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“Mis fotos molestan a los que solo quieren dinero”: Caroline Power


Power se dedica a fotografiar tanto fauna marina como la contaminación de los arrecifes, a la vez que apoya la ONG. FOTO c.power

Las fotos que dieron la vuelta al globo sobre una gigantesca isla de basura ubicada en las costas hondureñas —ver la edición del pasado domingo— fueron tomadas por una activista de 29 años, residente en la isla caribeña de Roatán. En diálogo con EL COLOMBIANO, Caroline Power aseguró que no fue la primera vez que observó tan bochornoso espectáculo, y que lo ha llegado a ver tan al norte como en México, junto a colegas que, como ella, luchan por visibilizar el asunto.

¿De dónde proviene usted y por qué vive en Honduras?

“Soy del estado de Louisiana, estadounidense. Me trasladé a Roatán hace once años. Comencé a venir aquí desde niña junto a mis padres y me enamoré de la belleza de Roatán”.

¿Apenas conoció la isla de basura al tomar las fotos?

“No. Roatán tiene suerte de que nuestras playas no estén llenas de plástico. Las corrientes mantienen la basura lejos. En los momentos en que estas cambian y sí mandan desechos, las playas son limpiadas rápido. La mayoría de noticias que he visto parecen solo enfocarse en la isla de plástico, pero en realidad los medios deberían hacer conciencia sobre toda la basura que en estos momentos entra a los mares, y en últimas forma las inmensas celdas de desechos. Nuestra en comparación pequeña isla de basura parece aumentar su tamaño cada vez que hay lluvias, pero como hemos observado por un tiempo, depende de una compleja serie de factores, como el peso de la basura, las corrientes, entre otros”.

¿Qué tan grande es la isla y dónde está ubicada?

“No está siempre cercana a la costa de Roatán. Está en constante movimiento y a veces incluso es dividida por los vientos y corrientes. Esta isla ha sido vista tan al norte como en México, tan al sur como Nicaragua, y tan al este como en las Islas Caimán. En el tiempo que llevo aquí, he visto esta acumulación desde 5 por 50 metros, hasta tanta magnitud que se extienden por todo el horizonte”.

En un video se ve a sus compañeros bucear en basura. ¿También lo hizo?

“El buceador del video y la foto es director del Parque Marino de Roatán, ONG que trabaja en la conservación local. Cuando me encuentro estas aglomeraciones de desechos, me lanzo al agua para averiguar qué tipo de basura es, con la esperanza de poder rastrear su origen”.

¿Qué cree que debe ocurrir para solucionar el asunto?

“Mientras que las fotos han suscitado una atención negativa hacia Roatán, a la larga solo implicará cambios positivos para sus habitantes. La indignación generada por las mismas puede dar el impulso que necesitamos para que los gobiernos de la región y de otros lados del mundo prohiban los plásticos desechables. Para que empresas y familias tomen conciencia de que necesitan ser más responsables en términos ambientales.

Tristemente, grupos económicos solo se han fijado en que las fotos podrían dañar el turismo. Me entristece ver que hay gente que le interesa más su bolsillo que nuestra salud o el estado de los arrecifes. Pero el problema está lejos de acabar. Y al ser global, necesita acciones globales, que no solo traten los síntomas, sino que eliminen la enfermedad. Desde la cotidianidad, el remedio pasa por rechazar, reducir, reutilizar, reciclar, en ese orden. Reciclar no basta y hacer decisiones sostenibles es más fácil de lo que creen”.

480

mil millones de botellas de plástico fueron usadas en 2016, según Caroline Power.


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