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Exvicepresidente argentino Amado Boudou fue condenado por cohecho


Amado Boudou fue vicepresidente de Argentina entre 2011 y 2015, durante el segundo gobierno de Cristina Fernández. FOTO EFE

La Justicia argentina condenó hoy al exvicepresidente argentino Amado Boudou a cinco años y 10 meses de prisión por los delitos de cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública en la presunta compra irregular de la imprenta de dinero Ciccone.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal número 4 de Buenos Aires, integrado por los jueces Pablo Bertuzzi, Néstor Costabel, María Gabriela López Iñiguez y Jorge Gorini, ordenó su detención inmediata y estableció una multa de 90.000 pesos (unos 3.200 dólares) y la “inhabilitación especial perpetua” para cargos públicos.

Los magistrados también impusieron una pena de 5 años y medio de cárcel para José María Núñez Carmona por considerarlo “partícipe necesario” de esos delitos y una de 4 años y medio para Nicolás Ciccone, exdueño de la empresa, como “autor penalmente responsable” de cohecho activo. Así mismo, ordenaron la prisión preventiva para ambos, aunque, en el caso del segundo, bajo la modalidad de domiciliaria.

Los magistrados dieron así por acreditado que Boudou y su socio Núñez Carmona adquirieron la empresa quebrada Ciccone Calcográfica mientras el primero era ministro de Economía (2009-2011) con el fin de contratar con el Estado la impresión de billetes y documentación oficial.

Según la investigación judicial, la compra se realizó a través de la sociedad The Old Fund de Alejandro Vandenbroele, supuesto testaferro de Boudou, que hoy fue condenado a dos años de cárcel en suspenso y a tareas comunitarias no remuneradas.

Además, el tribunal estableció una pena de tres años de cárcel para Rafael Resnick Brenner, por entonces jefe de asesores del Fisco, y una de dos años y medio para Guido Forcieri, entonces jefe del gabinete de asesores en el Ministerio de Economía, ambas también en suspenso.

Durante sus últimas palabras en el juicio, el exvicepresidente se declaró víctima de una persecución por haber querido “transformar la realidad” del país y aseguró que la acusación de cohecho “no tiene ningún asidero ni ningún vínculo con la prueba porque no existió”. EFE


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