internacional | Publicado el 1 de May de 2018

En el Día del Trabajo, Lula reafirma su candidatura

Manifestaciones por el Día del Trabajo en Brasil con consignas en favor del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. FOTO EFE

EFE

Las mayores centrales sindicales de Brasil transformaron este martes las manifestaciones por el Día de los Trabajadores en un clamor para exigir la liberación del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, preso desde el pasado 7 de abril en la ciudad de Curitiba por corrupción.

Las siete corporaciones sindicales más importantes del país concentraron a miles de personas en el centro de Curitiba (sur) y en los alrededores de la sede policial donde Lula cumple una pena de 12 años y 1 mes por corrupción pasiva y lavado de dinero.

Esta es la primera vez desde el restablecimiento de la democracia, en 1985, que las centrales sindicales se concentran juntas un Primero de Mayo y bajo un mismo lema, que este año fue “En defensa de los Derechos y por Lula libre”.

Con expresiones como “Trabajadores por Lula libre”, “Estamos con Lula”, “No a la prisión de Lula”, la figura del ex jefe de Estado (2003-2010), cuyo liderazgo se forjó en los movimientos sindicales de Sao Paulo, vertebró una jornada en la que también se protestó contra las reformas económicas del Gobierno del presidente Michel Temer.

“Ahora Brasil va mal”, escribió Lula en una carta de marcado tono electoral divulgada este martes, en la que reafirmó su candidatura para las elecciones de octubre y dijo que el país vive un Primero de Mayo “triste”, pero con “esperanza”.

El exmandatario indicó que “la sabiduría popular” se revela en los sondeos demoscópicos, que él mismo lidera, y que en ellos “el pueblo muestra que sabe cuál es el camino para tener un Brasil mejor, con más inclusión social, democracia y felicidad”.

“Es con tristeza que vemos la economía patinar, conquistas democráticas ser revocadas y la mayoría de la población haciendo sacrificios diariamente”, completó en una de las varias críticas que escribió contra Temer.

Por su parte, Wagner Freitas, presidente de la Central Única de los Trabajadores (CUT), la mayor unión sindical del país, dijo que “los trabajadores nunca sufrieron tanto con la pérdida de derechos, el desempleo y la vuelta de la miseria”.

“Además de sufrir viendo al mejor presidente de la historia de Brasil en la condición de preso político”, completó.

Las protestas en Curitiba, cuya seguridad fue reforzada, se repitieron en Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil, Río de Janeiro y Brasilia, la capital del país, así como en urbes de al menos otros diez estados.

Lula, de 72 años, fue condenado en una causa relacionada con los millonarios desvíos revelados en la petrolera estatal Petrobras.

El juez Sergio Moro, responsable en primera instancia por el caso Petrobras, y un tribunal de apelación superior dieron por comprobado que Lula recibió en concepto de soborno un apartamento de tres plantas de parte de OAS, una de las constructoras implicadas en la trama.

“Existe una conciencia cada vez mayor de que toda esa maniobra es para eliminar a Lula de la disputa de las elecciones de 2018”, dijo el exministro Fernando Haddad, uno de los hombres más cercanos a Lula y líder emergente del Partido de los Trabajadores (PT), que fundó el propio expresidente en 1980.

En la víspera, el exmandantario, que acumula siete procesos penales, la mayoría por sospechas de corrupción, fue nuevamente denunciado por la Fiscalía por supuestamente haber recibido sobornos de la constructora Odebrecht, otra de las empresas que participó en la red.

Además de pedir la liberación del exgobernante, los sindicatos también protestaron contra las reformas económicas, de corte liberal, puestas en marcha por el Ejecutivo de Temer, en el poder desde mediados de 2016 y cuya popularidad no supera el 6 %.

Entre ellas, un techo de gasto y una reforma laboral, que entró en vigor en noviembre pasado y abre la puerta a un abaratamiento de la mano de obra.

“Estamos viviendo un momento de ataque a la democracia y a los derechos de los trabajadores por un conjunto de reformas y medidas del Gobierno que retiraron derechos”, denunció la vicepresidenta de la CUT, Carmen Foro.

A pesar de esta medida, el índice de desempleo en Brasil continúa en cotas altas y se situó en marzo pasado en el 13,1 % de la población activa, lo que equivale a unas 13,7 millones de personas en paro.

El dato es superior al registrado en diciembre (11,8 %), pero menor al de marzo del año pasado, cuando alcanzó el récord histórico del 13,7 %.

En las concentraciones de este martes también participaron diferentes líderes políticos y de movimientos sociales, que denunciaron la violencia contra el activismo de izquierda, como el ataque a tiros contra el campamento pro-Lula en Curitiba, que dejó dos heridos, o el asesinato de la concejala Marielle Franco en Río.

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