entretenimiento | Publicado el 18 de noviembre de 2016

¿Por qué anda Marc Anthony repartiendo tantos besos?

FOTOS Reuters y @marcanthony

Estefanía Carvajal Restrepo

El beso que se dieron Marc Anthony y Jennifer López en la gala de los premios Grammy Latinos duró apenas un segundo, pero fue suficiente para que el público enloqueciera con los artistas que estuvieron casados durante ocho años.

Sin embargo, justo cuando en las redes empezaba a correr el rumor de una supuesta reconciliación de la pareja, el salsero publicó en su cuenta de Instagram tres fotos besando a tres hombres distintos, que unificó con el hashtag #ElBesoEffect.

Aunque no dio más explicaciones, todo apunta a que Marc Anthony pretende desestimar la importancia del beso que le dio a JLo: el “piquito” de un segundo frente a millones de espectadores no significa que esté nuevamente enamorado de la artista, sino que ambos se guardan un inmenso cariño. Y ese mismo beso se lo puede dar a tres hombres anónimos en la cabina de un avión privado, sin que su gusto por las mujeres quede en entredicho.

Lea también: Luego de JLo, Marc Anthony se besó con tres hombres

De hecho, Marc Anthony no es el primer hombre famoso que besa en público a una persona del mismo sexo: el actor Colin Farrell -protagonista de True Detective- le plantó un beso en la boca a Maradona cuando lo conoció en 2005, Vicente Fernández y su hijo se besaron en un concierto en Guadalajara en 2002 y John Travolta besó en la boca al veterano actor Kirk Douglas en una premiación en 2007.

Entonces, si no intentamos seducir al otro, ¿por qué nos besamos?

Existen numerosos estudios que intentan explicar el beso desde la biología, la antropología e incluso la historia, pero hasta ahora nadie se ha puesto de acuerdo sobre el origen de esta práctica, su posible utilidad y su significado.

Según explicó la neurocientífica Wendy Hill durante una entrevista de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), las sustancias químicas de la saliva nos ayudan a evaluar si una pareja es la más idónea para el apareamiento y procreación.

Cuando nos besamos, 34 músculos faciales entran en funcionamiento, se reducen los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y aumentan los niveles de oxitocina (la hormona responsable del amor). Todo eso, claro, si es un beso francés “con todas las de la ley”.

Además: El beso de Marc Anthony y Jennifer López en los Grammy

La antropóloga Helen Fisher, experta en biología del amor, asegura que besar es un mecanismo de adaptación presente en muchas especies, además de los humanos.

Por ejemplo, uno de los animales más besadores es el bonobo, una especie de primate que puede sostener a su pareja con la boca por más de diez minutos. Los zorros y los leones se lamen los hocicos, las aves se tocan con sus picos, las jirafas entrelazan sus cuellos y los elefantes ponen sus trompas en las bocas de otros miembros de la manada.

Aparentemente, la explicación biológica da en el clavo. Sin embargo, un estudio publicado en 2015 por la Universidad de Indiana (EE. UU.), demostró que sólo el 46 por ciento de las culturas acepta el uso romántico del beso. Es más: en muchos lugares del mundo el beso es una práctica prohibida, vulgar y hasta una costumbre “de locos”.

Vea el beso de Marc Anthony y JLo:

En China, por ejemplo, besarse tiene una connotación similar a la del sexo con penetración, por lo que nadie lo hace en público. Pasa algo similar en Japón, Camboya o Tailandia.

En algunos países musulmanes, como Malasia y los Emiratos Árabes, la norma es tan estricta que las demostraciones públicas de afecto pueden pagarse incluso con la cárcel. Por fortuna, Marc Anthony celebró su fiesta de besos en Las Vegas y no en Dubái.

Todo eso nos hace pensar que además de su posible aplicación biológica en la búsqueda de pareja, los besos obedecen a una construcción cultural. Diego Golombek, biólogo e investigador de la Universidad Nacional de Quilmes, lo resume en su libro Sexo, drogas y biología:

“Algunas hipótesis explican el beso como una forma de afecto entre mamá y bebé, tal vez relacionada con el pasaje de la comida masticada de boca a boca. ¡Pero hay culturas que hacen estas cosas y no se besan! Una de las primeras indicaciones escritas viene de textos hindúes del siglo XV a. C., en la que cuentan la sana costumbre de juntar las narices y sacudirlas suavemente. (...) Pero ya el Kamasutra en el siglo VI d.C. describe y explica unas cuantas variedades de beso, movimientos, aberturas y humedades. ¿Será que los hindúes les enseñaron a besar a los europeos?”.

Aún si los hindúes fueron los creadores del beso que conocemos hoy en día, ese aspecto sensual de su cultura es cosa del pasado. En la India del siglo XXI, dar besos en público está prohibido según la sección 294 de su código penal -ese mismo artículo dice que cantar letras obscenas en la calle también es un delito-.

La “víctima” más famosa del código penal indio es el actor Richard Gere, quien fue acusado ante la Corte Suprema de India por besar en la mejilla a la actriz Shilpa Shetty durante un evento contra el VIH.

Gere, protagonista de ‘Pretty Woman’ y ‘Chicago’, fue absuelto por la justicia de ese país, lo que no evitó que los fanáticos de la actriz india quemaran en público cientos de fotos del escandaloso beso.

En Occidente, donde un beso público entre un hombre y una mujer es lo más cotidiano, para muchas personas aún es difícil aceptar las manifestaciones públicas de afecto entre dos personas del mismo sexo. Los besos que Marc Anthony publicó en sus redes sociales son un buen ejemplo.

“Decepción”, “Qué asco”, “Para mí era un hombre, pero esos besos son despreciables”, “Te pasaste”, “Lo perdimos” y “La droga es dañina” son algunos de los comentarios que hicieron los seguidores del cantante en el post de Instagram.

Si Marc Anthony viviera en Rusia, donde los besos entre hombres se usan como forma de saludo, la foto tal vez hubiera pasado desapercibida. Pero en Latinoamérica los códigos morales son diferentes.

Para Pablo Bedoya, investigador social y profesor de la Universidad de Antioquia, las demostraciones públicas de afecto siguen siendo un tabú en nuestra sociedad.

“Somos una cultura que sataniza mucho el afecto. Aquí vemos con mejores ojos a los hombres que recurren a expresiones de violencia, como mensajes sarcásticos e hirientes en redes sociales. Pero cuando alguien demuestra afecto en público hacemos un gran alboroto”, dice el investigador.

Esta misma semana, Lucy Vives, la hija de Carlos Vives, se robó los titulares de la prensa de farándula cuando apareció en una foto besando en la boca a Lauren Jauregui, integrante del grupo ‘Fifth Harmony’. Lucy, de 20 años, no confirmó una relación oficial con la cantante.

Vea aquí el beso de Lucy Vives y Lauren Jauregui

Según Bedoya, la clave está en aprender a separar el afecto del sexo, “no porque el sexo sea malo, sino porque simplemente son diferentes”.

Por lo que se puede ver en las fotos, los besos de Marc Anthony son cualquier cosa menos un intercambio de saliva para chequear qué tan compatible es con la testosterona de los otros. Por eso, dice Bedoya, las imágenes deben leerse como una simple manifestación de afecto, “de esas que tanta falta le hacen a nuestra sociedad”.

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