Publicado el 4 de abril de 2015

Inventos insólitos de un soñador

Con este dispositivo Wilcox quería experimentar si al escuchar los sonidos en direcciones opuestas podía tener cambios significativos en la percepción

Diego Agudelo Gómez

Quienes conocieron a Dominic Wilcox durante su infancia no se explican del todo cómo ese niño taciturno, tímido y pensativo llegó a convertirse en un artista, inventor y diseñador que dispara ráfagas de ideas en sus cuadernos de notas.

A sus padres por lo menos, los ha tomado por sorpresa la repentina celebridad que Wilcox ha ganado en redes sociales gracias a que en 2009 decidió compartir los bocetos de sus artefactos imposibles con el resto del mundo. “No podíamos entender el origen de sus ideas maravillosas”.

Pero Dominic sí conoce bien el origen de sus inquietudes. Reconoce que, mientras crecía en Sunderland, Reino Unido, era un niño muy callado pero en su cabeza existía un mundo secreto que sigue floreciendo incluso hoy que ya es un adulto acercándose a los 40.

Un mundo con inventos imposibles como el cepillo de dientes - maraca, el carro de vidrio o el extensor de nariz para presionar las teclas del celular.

Artefactos y máquinas insólitas cuyos bocetos suele compartir en su blog Variaciones de lo normal y en sus cuentas de Twitter y Facebook.

“Me he convencido a mí mismo de que entre todo lo que nos rodea existen cientos de ideas y conexiones esperando a ser descubiertas. Lo único que necesitamos es esforzarnos lo suficiente”, dice Wilcox en un fragmento de su biografía.

Un rápido tour por sus creaciones ofrecen un catálogo que demuestra que definitivamente Wilcox piensa fuera del molde.

Zapatos con GPS, mesas de noche para leer en los árboles, un balón de fútbol para hacer batidos, binoculares para escuchar la ciudad o zapatos para subir cuestas son algunas de sus curiosas ideas, algunas de las cuales han hecho parte de exposiciones alrededor del mundo.

Aunque para Dominic su trabajo trasciende el arte. Así como puede ver sus ideas circulando libremente en las redes sociales, le gustaría ver a las personas usar sus artefactos, incluso crear nuevos inventos insólitos que se apoderen del territorio de lo cotidiano para transformarlo.

Otras Noticias