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Marilyn Monroe, viva en la memoria del corazón


FOTO cortesía

Reina de la Alcachofa; símbolo sexual; modelo de Andy Warhol, de fotógrafos y de Playboy; cantante; productora de películas; lectora compulsiva; escritora... Ah, claro, y actriz de cine. Esas son facetas de Marilyn Monroe, la que Truman Capote definió como una hermosa criatura y lo dejó plasmado en el título de uno de los relatos de Música para camaleones. O, mejor, así fue como se la definió a Capote la actriz Constance Collier, de quien la rubia fue alumna permanente.

El escritor de Nueva Orleans, que la conoció tan bien, dice que actriz, faceta por la que se le reconoció más, no lo era “en absoluto, al menos en la acepción tradicional”. En cambio, atributos intelectuales que pocos le conceden, él se los reconoce con generosidad: “Lo que ella posee, esa presencia, esa luminosidad, esa inteligencia brillante, nunca emergería en el escenario”. Y agrega: “El que crea que esta chica es simplemente otra Harlow o una ramera, o cualquier otra cosa, está loco”.

Nacida en Los Ángeles, el 1 de junio de 1926, Marilyn Monroe, de quien hoy se cumplen 55 años de muerta, tenía por nombre Norma Jeane Mortenson, apellido que pronto cambió por Baker.

Se casó con James Dougherty, trabajador de una fábrica de material aeronáutico, Marilyn también trabajó revisando paracaídas. Se casó después con Joe Dimaggio, el beisbolista, y más tarde con Arthur Miller, el escritor.

Su vida cambió cuando la revista Yank se fijó en ella y le propuso posar como modelo. Pronto saltó a la fama y en 1945 ya era conocida como “el sueño de los fotógrafos”.

Apareció en 33 portadas de revistas nacionales. En 1946 se trasladó a Hollywood.

Inteligente y talentosa

Camila López es una fanática de la estrella del cine. Estudiante de Hotelería y Turismo, se aficionó a Marilyn Monroe hace diez años y desde entonces se ha dedicado a conocer sus biografías, sus películas y ha convertido su casa en un museo de artículos alusivos a la mujer que encarnó el sentido de la cultura pop.

Destaca que era una actriz que no basaba su actuación en el empirismo sino que era estudiosa de las artes escénicas.

“Muchas personas la juzgan a la ligera y la califican de mujer simple, pero ella era inteligente”. Continúa diciendo que fue la Fox, la productora de cine, la que promovía ante el mundo la imagen de la actriz como una rubia tonta. Por eso no le brindaba más que papeles de mujeres superficiales.

Era fácil, comenta Camila, que a una mujer de Hollywood, la industria del espectáculo la hubiera aprovechado más de sus atributos físicos que su talento.

Por eso se cansó varias veces de la productora y le reclamaba porque le pagaba muy por debajo de lo que ella creía que se merecía.

Marilyn Monroe, cuenta la seguidora, era una mujer muy lectora. Leía literatura.

Cree que este personaje que alguna vez cambió su nombre por Marilyn Monroe, un invento que le propuso el actor Ben Lyon, sumado al apellido de soltera de su mamá, y lo registró oficialmente, fue inspiradora de muchos cambios. En la moda, por ejemplo, impulsó el uso de vestidos de baño de dos piezas y los vestidos que dejaban ver bastante piel.

Una de las facetas que apenas se menciona en esta artista es la de cantante. Dueña de una voz sensual, interpretó en películas algunas canciones y lo hacía bien, con gusto y entrega.

Los diamantes son los mejores amigos de una mujer, My Heart Belongs To Daddy, River of No Return, I Wanna Be Loved By You y Two Little Girls From Little Rock son algunos de los temas musicales que sus seguidores recuerdan con cariño.

Marilyn murió la noche del 5 de agosto de 1962. Sobre su muerte hay muchos rumores, desde drogas hasta homicidio.

La rubia pasó a la historia, y aunque pasen los años, el recuerdo perdura. No importa si es el de ella cantándole el cumpleaños al presidente Kennedy, o con su falda blanca levantada. Es Marilyn, y es Monroe.

Marilyn Monroe fue esposa de Arthur Miller, el autor de Muerte de un viajante. Los biógrafos aseguran que él no fue quien inculcó en ella su gusto por la lectura, pero ayudó a encaminarla.

Contexto de la Noticia

Socorro, socorro,/ socorro./ Siento que la vida se me acerca/ cuando lo único que quiero/ es morir.

***

“Me preocupa tanto proteger a Arthur -le amo- y es la única persona -ser humano que he conocido nunca que puedo amar no solo como hombre que me atrae prácticamente hasta quitarme el sentido pero también es la única persona en quien confío tanto como en mí misma-porque cuando confío en mí misma (en ciertas cosas) confío a tope, y lo mismo confío en él”

Marilyn Monroe escribía cartas, notas al estilo diario, pensamientos y poemas. Fueron publicados en el libro Fragmentos.

Este reúne sus notas personales, material que está acompañado de fotografías. Fueron escritos entre 1943 y 1962, y publicados por Seix Barral en 2010.

En el prólogo, el escritor italiano Antonio Tabucchi, dice: “Nadie sospechaba que al interior de ese cuerpo vivía el alma de una intelectual y poeta”.

Cuando ella murió, su exesposo, el dramaturgo Arthur Miller, dijo: “Fue una poeta callejera que habría querido recitar sus versos a una multitud ávida de arrancarle la ropa”.

Es la segunda mujer en haber montado su propia productora de películas. Eso sucedió en 1957. Esta empresa se llamó La Marilyn Monroe Inc.

Lo hizo motivada porque estaba hastiada de trabajar bajo un contrato que no la respetaba como actriz y la obligada a interpretar continuamente el rol de rubia tonta.

Fue impulsada en esta idea por su amigo íntimo el fotógrafo de moda Milton Greene. Ella abandonó Hollywood y se instaló en el Ambassador, un emblemático hotel neoyorquino muy elegante.

Debutó con The Prince and the Showgril (El príncipe y la corista) y siguió con Bus Stop, dos de las mejores películas de Marilyn, según la crítica.

En 1999, la casa Christies’ remató la biblioteca de este símbolo de la cultura pop, conformada por más de 400 volúmenes. Textos de Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Stendhal, Antón Chéjov, Fedor Dostoievski, Jack Kerouac y Federico García Lorca.

Hay una foto muy celebrada en la que aparece la actriz con un libro de Ulises, de James Joyce, en la mano derecha y ella abstraída en la lectura. Sus amigos aseguraron que no era pose. Era una lectora asidua. Eve Arnold, autora de aquella fotografía de 1955, contó que por un tiempo, Marilyn llevaba el Ulises a todas partes y aunque avanzaba con parsimonia, le gustaba leer en voz alta para darles sentido a las palabras”.


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