cultura | Publicado el 28 de May de 2015

La ciencia de hacer teatro

Luz es el montaje actual del colectivo Parque Explora. FOTO cortesía David Estrada

Hay un gato que puso los peces del inventor en su barriguita cuando vio que la luz se descompuso en los colores del arco iris. No supo por qué pasó hasta el día que el inventor le explicó y con una lámpara y la pecera hizo que volviera a verse el espectro cromático. Para entonces los dos se olvidaron de los peces.

El inventor de chaqueta de parches de tela es el dueño del gato blanco. Los dos conversan con un hada madrina que ocupa el escenario de arriba abajo con su falda gigante que parece un camaleón porque cambia de colores. Los tres son los protagonistas de Luz, una obra de teatro ciencia que hace el colectivo Parque Explora.

Lo de juntar teatro con ciencia, explica Claudia Aguirre, directora del área desarrollo y contenido del parque, no es nueva. Muchos teatreros o científicos lo han explorado desde hace un tiempo, con tendencias distintas, aunque, precisa ella, no hay una definición, si bien es una pregunta de los grupos. Con algunos de Latinoamérica han conversado y a veces piensan en sacar un manifiesto y definirlo, pero todavía no han llegado a ello.

“Una de las claridades que tenemos es tratar que no sea una disciplina utilizando la otra, sino una conversación entre los dos para llegar a una nueva manera de construir conocimiento”.

Cada grupo elige su estilo. Lo que no se pierde, no obstante, y en absoluto, es el rigor científico porque, explica Diego Golombek, científico que además tiene proyectos de teatro, no se pueden decir las cosas más o menos. En el teatro científico, añade, hay que hacer un espectáculo que guste, que sea excelente desde lo teatral, y también desde lo científico. “Si comprometes alguna de las dos cosas, algo falla. Es lo mismo que si fueras a ver un espectáculo, en este caso la temática es científica, y no es casual que algunas de estas obras hayan sido un éxito absoluto”.

Golombek da dos ejemplos, Copenhague, en la que se reúnen dos físicos a propósito de la bomba atómica, y Galileo Galilei en la que Bertolt Brecht contó la vida del físico y astrónomo, sin dejar de tratar temas complejos y hacer crítica.

Diversión

El tema de estas puestas en escena es la ciencia, pero eso no significa que sean aburridas, que parezcan clases magistrales de ciencia o que en la mitad de la trama el personaje pare a explicar un concepto, para luego seguir. No es que si mencionan la luna van a decir, ‘por cierto la luna tiene una cara que no vemos’.

Daniel Toro, actor y dramaturgo del colectivo Explora, comenta que no se trata de “meterle a la gente los conceptos tal y como se dan en una clase o museo, donde la persona te está explicando detalle por detalle, sino que lo que hace es exponer a través de las historias, las sensaciones, los personajes, esos conceptos científicos. Nuestra intención es despertar la curiosidad”.

La sensaciones del público después de ver una obra científica pueden ser distintas. Habrá quienes la miren como una pieza escénica, como todas las demás, con las implicaciones emocionales que tiene. Habrá otros que queden con preguntas y se vayan a buscar las respuestas a casa.

“Lo que se propone –continúa Golombek– es que uno se puede reconocer también en la ciencia. Desde el teatro podemos apuntar a que la gente se vea a sí misma en situaciones cotidianas que tienen que ver con la física, con la química, con la biología, y creo que más allá de la tremenda penetración que tiene la televisión, la radio, los medios digitales, el teatro sigue siendo más poderoso porque está ahí, está vivo, está frente a ti y puedes vivirlo al mismo tiempo que los actores”.

De teatro ciencia también se habla estos días en RedPop, el congreso de arte, tecnología y ciencia, que se realiza hasta este viernes en Explora.

En el escenario, el gato salta y hasta baila, y a veces se le ocurren unas cosas que hacen reír. El inventor se preocupa porque le hace falta una idea, aunque después se dará cuenta que, como la luz, las ideas están en todas partes.

Contexto de la Noticia PARA SABER MÁS para despertar la curiosidad

La Universidad de los niños celebra sus diez con una obra de teatro ciencia, Sócrates, de los sueños de Violeta y las aventuras de Garabato. La pieza cuenta la historia de esta pequeña a la que le gusta leer, explorar y experimentar, por lo que la biblioteca es su lugar favorito y tres ratones y un gato sus mejores amigos. Sin embargo, cuando empieza a crecer, se interesa por otras cosas y la curiosidad se va. Los cuatro animales descubrirán un libro que se llama Sócrates, con el que intentarán que Violeta entienda que la curiosidad sigue con ella. La obra se presenta en el Teatro Pablo Tobón, este viernes, a las 3:00 y a las 7:00 p.m. Entrada libre.


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