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La guerra que blindó a Israel y que ocupó a Palestina


FOTO REUTERS

Nuha, una señora palestina ya entrada en edad y muy respetada en la ciudad de Ramallah, hábil para los negocios, en especial de venta de alfombras, con un humor fino que mantiene en su día a día, y conocida por su solidaridad con sus paisanos, recuerda, en pleno mes sagrado del Ramadán, lo que vivió hace 50 años, cuando apenas era una niña de 11 años.

“Yo vivía con mis padres en Jerusalén Este, y podía escuchar el estruendo de los enfrentamientos cerca al Museo Rockefeller. Había combates allí, tal como en el Monte de los Olivos, entre tropas jordanas e israelíes. Y mientras oíamos todo eso, nos refugiábamos debajo de la escalera de nuestra casa”, relata a EL COLOMBIANO.

“Teníamos vivo el recuerdo de lo sucedido en 1948, cuando los judíos quemaron pueblos enteros. Todos estábamos asustados y no sabíamos que hacer. Nuestros vecinos huyeron, pero mi padre dijo: ‘no cometeremos el mismo error del 48, nos quedaremos acá’. Las cosas se fueron calmando luego, pero recuerdo ver desde mi balcón a miles de familias emprendiendo el viaje con carpas y costales rumbo a Jericó —y de allí a Jordania—. A ese episodio de nuestra historia lo llamamos Naksa, nuestra palabra para un revés, para un fracaso”.

Nuha recuerda que muchos palestinos, como ella, tenían entonces la esperanza de que las cosas podían, a pesar de esa nueva tragedia, mejorar algún día. Han pasado cinco décadas. Lo que alguna vez fue el leve control israelí de zonas cercanas a la frontera demarcada por la comunidad internacional antes de que empezara la guerra, ahora es una ocupación que asfixia al pueblo palestino casi al punto de negarlo, de borrarlo.

La guerra contra todos

Desde 1956, tropas de Naciones Unidas controlaban la península del Sinaí, un territorio neutral entre las fronteras de Egipto e Israel, para asegurar paz en la región. Pero el 17 de mayo de 1967, una alianza de cuatro países árabes —Egipto, Irak, Jordania y Siria, encabezada por el primero—, instó a la ONU a retirar de inmediato sus fuerzas de interposición (Unef), tras lo que desplegó unidades en esa península, bloqueando después el tránsito marítimo israelí por los estrechos de Tirán (23 de mayo).

El Estado judío respondió el 5 de junio con la Operación Foco para repeler a los egipcios del Sinaí. En diálogo con EL COLOMBIANO, Shaul Shay, coronel (R) de las Fuerzas de Defensa de Israel, y exjefe adjunto del Consejo Nacional de Seguridad (NSC) de dicho país (2007 - 2009), explicó los factores que rodearon la Guerra de los Seis Días.

“Al principio ningún sector quería hostilidades, pero la crisis desbordó todo y la nación se vio envuelta en un conflicto que no había previsto. En plena Guerra Fría, los soviéticos manipularon a los egipcios y a los sirios, afirmando que Israel los atacaría. El mandatario egipcio, Gamal Abdel Nasser, decidió enviar tropas al Sinaí intentando disuadir contra cualquier ataque. Lo paradójico es que Israel no sabía cuáles eran las intenciones de esa maniobra, y si respondían a una ofensiva sobre su territorio. En todo caso inició la lucha”, explicó.

Eyal Zisser, vicerrector de la Universidad de Tel Aviv y experto en historia contemporánea del Medio Oriente, advirtió que “entre los factores que desencadenaron la guerra no hubo presión de los palestinos. Se trató esencialmente de la incapacidad de los líderes de parte y parte para resolver la crisis”.

De cualquier forma, y mientras que jordanos, sirios, e iraquíes se sumaban a las hostilidades contra Israel desde sus fronteras, el Estado judío prevaleció rápidamente en la contienda. ¿Cómo lo logró?

“Hay que tener en cuenta que para los israelíes se trataba de una cuestión de vida o muerte, con su territorio rodeado por tropas hostiles. Solo había una opción: ganar la guerra. Toda la sociedad blindó al gobierno en ese objetivo. Pero desde el plano operacional, lo crucial para la victoria fue lo hecho por la Fuerza Aérea israelí en la Operación Moked (Foco), que en cuestión de horas destruyó los aviones de combate jordanos y egipcios”, dijo Shay.

Por último, hizo la diferencia la calidad del entrenamiento que tenían los soldados rasos y los comandantes israelíes frente a unas fuerzas árabes más indisciplinadas. La victoria israelí devino en el fortalecimiento de su Estado y la ocupación de más territorios árabes.

Semilla del problema actual

La Guerra de los Seis Días marcó a toda la región en las décadas siguientes hasta el día de hoy. Cuando Israel entró en el territorio palestino controlado por los jordanos, Cisjordania, sembró el principal obstáculo del conflicto árabe-israelí. ¿Por qué lo hizo?

“Israel estaba siendo atacado desde Jerusalén Este y otros puntos cercanos a la frontera de 1967, por lo que la única solución era repeler a los jordanos de esos puntos”, afirmó Shay.

Alexander Moreno, asesor político de la Embajada de Palestina en Colombia, considera que “la ocupación de Cisjordania desde 1967 continúa siendo el principal problema en este conflicto. La solución es relativamente fácil: la evacuación de Israel de los territorios ocupados. Donde eso ocurriera la región estaría muy cerca de una convivencia armoniosa”.

El resultado de la Guerra de los Seis Días fue la ocupación israelí de territorios árabes, hoy, 50 años después, ese sigue siendo el foco de la disputa.

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