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Se extinguió un sapo, es la segunda especie confirmada que pierde el país


Macho Atelopus quimbaya recolectado en 1994 en Ucumarí. Foto J.D. Lynch

Otra mala noticia para la biodiversidad colombiana: investigadores pidieron a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza declarar como probablemente extinto al sapo quimbaya Atelopus quimbaya, especie endémica de los Andes del país.

Este batracio no se observa desde 1994 y 1997 de acuerdo con una investigación del Instituto Humboldt, las universidades del Valle y Javeriana de Cali y Wildlife Conservation Society; y las internacionales ProCAT, Centro para la Ciencia Abierta y la Conservación de la Biodiversidad en Costa Rica y la Universidad Autónoma de México

El estudio reveló además que el estado de conservación del género Atelopus en Colombia es crítico: cerca del 80 % de las 44 especies que habitan el país enfrentan un grave riesgo de extinción.

Atelopus quimbaya pertenece a este género de sapos arlequín, explicó un informe del Humboldt, y se conoce en solo tres localidades de la vertiente occidental de los Andes centrales colombianos: la Reserva Natural La Montaña (municipio de Salento, Quindío), el Parque Natural Regional de Ucumarí (municipio de Pereira, Risaralda), y la Reserva Bosque del Río Blanco (cuenca del río Chinchiná).

A pesar del esfuerzo por hallarlo en estos lugares no hubo avistamientos tras los últimos registros ocurridos entre 1994 y 1997. En cambio, según el estudio, en estos sitios hay presencia confirmada de la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss), y se sospecha, del hongo infeccioso Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), como dos posibles enemigos de la especie en cuestión.

El hecho de que la trucha habite en las cuencas donde fue común el sapo quimbaya, continúa el informe, hace pensar que estaría involucrada en la disminución de sus poblaciones mediante la depredación de los huevos y posiblemente de los renacuajos.

Este pez ha tenido impacto en otras especies de anfibios, de acuerdo con diferentes investigaciones.

Por su parte el hongo Batrachochytrium dendrobatidis (Bd) es originario de Asia y está ampliamente distribuido por el mundo.

Hoy existen evidencias de la desaparición de poblaciones completas de anfibios por el hongo, que les afecta la piel, un órgano vital involucrado en la respiración.

En animales susceptibles al hongo se producen, por ejemplo, paros cardíacos que matan los organismos.

Así, el país vería desaparecer una segunda especie confirmada, tras el zambullidor cira, un ave que desde los años 70 no se observa.


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