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Caos en Haití tras alzas en precios de combustibles


Las protestas en Haití que comenzaron el pasado viernes y el paro del sector transportador del lunes y el martes, dejaron pérdidas económicas y daños en la infraestructura. FOTO EFE

Haití. Ocho años y medio después del terremoto y del tsunami que destruyeron la isla y que dejaron 316 mil víctimas mortales, quedó sumido en una difícil situación económica de la que le ha sido difícil recuperarse. A tal punto que una de las políticas del presidente, Jovenel Moïse, quien está en el poder desde febrero de 2017, fue acelerar el crecimiento económico de la isla. Para lograrlo, propuso medidas que han llenado las expectativas del Fondo Monetario Internacional (FMI), más no de la ciudadanía, por lo que enfrenta el reto de tener un presupuesto que acepten la gente, los políticos y el FMI.

Combustible, el detonante

La semana pasada, el presidente anunció incrementos en el costo del combustible. La gasolina subió 38 %, el diésel 47 % y 51 % el kerosense, otro derivado del petróleo. Estas alzas provocaron dos días de protestas lideradas por el sector de los transportadores, quienes alegaron las implicaciones que estos costos tendrían para su trabajo.

Al respecto, Mauricio Velásquez, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, explica que la estructura económica de todos los países depende de la gasolina. Velásquez compara lo sucedido en Haití con el “gasolinazo”, en México, o el “caracazo”, en Venezuela, cuando las alzas en el combustible provocaron una movilización social similar, hechos que evidencian la delicada economía de los hogares de la región.

Las alzas estuvieron acompañadas por la eliminación de los subsidios al combustible. Y es que tanto Haití como República Dominicana no producen derivados del petróleo, por lo que sus costos son mucho más elevados. Además, las nuevas políticas económicas de Moïse contemplan la eliminación de otros subsidios como el de la energía eléctrica, que podrían desatar nuevas protestas de la ciudadanía.

El economista Alfredo Bateman explica que los subsidios han ocasionado el déficit económico de Haití, un vacío en la renta que el presidente intenta sanar para lograr ingresar al FMI. Sin embargo, cuestiona que el incremento se haya hecho súbitamente, sin un consenso con los otros sectores de la sociedad, aspecto que produjo una reacción más fuerte en los ciudadanos, quienes reciben todas las implicaciones económicas de las decisiones del gobierno.

El sueño del FMI

Bateman explica que en un país con tanta inestabilidad como Haití “tener el respaldo y el soporte del Fondo en caso de una crisis internacional o económica es importante”. Las alzas hacen parte de un acuerdo con el FMI, mediante el cual el gobierno espera cumplir con los requerimientos necesarios para ingresar a este organismo.

Tras una visita realizada al país en junio de este año, la entidad explicó que las perspectivas del crecimiento de Haití son positivas, con un PIB que se acelera “levemente impulsado por la inversión pública” y cuyo crecimiento podría alcanzar el 2 % en 2018.

El FMI celebra las perspectivas que el país tiene de desarrollo a mediano plazo, que responden a las reformas estructurales que ha implementado el gobierno, y espera que para 2019 la actividad económica se acelere gracias a la inversión tanto pública como privada. Sin embargo, los expertos consultados por EL COLOMBIANO explican que esas medidas para el crecimiento económico han afectado a la población que vive, en su mayoría, en la pobreza.

No obstante, la economía del país está sujeta a riesgos por aspectos climáticos y otros relacionados con las fluctuaciones en los precios mundiales del petróleo. Por esto, la inestabilidad económica de Haití seguirá siendo noticia hasta que el gobierno encuentre una salida que guste tanto al FMI como a la gente.

Haití necesita mostrar más responsabilidad fiscal para lograr su meta de cumplir las políticas del FMI, pero las medidas para conseguirlo generan un gran descontento en la población.

Contexto de la Noticia

Para el Banco Mundial, Haití es uno de los países más desiguales del planeta. Por un lado, la elite, que es en su mayoría de origen sirio y libanés, tiene un alto nivel de riqueza, mientras que la creciente inflación de 13,6% afecta a la otra parte de la población, con costos de vida que no todos se pueden permitir. Para el exdirector del Observatorio Político Dominicano, Julián Valdés, países del Caribe como Haití viven “contrastes dramáticos” porque “los valores agregados de creación de riqueza y de desarrollo humano esconden grandes desigualdades e inequidades”. Incluso, Haití cuenta con uno de los índices más bajos de desarrollo humano del continente (0,4). Una realidad que evidencia la pobreza del país.


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