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Retos del Reino Unido con el retiro de la Unión Europea


El representante británico para la UE, David Davis, y el negociador de la UE, Michel Barnier, posan tras la reunión en Bruselas que dejó establecidos los nuevos tiempos del Brexit. FOTO AFP

El 23 de junio de 2016 es una fecha que partió la historia de Reino Unido. Era jueves, entraba el verano y los británicos esperaban conocer el resultado del segundo referendo sobre la pertinencia de que las islas se retiraran de la Unión Europea (UE). Era el segundo que se hacía, después de un intento fallido en 1975, pero, ahora, tres décadas después este tuvo sus efectos. La votación, 52 % a favor y 48 % en contra. El resultado, un proceso que hasta ayer obtuvo la firma de la Reina Isabel II, como aval para iniciar el proceso de retiro de la UE.

Será el viernes 29 de marzo de 2019, a las cero horas, el momento que culmine una etapa en la historia del Reino Unido para comenzar el nuevo proceso de un país de ese continente que no estará en la Unión Europea. Esa fecha es un triunfo para los conservadores que buscaron la independencia por años, pero, para los opositores, un daño a la ciudadanía, que perderá los beneficios de ser un ciudadano de la Unión y un cambio para la economía, que dejará de funcionar en bloque.

La decisión

El decreto fue presentado en julio de 2017 por el gobierno de Theresa May. Momentos después de la firma de ayer, que significa que el documento se convirtió en una nueva ley, la primera ministra lo calificó como “un momento histórico para el país y un paso significativo para cumplir con la voluntad del pueblo británico”. El gobierno explicó que este paso implica una forma de “proteger la economía y promover la prosperidad” del Reino.

Para llegar a la tan esperada firma, después de que el parlamento aprobara el Brexit, pasaron meses de tensas discusiones sobre la viabilidad de retirarse o no de la UE, todo porque las empresas comenzaron a mirar con prevención la posibilidad de continuar en el país.

“El momento más crítico del Brexit fue después de haber sido aprobado”, así lo afirma el director del programa Negocios Internacionales de la Universidad de Medellín, Luis Felipe Jaramillo. La amenaza económica provocó que algunos de los que estaban a favor, pusieran en duda la decisión y revivió el descontento de quienes, en su mayoría jóvenes, querían que el país siguiera perteneciendo al bloque.

El internacionalista comenta que, si bien políticamente se puede considerar un triunfo para los conservadores, que buscaron la independencia del que es uno de los siete países potencia del mundo, se traduce en una pérdida para la población porque el retiro le quitará flexibilidad al movimiento de la gente por el continente y creará una serie de regulaciones en el ámbito financiero. En otros términos, los nacidos en Reino Unido ya no serán ciudadanos de la Unión Europea.

¿Y la solidez económica?

Reino Unido jamás se sumó a la política de una moneda compartida (el euro) debido a que históricamente la libra esterlina ha sido una de las denominaciones más fuertes del mundo y la independencia permitía tomar decisiones sobre la tasa de cambio.

Así lo explica Carlos Arévalo, jefe del Departamento de Derecho Internacional de la Universidad de la Sabana, “tener una moneda común tiene sus dificultades”.

Pero, a pesar de la independencia económica que lo caracterizó, su retiro del bloque de 28 países sí implicaría riesgos en este ámbito, tanto para el Reino como para la Unión. Arévalo explica que “es posible que se afecten los dos. Puede haber una caída de la libra esterlina”. Debido a que uno de los principales mercados es la UE. La salida implicará acuerdos arancelarios. Finalmente, señala que “el Reino Unido sigue siendo un país que depende del organismo en muchos aspectos”. La libre circulación de capitales y de personas por todos los países de la Unión, ya no existirá.

Lo que sigue

Para los analistas, mientras más cercano este el retiro, más grande será la inestabilidad y la incertidumbre, de ahí la importancia de las negociaciones que logre el país británico en los próximos meses.

Un aspecto clave será la aplicación del artículo 50 del Tratado de Lisboa, que señala el mecanismo para la retirada voluntaria y unilateral de un país de la UE. El problema es que el enunciado no detalla el procedimiento para el retiro. Según dijo el diplomático británico Lord Kerr al diario El País de España, “el artículo 50 se formuló para no ser usado” y es un terreno inexplorado.

Lo que sí está claro es que a partir de la fecha del retiro se dejarán de aplicar los tratados internacionales de la Unión al país y que el Reino Unido podría retractarse, solicitando una nueva adhesión. Se espera que de la fecha a marzo del próximo año las partes intenten acordar una salida lo más blanda posible, que genere los menores impactos en la economía ya que, en la práctica, seguirán siendo aliados por sus relaciones económicas.

Además, la cohesión de las islas que integran el Reino Unido enfrentará un periodo de prueba, porque Escocia, una de las naciones que lo constituye, en el pasado intentó retirarse del país y durante el refrendo del Brexit aportó la mayor votación para seguir siendo una parte de la Unión Europea.

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Contexto de la Noticia

Theresa may
Primera ministra de Reino Unido

A sus 61 años, May es la segunda mujer en liderar el Reino Unido, después de Margaret Thatcher. Cuando llegó al poder, en julio de 2016, el Brexit se convirtió en la propuesta legislativa de su gobierno.

La ministra consiguió hacer realidad el retiro de la Unión Europea gracias al apoyo del parlamento y la popularidad de la iniciativa conservadora.


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