internacional | Publicado el 18 de agosto de 2018

La lucha por la igualdad de la mujer en México

La líder indígena y activista Eufrosina Cruz pertenece al Partido Acción Nacional de México. Fue diputada local y presidenta del Congreso de Oaxaca. FOTO Cortesía

Juliana Gil Gutiérrez

Por Juliana Gil Gutiérrez

Mujer e indígena zapoteca nacida en el estado de Oaxaca, México. Ella es Eufrosina Cruz. De piel morena, cabello oscuro y largo, viste diseños tradicionales de su cultura. Habla claro y no necesita subir la voz porque sus argumentos y la historia de sus luchas hablan por ella. Con 39 años de vida y una carrera política en curso, en 2014 logró que un proyecto de ley que propuso para su estado fuera replicado por todo su país y luego por la ONU. Cuatro años después emprende un nuevo camino con una propuesta para reformar la educación.

Para llegar hasta esos logros tuvo que vivir lo que llama “pobreza y marginación de la mente”, ser discriminada por su descendencia. Se puso a estudiar, cuando ninguna otra mujer de su comunidad podía hacerlo ya que el rol femenino estaba sublevado a la cocina, el matrimonio y ser mamá. No quería repetir el ciclo, se propuso cambiar el paradigma de la comunidad a la que pertenece (Santa María Quiegolani) y entender qué es la inclusión, la equidad de género y los derechos de las mujeres.

Historias que se repiten

Nació en una familia con diez hijos. La mayor de ellas, Claudia Cruz, fue entregada en matrimonio a los doce años. A los trece, tuvo su primer hijo y los 31 ya era madre de diez menores de edad. No se trata de un caso aislado pues en su pueblo “ir a la escuela era un sueño imposible” y las mujeres se acostumbraban a tener un esposo e hijos cuando aún eran jóvenes.

Ese fue justo el paradigma que se propuso romper en medio de un entorno complejo: pensar en no repetir la historia de las mamás, tías o abuelas. “Es un círculo vicioso y si lo hubiera hecho formaría parte de la estadística de la pobreza y marginación de mi país”. Y es que para Eufrosina Cruz la desigualdad tiene mayores impactos en las mujeres, más cuando estas son indígenas y están en un entorno de pobreza y marginación.

Lo logró. Un maestro llegó a su comunidad y comenzó a recibir clases. Entre oscuridad y trochas, porque en esa época allí no había luz o carreteras, caminaba más de dos horas para estudiar: “Llegó eso que se llama libertad, la libertad a través de las letras”. De unas clases en el pueblo pasó a estudiar Contaduría Pública a la capital de su estado, Oaxaca de Juárez. Era una mujer de la montaña en la ciudad, la discriminaron, pero eso no la detuvo.

Momentos difíciles

“Aprendí a convivir entendiendo que no me hace ni más ni menos venir de la montaña, sino que soy parte de esta sociedad. Aprendí lo que es inclusión”, cuenta. Ese fue el primer momento difícil de su lucha por ser una indígena que cambiaba el paradigma de que las mujeres no estudiaban y, por el contrario, se quedaban en el hogar. Pero hubo más.

Cuando regresó a su pueblo se postuló como candidata a la Presidencia Municipal de Santa María de Quiegolani en un contexto en el que las leyes municipales no permitían a las mujeres votar o ser elegidas. Ganó esas elecciones en noviembre de 2007, pero la Asamblea Municipal, de la que solo hacían parte hombres, declaró como nulo su triunfo. Por ese rechazo comenzó una iniciativa para cambiar las leyes de su estado, permitiendo que la mujer tenga derechos políticos.

Su propuesta era modificar el artículo 25 de la constitución de Oaxaca, que reglamenta las bases del sistema electoral. No solo logró hacer este cambio para su Estado, sino que su modelo fue replicado para todo México y luego, en 2014, Naciones Unidas adoptó su iniciativa para que en el ámbito mundial los estados creen estrategias de pacificación y visibilidad para las mujeres en las comunidades indígenas.

Salvada esta lucha, quedaría una más: que las mujeres de su pueblo puedan estudiar.

“Mi papá y mi mamá lloraban diciéndome que el pueblo me iba a señalar por lo que yo quería hacer: enseñar a las mujeres qué es ser mujer o qué es igualdad, enseñarles a empoderarse, tomar decisiones, y participar en la vida de la comunidad”, cuenta.

La reforma a la educación

El pasado martes Eufrosina Cruz presentó una reforma a la educación para Oaxaca. ¿Su apuesta? Que la única forma de lograr la paz es mediante una educación basada en valores, que comprenda y comprometa a todas las personas sin discriminar su género. Por esto quiere reformar el artículo 125 de la Constitución Política del Estado para que el sistema educativo esté basado en valores con el fin de fomentar la paz en su comunidad.

La propuesta de reforma a la educación apenas fue presentada y requiere un debate para ser aprobada.

Eufrosina Cruz estará en Colombia compartiendo su experiencia en México durante el evento +Cartagena, que se realizará a principios de octubre y convoca a conferencistas de diferentes partes del mundo.

Eufrosina Cruz ha liderado una lucha en México en busca de que se reconozcan los derechos de las mujeres. Sus logros dan cuenta del impacto de sus ideas en la comunidad.

Contexto de la Noticia

Oaxaca ocupa el décimo segundo lugar en el Índice de Paz Positiva de su país (que refleja las circunstancias en este ámbito de los estados) y tiene una tendencia negativa a que se presenten hechos de violencia. Para Cruz, “es hora de construir una cultura de paz enraizada en la sociedad, con tanta fuerza que no deje lugar a la violencia”.

Más en un entorno de violencia y marginación. En todo México, durante 2017 se presentaron más de 29 mil asesinatos, según organización Paz en México. De acuerdo con ONU Mujeres México en 2016 hubo 107 mujeres que vivían en condiciones de pobreza extrema por cada cien hombres. Por cifras como estas Eufrosina emprendió su lucha.

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