Tendencias | Publicado el 10 de September de 2018

En pantalla o en papel, ¿en cuál es mejor leer y escribir?

ilustración Morphart

Jonathan Montoya García

Se publicó hace siete años y ahora tiene casi cinco millones de vistas. El video muestra a una bebé de un año que interactúa con un iPad, que entiende que en el dispositivo pasa algo si toca la pantalla con sus dedos. Luego intenta hacer los mismos movimientos sobre una revista, pero no pasa nada. “Para mi bebé la revista es un iPad que no funciona”, dice al final el clip.

Leer y escribir en papel versus leer y escribir en pantallas tiene sus ventajas y desventajas. El tema es objeto de investigación desde hace más de dos decenios. Ahora, cuando en el mundo se llegan a vender 1.472 millones de unidades de teléfonos inteligentes (cifras del año pasado de International Data Company), y que los dispositivos móviles son el medio para que la gente se comunique y realice tareas que por siglos estuvieron reservadas para el papel, la tinta o el grafito, parece más significativo revisar esas formas.

Carlos Suárez es profesor de la Universidad Católica Luis Amigó y estudiante del doctorado en Diseño de Creación de la Universidad de Caldas. Por estos días está analizando cómo pasan los libros (literarios de libre dominio) del formato análogo al digital.

Para él, existen dos vías: por un lado está el secuencial que es también estático; y por otro, está el dinámico, también llamado hipertextual. Cuando el libro lineal está impreso y se pasa al digital, explica, llega a un medio que podría definirse como un nuevo espacio de lectura, el de la pantalla, “y aparece la posibilidad de una nueva experiencia”.

Según el profesor, el libro impreso tiene características que lo hacen apreciable, mientras que el digital carece de materialidad. Sin embargo, y precisa que es casi una ley de la comunicación, “los medios empiezan a convivir entre ellos y a afectarse mutuamente”.

Suárez considera que es muy prematuro definir las ventajas o desventajas de uno sobre otro porque la escritura y lectura en papel tiene millones de años, y la que se hace en pantalla, unos 40 aproximadamente.

Más lentos o más rápidos

El artículo de la revista Scientfic America, The Reading Brain in the Digital Age: The Science of Paper versus Screens, publicado en 2013, señala que los estudios que se habían hecho antes de 1992, tratando de mostrar cómo respondía el cerebro a las formas de lectura en pantalla, en una época en la que no existían tabletas o teléfonos inteligentes, concluyeron que la comprensión era más lenta, menos precisa y exhaustiva que si se realizaba en papel.

El artículo explica que otros estudios “han producido resultados más inconsistentes: una ligera mayoría ha confirmado conclusiones anteriores, pero casi el mismo número ha encontrado pocas diferencias significativas en la velocidad de lectura o la comprensión entre el papel y las pantallas. Y las encuestas recientes sugieren que, aunque la mayoría de las personas todavía prefieren el papel, especialmente cuando leen intensamente, las actitudes están cambiando a medida que las tabletas y la tecnología de lectura electrónica mejoran y la lectura de libros digitales, para obtener hechos y diversión, se vuelve más común”.

Carlos Restrepo, médico y magíster en neurofisiología, explica que, “en los llamados nativos digitales se ha notado que la retención de información es igual e incluso mayor cuando leen en pantallas”.

Leer en papel da una percepción general de la cantidad de páginas leídas, comenta el médico. Con un vistazo se puede identificar la cantidad que queda faltando. “El lector tiene una referencia espacial mayor en el texto de papel que en el digital. Una de las maneras de aprender es la memoria visioespacial, y podría afectarse con las pantallas porque en estas se pierde esa referencia”, explica el profesor del CES.

Aunque no todo es malo: las personas mayores que tienen dificultades para leer en papel han migrado a lo digital porque pueden ampliar los textos, un tema más de accesibilidad. Adicionalmente, Restrepo cuenta que la interacción digital con el texto es eficiente en el aprendizaje porque se estimulan varias partes del cerebro de forma simultánea.

El ambiente adecuado para la lectura

Para la psicóloga Laura Restrepo Vélez, hay ciertos lugares, momentos y dispositivos que se han delimitado para el pensamiento, la escritura y la lectura, como los salones de clase y los libros; pero con las nuevas tecnologías realizamos actividades como leer y escribir en un celular en cualquier lugar, algo que ella considera negativo, porque “los niveles atencionales, la comodidad del cuerpo y las condiciones de luz no son los mismas”.

Si se trata de aprender, es mejor hacerlo en las condiciones que están preestablecidas para ello. “El celular se ha vuelto en una extensión del cuerpo, se puede leer y escribir en un bus, por ejemplo; pero leer y escribir son casi que rituales que necesitan del espacio y el momento adecuados”, señala Restrepo.

La gracia de coger el lápiz

Un artículo de Forbes menciona las bondades es escribir a mano: cuando alguien lo hace, “se aumenta la actividad neuronal en ciertas secciones del cerebro, de manera similar a como ocurre en la meditación”. Tomar un lápiz estimula la creatividad, agudiza el cerebro y contribuye al aprendizaje, porque los movimientos secuenciales de las manos activan regiones de este órgano que son “responsables del pensamiento, el lenguaje, la curación y la memoria de trabajo”.

La buena noticia es que en el mercado hay dispositivos móviles que usan stylus (lápices) para escribir sobre pantallas.

En el caso de los niños, las ventajas quedaron reveladas en el estudio Los efectos de la experiencia de la escritura a mano en el desarrollo funcional del cerebro en niños prealfabetizados, de 2012. Según él, la escritura a mano los ayuda a “procesar” las letras en regiones del cerebro fundamentales para realizar una lectura exitosa. Por tanto, usar el lápiz se facilitaría la comprensión lectora.

Escribir y leer, tareas que se realizan hace miles de años con tinta y papel, se hacen hoy también en pantallas, dándoles a las personas ventajas y desventajas que comienzan a desvelarse.

Contexto de la Noticia

· “En la mayoría de los casos, los libros en papel tienen una topografía más obvia que el texto en pantalla. Un volumen abierto le presenta al lector dos dominios claramente definidos –las páginas de la izquierda y la derecha– y un total de ocho esquinas con las que se puede orientar. Un lector puede enfocarse en una sola página de un libro en papel sin perder de vista todo el texto, sepuede ver dónde comienza y termina. Incluso se puede sentir el grosor de las leídas en una mano y las que faltan por leer en la otra. Es como dejar una huella tras otra en el camino: hay un ritmo y un registro visible de lo lejos que uno ha viajado”. De la revista Scientfic America titulado The Reading Brain in the Digital Age: The Science of Paper versus Screens, publicado en 2013.

Otras Noticias