Literatura | Publicado el

La fotógrafa que retrató al Gabo tímido y desconocido


Sara Facio sostiene estos dos retratos históricos de Gabriel García Márquez. Las únicas imágenes de Gabo en Argentina. FOTO efe

Sara Facio recuerda cómo fue tomar las únicas imágenes que existen de Gabriel García Márquez en Buenos Aires, desde donde se lanzó a la fama Cien años de soledad: “parecía un muchacho provinciano, muy humilde. Estaba bastante temeroso, contenido, casi no podía ni moverse”.

La retratista argentina, de 85 años, revive en su estudio cada detalle de la que fue la primera y última visita del escritor colombiano pocos días después de que la Editorial Sudamericana publicara la primera edición de su novela culmen.

Ella y su socia y amiga Alicia D’Amico trabajaban entonces en dicha editorial en donde estaban “entusiasmados” con el manuscrito de la obra que había llegado.

“Nos contaron conversando que venía el escritor, que nadie lo conocía, que tenía que firmar contratos. Nos pasaron la novela, yo me la leí toda en una noche porque me pareció realmente original, atractiva, llena de vida. Un mundo completamente nuevo para nosotros”, revela.

Cien años de soledad le pareció un libro mágico y bien escrito. Sobre la única e irrepetible sesión de fotos, hoy en día histórica, recuerda a un García Márquez que no se imaginaba lo que estaba por venir, paseando por esas calles de Buenos Aires a las que nunca más regresó.

La segunda vez que le tomó fotos fue en París. Al lado de Julio Cortazar, en un ambiente más relajado.

Sara Facio, en su momento, reivindicó la importancia de la fotografía.

“Lograr que tuviera valor la visión de un fotógrafo, como la de un escritor o un músico, costó mucho en Argentina y en la mayoría de países de Latinoamérica”.

Lo único que lamenta Facio de su carrera es no haber podido entrar “mucho más joven” en la era digital, ya que piensa que las nuevas herramientas le hubieran permitido lograr la precisión que requerían sus trabajos a mayor velocidad.

Ella está convencida de que la tecnología no ha perjudicado la calidad de su profesión.

“El fotógrafo, si es una persona con talento y con algo que decir, lo va a decir en cualquier formato”, asegura.

1967

fue el año en que Sara Facio le tomó, en junio, las fotografías a Gabo.


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