editorial | Publicado el

The New York Times


LA NUEVA RUINOCRACIA

Por ROB-GOLDSTONE
redaccion@elcolombiano.com.co

La aparición de un experiodista británico de tabloide convertido en publicista en las revelaciones sobre la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales del año pasado puede parecer un giro extraño, pero no debería sorprendernos.

Rob Goldstone es un tipo inglés muy reconocible. Visto en video jugando en una máquina de casino de esas que sopla dinero, recreando un programa de televisión para niños en la cubierta de un crucero, o publicando fotos de sí mismo en Facebook, Goldstone tiene una figura casi Falstaffiana: un hombre alegre del pueblo, siempre en busca de una risa.

Y tal vez habría permanecido así si no hubiera sido pillado en cámara en Las Vegas con su cliente, un heredero y cantante de Azerbaiyán llamado Emin Agalarov, conversando con Donald J. Trump. Tres años después, mientras Trump aseguraba la nominación del partido republicano a la presidencia, el señor Goldstone le estaba escribiendo al hijo mayor de Trump, Donald Trump Jr., diciendo que tenía “información de alto nivel y muy sensible” de un oficial del gobierno ruso para “incriminar” a la rival demócrata de Trump, Hillary Clinton.

¿Cómo hizo un escritorzuelo británico de tabloides convertido en gurú de relaciones públicas para enredarse en este escándalo americano, que ha dejado al hijo del presidente luchando por explicar por qué estaba dispuesto a buscar la “investigación de la oposición” por parte de una potencia hostil?

Según lo cuenta Goldstone, él pasó de periodismo local a trabajar para el famoso periódico británico de Rupert Murdoch The Sun y otros tabloides antes de recurrir a las relaciones públicas para estrellas pop.

Pero es la segunda carrera de Goldstone, como publicista pop, la que es verdaderamente emblemática de la evolución de los medios británicos desde los años 90. Fue entonces que el periodismo de celebridades y un rico mercado secundario en relaciones públicas evolucionó.

Piers Morgan fue el cartelista de este fenómeno. Transformó la columna del espectáculo de The Sun, Bizarre, en una de las franquicias más exitosas del periódico, mezclándose visiblemente con estrellas del pop, héroes deportivos, realeza menor y fashionistas. En 1994, Murdoch nombró a Morgan, en ese entonces con 28 años, editor de The News of the World.

Bajo la dirección de Morgan, una joven Rebekah Brooks avanzó rápidamente. Otro amigo, Andy Coulson, asumió su papel en la columna Bizarre. Brooks y Coulson se convirtieron más adelante en redactores de The News of the World mientras que Morgan se pasó a The Daily Mirror. Durante la dominación del trío de la prensa sensacionalista, los periódicos gastarían millones en compras de los publicistas, en particular de confesiones de la vida privada.

El periodismo de las celebridades es una apuesta sobre el futuro de las figuras públicas. Max Clifford, el publicista más famoso de su época, utilizó el kompromat para arruinar la reputación de varios políticos, mientras que sus contactos en los tabloides ayudaron a mantener a sus propios clientes fuera de los periódicos.

El escándalo de las chuzadas telefónicas en el 2o11 fue como un merecido. The News of the World cerró; Brooks y Coulson ambos fueron enjuiciados por cargos relacionados con interceptaciones telefónicas. En el 2014, Brooks fue absuelto, y un año después ella retomó su papel como jefe ejecutiva del grupo de periódicos de Murdoch. Coulson fue condenado en un cargo de conspiración, pero no antes de servir como el jefe de comunicaciones del Primer Ministro David Cameron en Downing Street.

Ya Morgan estaba trabajando en los Estados Unidos, gracias a otra innovación británica que había cruzado el Atlántico: la telerrealidad, exportada en formatos desarrollados en Gran Bretaña como “Big Brother,” “Survivor” y “Pop Idol.”

Hoy la exportación cultural más importante de Gran Bretaña a los Estados Unidos es el uso de trucos de tabloides y técnicas de la telerrealidad para influencia y ganancia. Rob Goldstone puede parecer un actor secundario en esta historia, pero es un avatar de los nuevos corredores de poder en la era de la política como entretenimiento. Bienvenidos a su nueva clase dominante. Hecha en Gran Bretaña


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