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López Obrador, o la larga lucha por salir del PRI


En un momento en que América Latina vive la hegemonía de gobiernos de derecha en la mayoría de sus países, los mexicanos optaron por un líder de izquierda. FOTO Reuters

“Le metimos un gol a la mafia del poder. Hoy ganó el pueblo”, festejaba el domingo Blanca Durán, ama de casa que, al igual que sus cuatro hijos, acudió a la plaza de El Zócalo con una gorra de Morena, el partido del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Como pareció indicarlo esa humilde mexicana mientras se congregaba con miles más para celebrar, el triunfo del progresismo allá tiene dimensiones de Copa Mundial. Nunca antes en la historia reciente de esa nación, la izquierda había ganado. Tampoco había registrado 20 millones de votos, como indica el preconteo del Instituto Nacional Electoral.

Un outsider de adentro

¿Cómo logró un izquierdista romper décadas de hegemonía de los tradicionales Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Partido Acción Nacional (PAN)? EL COLOMBIANO abordó la trayectoria de AMLO.

López es heredero materno de una familia de inmigrantes republicanos españoles que llegaron a México huyendo de la Guerra Civil y la dictadura franquista. De hecho, su abuelo era el militante comunista José Obrador Revueltas, quien llegó proveniente de Cantabria.

López Obrador nació en Macuspana, Tabasco, el 13 de noviembre de 1953. De sus padres se comprende su aspecto moderado, puesto que Andrés López y Manuela Obrador eran comerciantes. De adolescente ayudó en sus tiendas.

A los 19 años se trasladó al D.F. para estudiar Ciencia Política en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) entre 1973 y 1976. Allí se graduó pero hasta 1987, porque los contactos que empezó a hacer le sirvieron para ejercer antes cargos públicos.

En especial, el poeta Carlos Pellicer, militante del PRI, quien lo invitó a su campaña para Senado en 1976, y posteriormente lo recomendó para trabajar como delegado en Tabasco del Instituto Nacional Indigenista.

De modo que su inicio fue distinto al que se podría pensar de su discurso, tal como anotó a EL COLOMBIANO el periodista político Andrés Villamizar, del diario Ríodoce: “en su juventud militó en el PRI, por lo que su trayectoria no fue de outsider —político ajeno a la política tradicional—, hasta que en 1988 tiene un quiebre. Se vincula a la izquierda, si bien nunca dejó de tener ideas de centro”, dijo.

De la derrota a la remontada

Con el apoyo de facciones izquierdistas fracasó en su intento de llegar a la Gobernación de Tabasco en 1988. En 1989 es miembro fundador del progresista Partido de la Revolución Democrática (PRD), con el que se lanza en su estado natal y vuelve a perder en 1994. En 1996 ya dirige al PRD a nivel nacional.

En el 2000 llega a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal, donde logra una popularidad de 86 %, con obras como el “segundo piso” —autopista elevada y circunvalar—, la primera línea del Metrobus, y avances en temas de pensiones, salud, educación y seguridad. Dicho balance lo hizo mentar como eventual candidato al gobierno federal.

No obstante, pareció un espejismo. Perdió las elecciones de 2006 —por un margen mínimo de 0,5 % frente a Felipe Calderón (PAN)—, y 2012 —por 9 % frente a Enrique Peña Nieto (PRI)—.

Sus rivales lo creyeron liquidado, aunque sacara votaciones de 15 millones de personas. Incluso su propia facción, el PRD, que forzó su salida en 2013, cuando pasa a fundar el Movimiento de Renovación Nacional (Morena).

“Fue desplazado incluso del propio PRD. Ahí es el momento en que realmente se enfocó en desplazar y enfrentar a la clase política del país. Su partido forjó una base muy sólida, con el objetivo de ‘sacar a la mafia del poder’, y eso lo fortaleció”, afirmó Villamizar.

Otro factor que le facilitó las cosas fue la ineptitud y la corrupción reciente de los partidos tradicionales. “Ahora no fue tanto lo que hizo en campaña sino lo que dejó de hacer el PRI y el PAN desde el 2000. Su discurso no ha cambiado mucho, pero el hartazgo ciudadano fue clave. Él lo canalizó”, agregó.

Para Cora Bravo, periodista de Excelsior, “a la gente aquí no le convenció el cuento de que es otro Hugo Chávez. Después de que Peña nos viera la cara, porque eso fue lo que hizo su gobierno, creemos que con López lo único que pasará es que el país cambiará para bien”.

AMLO no solo persistió en su carrera política para convencer a los mexicanos, sino que supo aprovechar las circunstancias críticas del país y el fracaso de los partidos tradicionales.

Contexto de la Noticia

Antes de ser asesinado, el emblemático periodista sinaloense Javier Valdez confesaba a EL COLOMBIANO su preferencia por AMLO para las elecciones de 2018, con la esperanza de que fuera “la alternativa al PRI y al PAN”, para enfrentar el “pulpo de la criminalidad y sus nexos con políticos y empresarios, que se enquistó en la institucionalidad”. Ahora se avecina esa tarea y puede que no sea fácil para el país: “la nación ya está en crisis, así la asume López. Por lo pronto serán meses complicados hasta cuando jure (noviembre), tanto para Peña Nieto como para él, sobre todo en seguridad, porque los vacíos de autoridad que se dejarán en esta larga transición los podría luchar el narcotráfico”, dijo Villamizar.


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