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Triunfo del macrismo alienta a la derecha en elecciones latinas


Los aliados de Mauricio Macri, presidente de Argentina, terminaron victoriosos en las legislativas de ese país. FOTO efe

El triunfo rotundo de Cambiemos, la alianza gobiernista de Mauricio Macri, en las elecciones legislativas de Argentina, incluso por encima del peronismo de los Kirchner, reafirma la legitimidad del actual presidente, pero tiene un efecto todavía más potente hacia afuera: la continuación y el fortalecimiento de un viraje hacia la derecha en terrenos donde la izquierda reinó por años.

La racha comenzó en 2016, con la victoria del mismo Macri. El político de centroderecha entró con paso firme a hacer reformas económicas (enfocadas en el recorte del gasto público y en el crecimiento), luego de ocho años de Cristina Fernández que dejaron al país con una inflación y un desempleo históricos.

Luego, en Brasil, la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, heredera del populismo de Lula da Silva, dejó al mando a un Michel Temer sorpresivamente alineado con las políticas de derecha y, como Macri, empecinado en los recortes.

Perú no tardó en sumarse. Ollanta Humala, un presidente asesorado por Lula da Silva y criticado por su cercanía con el fallecido Hugo Chávez, fue sucedido por Pedro Pablo Kucsinsky, descrito por Paolo Sosa, investigador del Instituto de Estudios Peruanos, con sede en Lima, como “un líder tecnocrático, el representante del modelo económico, alabado por la industria minera, la mayor del país, y con confianza como reformista”.

Las dificultades del boliviano Evo Morales y del ecuatoriano Rafael Correa para volverse a reelegir, sumado al desprestigio internacional del chavismo de Nicolás Maduro parecieron sepultar los avances que la izquierda, muy inspirada por Chávez en América Latina, había dado, sobre todo en términos de políticas públicas a favor de la igualdad y la educación y desarrollo alternativo.

¿Un efecto dominó?
Enrique Serrano, analista de la Universidad del Rosario, habla de dos fuerzas económicas y políticas que están en pugna, no solo en esta región, sino también en Europa. Por un lado, están las izquierdas, con un modelo estatista, rígido, “que sataniza la actividad económica privada” y que está alimentada por el populismo. Del otro, se ubica una liberalización, impulsada por una clase media preocupada por el crecimiento económico, la integración internacional y la globalización. Ahí, dice, se ubican Macri, Temer, Kucsinsky, Ángela Merkel (Alemania) y Emmanuel Macron (Francia)

Esta última corriente, afirma Serrano, parece estar convenciendo a más electores. Lo sucedido el domingo en Argentina con las elecciones legislativas es muestra de ello.

En eso coincide Paulo Sotero, director del Instituto Brasil del Centro de Investigación Wilson. De hecho, dice que ese fortalecimiento del macrismo en el país gaucho puede ser un factor que determine los resultados de las elecciones presidenciales en su país, en octubre de 2018.

“Argentina está reconstruyendo su centro político. Un colapso del peronismo, que ha tenido muchas crisis, alienta una recomposición de la derecha en torno a la figura de Macri”, afirma, y agrega que, aparentemente, la mayoría de la clase media de América Latina parece estar en consonancia con esa tendencia.

Cynthia Arnson, directora del programa América Latina del Centro Wilson, cree que hay un tránsito hacia la derecha, aunque no necesariamente la región esté aproximándose a una nueva integración de actores. “El continente está más dividido que nunca y la pérdida de un liderazgo histórico como el de Fidel Castro le resta claridad a lo que pueda suceder con tanta fragmentación y hace inquietarse sobre qué tanto apoyo le darán gobiernos de este lado a Raúl Castro en su enfrentamiento con Donald Trump”, opina.

Contexto de la Noticia

Los escándalos de corrupción también han desacreditado a los líderes de izquierda de América Latina. La Corte Suprema de Brasil divulgó las pruebas de que Temer y sus predecesores, da Silva (con siete procesos por corrupción en su contra) y Rousseff (sometida a juicio político el año pasado), que indican que recibieron 45 millones de dólares de Odebrecht. Ollanta Humala se encuentra en prisión preventiva porque habría liderado una organización criminal dedicada al lavado de activos, mientras la Cristina Fernández es investigada por presunta asociación ilícita y administración fraudulenta en la concesión de obras.


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