se vería obligada a hacer concesiones. El SPD de Schulz obtendrá así tres ministerios claves: el de Finanzas, el de Exteriores y el de Trabajo y Asuntos Sociales.

“Admito que la cuestión de quién obtiene qué ministerio no fue sencilla”, reconoció la mandataria. Y es que históricamente fue una línea roja para los conservadores el tema del Ministerio de Finanzas, tanto así que el ortodoxo Wolfgang Schauble detentó dicha cartera durante los últimos ocho años. La prensa alemana especula con el nombre de su sucesor, y señala a Olaf Scholz, alcalde de Hamburgo, segunda ciudad del país, y una figura renombrada del SPD.

De hecho, será Schulz quien quede a cargo de la política exterior de la potencia, un cambio drástico para quien, a finales de 2017, aseguraba que no participaría en otro gobierno conservador. En suma, los socialdemócratas estarían al frente de temas cruciales: economía, diplomacia, inmigración y trabajo.

Una vez la opinión pública alemana se enteró del pacto, Schulz renunció a la dirección del SPD. Sin saber más detalles de por qué lo hizo, se afirma que mínimo lo hace para salvaguardar su honra, al saber que incumplió su palabra de llevar al partido a la oposición.

Precisamente, Andrés Molano Rojas, director académico del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga, advirtió que “hay tensiones al interior del SPD sobre dicha coalición y persisten las fracturas. Sobre todo con los nuevos líderes del partido, que ven la necesidad de marcar distancia frente a la CDU”. De hecho, todavía no está garantizado que los socialdemócratas aprueben ir al gobierno, dado que resta la votación del tema que los 463.000 afiliados del SPD harán en las próximas semanas.

Jochen Kleinschmitt, docente de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, advirtió que “especialmente, los socialdemócratas saben que no podrían reclamar éxitos en un nuevo gobierno, como no pudieron en los anteriores 12 años —Merkel se quedó con ellos—. Por ello es previsible que, como viene ocurriendo, el partido se siga quedando sin bases y continúe la fuga de votos”.

De modo que aún restan obstáculos para este intento todavía no completo de formar gobierno. Pero existe la dificultad más relevante que surge de este nuevo escenario: el retorno a la vieja alianza forjada por Merkel ya es mal vista por la mayoría de alemanes (53% según la última encuesta de Insa).

Si ya en las elecciones del 27 de septiembre esa impopularidad fue evidente en los mediocres resultados de cristianodemócratas y socialdemócratas, ahora existe la posibilidad de que la alianza genere mucho más malestar, beneficiando a la que será la tercera fuerza del país, la populista y ultranacionalista Alternativa por Alemania (AfD).

“Más allá de ese peligro, lo importante en todo caso es que Alemania salió del limbo político, algo crucial para el país y más para la Unión Europea, donde se espera que Merkel y Emmanuel Macron lideren las reformas de fortalecimiento del bloque”, concluyó Molano. Aún habrá dificultades, pero por lo menos con un camino trazado.

92

escaños logró Alternativa por Alemania para el Bundestag (Parlamento).

A pesar del anuncio de que, tras 163 días de estancamiento, Alemania ya pactó nuevo gobierno, las dificultades están lejos de acabar para una de las personas más poderosas del globo.

Contexto de la Noticia

El acuerdo de gobierno alcanzado ayer entre el bloque conservador de la canciller Merkel, y el Partido Socialdemócrata (SPD) de Martin Schulz queda ahora en manos de 463.723 militantes de esta última formación política, llamados a votar el pacto en una consulta de carácter vinculante.

El SPD cerró ayer tarde su censo para el referéndum, cuya preparación exigirá entre tres y cuatro semanas.

Con anterioridad, un congreso extraordinario del SPD dio luz verde a iniciar las negociaciones formales que concluyeron ayer, pero lo hizo dividido, con sólo el 56 % de los votos a favor.

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