antioquia | Publicado el 1 de March de 2018

La solidaridad marca el camino de Campoamor

Así se conservan las casas de la última etapa que son bifamiliares, aunque muchas de ellas tienen intervenciones motivadas por las necesidades de sus habitantes. El resto del barrio era de casas unifamiliares con amplios solares para ampliaciones. FOTO Julio César Herrera

Rodrigo Martínez Arango

Han sufrido y superado adversidades juntos y, quizá por esto, los habitantes de este vecindario, cercano a la terminal del sur y el aeropuerto Olaya Herrera, son casi una hermandad forjada a lo largo de casi seis décadas.

Dentro de los muchos retos que han enfrentado, el primero fue saber dónde iba a construirse el barrio.

Gonzalo Martínez, habitante de la zona e historiador, recordó que el 20 de abril de 1958, cuando la ciudad empezaba a llenarse de desplazados de la violencia de los años 50, un grupo de empresarios fundó la Fraternindad Caritativa de Medellín.

La entidad sin ánimo de lucro compró un lote en Itagüí a los Círculos Obreros, creados en 1911 por el sacerdote español José María Campoamor, con el fin de entregarles viviendas a algunas de estas personas. La Alcaldía de ese municipio del sur del Valle de Aburrá no aprobó el proyecto y adujo que el terreno estaba planeado para la gran industria.

Ante esto, continuó Martínez, el presidente de la Fraternidad Caritativa, Santiago Mejía, donó una finca ganadera, ubicada al occidente de la avenida Guayabal, para construir el barrio y, a la vez, hacer un reconocimiento al padre Campoamor.

A finales de 1959 terminaron 269 de las 400 casas que tenía el proyecto y llegaron los primeros habitantes. Los requisitos para obtener una de ellas, según el historiador William Ramírez, eran: ser casados por la iglesia católica, tener más de 4 hijos, ser desplazados y ser obrero o empleado con un salario anual no superior a los $800.

Para 1962 ya estaba terminado el proyecto y las casas que no entregaron gratis se las vendieron por $27.000 a trabajadores de empresas vecinas, que tuvieron un plazo de 15 años para pagarlas.

Ese año se inició la construcción del Colegio La Salle y, en 1963, la escuela de mujeres La Presentación, dijo Ramírez, autor del libro Historia de Campoamor (2004).

Luis Toro llegó a Medellín el 2 de enero de 1962 con su familia, compuesta por sus padres y ocho hermanos, desplazado por las acciones armadas de los llamados “Pájaros” en la vereda Piñales, de Belén de Umbría, entonces en Caldas.

Mientras su padre se intentaba ganar la vida en diferentes oficios, integrantes de la Fraternidad Caritativa los consideraron como potenciales beneficarios del proyecto. Hoy, los progenitores de Luis ya no están, pero él aún vive en la casa que les entregaron sin tener que pagar un peso.

El barrio también es reconocido por su tradición futbolística. El dirigente deportivo Gonzalo Mesa recordó que hacia 1964 los hermanos de La Salle organizaron a la comunidad y, con la primera acción comunal, hicieron dos canchas, (hoy administradas por el Inder) en un lote que era del aeropuerto Olaya Herrea.

Allí dieron sus primeros pasos jugadores como Darío Flórez, quien militó en el DIM y Oro Negro; Albeiro Saldarriaga, volante del Nacional y del Pereira, y de los más reconocidos y recientes, Nolberto Molina y Edwin Cardona -aún activo-, que llegaron a la Selección Colombia.

Otras luchas

La noche del 20 de agosto de 1974 Campoamor se llenó de soldados y policías, para hacer cumplir el toque de queda, luego de que la protesta contra una fábrica de químicos del barrio se tornara violenta.

El malestar de la comunidad se originó en las altas emisiones de gases nocivos (SO2 o dióxido de azufre básicamente) por parte de la empresa, que, a pesar de las decisiones de la Secretaría de Gobierno de Medellín (junio de 1970) y del Ministerio de Salud (julio de 1973) de que debía salir del barrio, no lo había hecho, según publicaciones de EL COLOMBIANO de la época.

Los historiadores Martínez y Ramírez coincidieron en afirmar que esta fue la primera lucha en Medellín para exigir una mejor calidad del aire.

Hernán Escobar, expresidente de la Acción Comunal de Campoamor agregó que en los años 70, hacia las 5 de la tarde, las chimeneas de la mepresa formaban una nube amarillenta con olor a ácido. “Era tan fuerte la contaminación que oxidaba los marcos metálicos de las ventanas”.

Martínez recordó también que en los años 80 del siglo XX, el narcotráfico permeó el barrio y prácticamente una generación se perdió por la droga o por las balas del cartel de Medellín y el grupo Perseguidos por Pablo Escobar (Pepes).

De las casas de un piso, jardines y solares grandes de 1959 quedan pocas. Campoamor hoy es dominado por edificaciones de tres o más plantas y aunque muchos de sus vecinos originales ya no viven, la unión que los caracterizó por muchos años aún se siente en algunos rincones .

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colegios tiene hoy el barrio con la apertura, en los 90, de la I.E. Octavio Calderón.

Campoamor es un barrio construido por desplazados y obreros, que se unieron para enfrentar una serie de contingencias y crear opciones económicas como una cooperativa.

Contexto de la Noticia

Después de un aguacero un día de 1969, Campoamor se volvió rico, porque de los desagües de la calle 7, entre carreras 57 y 59, brotó petróleo. La noticia se regó y muchas personas llegaron con vasijas para llevarse el crudo, por sus supuestos efectos curativos. Otros habitantes pensaron que sus casas se habían convertido en las más caras de Medellín. Gonzalo Martínez relató que, una semana después, cuando se supo que no era un yacimiento de petróleo,sino residuos que quedaron de lavar aviones en el Olaya Herrera y cayeron al alcantarillado, Campoamor volvió a ser un barrio de obreros pobres.

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