negocios | Publicado el 14 de agosto de 2016

Continuidad y transformación abren rutas al éxito industrial: expertos

El economista Dani Rodrik, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard, fue invitado principal de la Andi esta semana al Congreso Empresarial Colombiano. FOTOS cortesía andi

Ferney Arias Jiménez

El primer Congreso Empresarial Colombiano (CEC), que realizó la Andi en Cartagena, sirvió para que destacados economistas internacionales expusieran su visión particular del sector empresarial colombiano y sugirieran algunas alternativas que tiene el país para hacerse más competititivo e insertarse con éxito en la dinámica económica mundial.

En la reunión de dos días el empresariado colombiano expresó sus inquietudes sobre el alcance de la próxima reforma tributaria, el proceso de paz con las Farc, la corrupción y el contrabando, mientras el Gobierno aprovechó el escenario para presentar la nueva política de desarrollo productivo .

En este encuentro empresarial participaron Rebeca Grynspan, secretaria General de la Secretaria Iberoamericana y exvicepresidente de Costa Rica; José Luis Noriega, presidente de Comex Perú (gremio que aglutina a empresarios exportadores de ese país); Álvaro González-Alorda, experto en transformación organizacional, y Dani Rodrik, considerado uno de los 100 economistas más influyentes del mundo (ver recuadros).

Un arte por aprender

En el caso de Rodrik, invitado principal, durante su exposición sobre política industria, sentenció que se trata de “un arte que los países aprenden”. Indicó que al revisar la historia de política industrial colombiana, descubrió que el país ha hecho y aplicado cualquier modelo, desde el proteccionismo y subsidios hasta diálogos sectoriales, libre comercio y zonas francas, pero estos esquemas se han quedado obsoletos.

“Eso me hace pensar en que el consejo para ustedes es que sigan haciendo lo que han hecho en el pasado, pero háganlo mejor”, anotó.

Para el experto, el hacer las cosas mejor implica que el Gobierno y el sector privado deben interactuar mancomunadamente para avanzar en el esquema de política industrial más efectivo.

“Esta coordinación estratégica debe entenderse como un constante descubrimiento de qué es lo que debe hacerse frente a las necesidades y no simplemente abordarse como una lista de planes y programas bien intencionados para el país”, declaró.

También recomendó un ejercicio permanente de que el país se compare con otros de similar desarrollo y para ello, dijo, Colombia tiene ejemplos claros en otros países latinoamericanos.

“También debe tenerse en cuenta que la desindustrialización no es un fenómeno exclusivo de Colombia, y es evidente que Latinoamérica no ha podido mantener el nivel de industrialización que los países asiáticos lograron hace algunos años”.

Reconoció que una de las preocupaciones en Colombia es la generación de empleo, y consideró que para satisfacer esa necesidad el país tendrá que ir en contra de la marea de la desindustrialización. “Eso será muy complicado, aunque la clave estará en saber en qué debe enfocarse la industria”.

Otro punto adverso, en palabras de Rodrik, tiene que ver con el lento progreso de las innovaciones y la ausencia de transformaciones estructurales. “Hay quejas, en especial de la pequeña y mediana empresa, para acceder a crédito y el atraso en infraestructura es patente”.

Más productividad

Igualmente, calificó como “llamativa” la coincidencia que hay entre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el plan de industrialización que presentó la Andi en 2015. “Estos documentos tienen tres áreas fundamentales: hay que incrementar la innovación, mejorar la educación y la infraestructura”.

De ahí que el economista cuestionó, en clave de las políticas industriales, que un país en vías de desarrollo como Colombia debería enfocarse más en fortalecer la productividad más que la innovación: “el enfoque en innovación es maravilloso, pero creo que la idea correcta es enfocarse en productividad. El objetivo de las políticas industriales es incrementar la productividad y lograr que un país pueda emplear a los trabajadores”.

Finalmente, Rodrik cuestionó que en las discusiones actuales de política no se tengan en cuenta lo hecho en el pasado, qué ha funcionado y qué no se debe repetir, en referencia a la falta de continuidad en las políticas sectoriales.

Contexto de la Noticia

José Luis Noriega, presidente de Comex Perú (gremio que aglutina a los empresarios exportadores de ese país), resaltó la importancia de la relación de Colombia con Asia y el Pacífico.

Ejemplificó lo que ha sucedido con Perú, que es un actor relevante en el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (Apec, por su sigla en inglés).

Noriega no descartó esta oportunidad e invitó a la participación activa de los empresarios colombianos al CEO Summit (principal encuentro de Apec) que se celebrará entre el 17 y 19 de noviembre en Lima.

Allí, aseguró, México, Chile y Perú, que junto a Colombia hacen parte de la alianza del Pacífico, abogarán para que nuestro país sea admitido en este foro.

Reiteró que Colombia debe mirar más allá de Europa, Estados Unidos y El Caribe y señaló que “no hay que desestimar oportunidades que se están generando en el Asia”.

La Apec surgió en 1989 por iniciativa de Australia. Hoy facilita movimiento de bienes, servicios e inversiones entre 21 países, y aporta 47 % del comercio global, unos 22 mil millones de dólares anuales.

Rebeca Grynspan, secretaria General de la Secretaría Iberoamericana, llamó la próxima realización en Cartagena (28 y 29 de octubre) de la vigésimaquinta Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, cuyo lema será: Juventud, Emprendimiento y Educación.

Grynspan resaltó los cambios recientes en la trayectoria de Colombia, que le han permitido insertarse de mejor manera en un escenario global con más exigencias.

“Su apuesta, más allá del proteccionismo, está en otras maneras de integración”, comentó, y llamó la atención sobre la ubicación estratégica: “América Latina es el único continente que tiene el Pacífico y el Atlántico, no permitamos que nuestra competitividad se vea escindida en la mitad”.

El enfoque para ella debe estar en una educación de calidad y en lograr que coincidan las aspiraciones de los jóvenes con las oportunidades económicas, políticas y sociales que les ofrecen los estados. “Educación de calidad, transmisión intergeneracional de la igualdad y aprovechar el ecosistema digital son retos clave”, agregó.

Para el español Álvaro González-Alorda, experto en transformación organizacional y en innovación de mercados emergentes, hay varias claves para mejorar el entorno empresarial.

Explicó que hay unas capacidades que los empresarios deben tener en cuenta: la reinvención de la industria, el rediseño de procesos, reconquistar el entusiasmo del equipo y restaurar relaciones deterioradas. Añadió que trabajar en ellas les permitirán a las industrias transformarse y ser exitosas.

El experto, aconsejó a las organizaciones desarrollar competencias del equipo y hacer diagnósticos necesarios para transformarse: “los líderes tienen que ser capaces de generar momentos extraordinarios para lograr las transformaciones de fondo”.

Aconsejó el “estado de flow” (estado ideal para competir) con que, aseguró, los empresarios serán exitosos en la dirección de sus organizaciones. Pero uno los limitantes para alcanzar ese “estado de flow” que menciona González es la “obesidad organizativa”, es decir, empresas de gran tamaño en las que pueden desatarse varios síndromes, uno de ellos, el de la incrementalidad.

Precisó que puede compararse a una cooperativa de taxis pocos meses antes de que entrara al mercado Uber. “Básicamente lo que estaban haciendo era incrementar el modelo de negocio, sin tener la capacidad de reinventar su propia industria”.

El segundo síndrome lo denomina la torre de Marfil, en que la alta dirección sube para diseñar el futuro y baja para dar instrucciones a los mandos medios para que lo implementen.

“Esto termina generando una desconexión de los mandos medios que se manifiesta en quejas, chismes, excusas e indisciplina. Finalmente, lo que hay es una gran cantidad de gente con talento que está desconectada porque la alta dirección decide todo sin que el resto participe del diseño de ese futuro”.

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